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Números de la 4T: así va el asesinato de periodistas

Durante el primer semestre de la administración de Andrés Manuel López Obrador, se han registrado 13 asesinatos dentro del gremio periodístico, 38% más que a mitad de 2018

  • REDACCIÓN
  • 27/05/2019
  • 15:51 hrs
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Números de la 4T: así va el asesinato de periodistas
En uno de los 13 casos, el asesinato no se realizó con un arma de fuego. (Archivo)

La llegada de la denominada Cuarta Transformación, encabezada por la presidencia de Andrés Manuel López Obrador no representa un cese en el asesinato de periodistas, ya que en lo que va de la administración de AMLO se cuentan 13 casos, de acuerdo con cifras de Reporteras en Guardia; cinco (38%) más que durante el primer semestre del último año de Enrique Peña Nieto como jefe del Ejecutivo.

Lamentablemente, el gremio periodístico continúa llevándose los titulares de la fuente policiaca y no podemos permanecer indiferentes ante este escenario. Llegó la Cuarta Transformación y nos siguen matando”, condenó el colectivo independiente a través de un comunicado.

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EL ASESINATO DE PERIODISTAS EN NÚMEROS

Según el registro de Reporteras en Guardia, el gobierno de Felipe Calderón dejó el homicidio de 66 periodistas (56 hombres y 10 mujeres); mientras que la de EPN sumó 77 víctimas (63 hombres y 14 mujeres). Al tomar en cuenta los 13 comunicadores muertos de manera violenta en la actual administración, la suma con los últimos tres presidentes de México es de 156 periodistas asesinados.

-Armas: Cabe destacar que sólo en uno de los casos registrados desde diciembre de 2018, el de Omar Iván Camacho, los agresores asesinaron a los periodistas con un arma de fuego. A Camacho lo golpearon en la cabeza hasta quitarle la vida.

-Espacios: El colectivo resalta que los espacios locales para la difusión de información se tornan peligrosos para el gremio, ya que de las 13 víctimas, 12 realizaban labores en espacios de difusión municipal; en tanto seis pertenecían a radios comunitarias.

-Protección inefectiva: En dos de los casos, a saber, los de Rafael Murúa Manríquez (director de la estación comunitaria Radiokashana, en Baja California Sur) y Francisco Romero Díaz (fundador del portal digital Ocurrió Aquí de Playa del Carmen), estaban adheridos al Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.

-Reconocimiento: Cinco de las 13 víctimas eran comunicadores indígenas, pero cuatro no han sido reconocidas como periodistas por el gobierno de la 4T, lo que representa una violación a la Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas vigente desde 2012.

Dicha ley establece que un periodista es toda persona física, “así como medios de comunicación y difusión públicos, comunitarios, privados, independientes, universitarios, experimentales o de cualquier otra índole cuyo trabajo consiste en recabar, generar, procesar, editar, comentar, opinar, difundir, publicar o proveer información, a través de cualquier medio de difusión y comunicación que puede ser impreso, radioeléctrico, digital o imagen”.

EXIGENCIAS

En este sentido, Reporteras en Guardia exige el reconocimiento como periodistas de los nahuas Samir Flores Soberanes, fundador y locutor de la radio Amiltzinko en Morelos; además de José Lucio Bartolo Faustino y Modesto Verales Sebastián, colaboradores de Radio Zapata en Chilapa, Guerrero; al igual que a Gustavo Cruz Mendoza, integrante de la comisión de comunicación del Consejo Indígena Popular de Oaxaca Ricardo Flores Magón (CIPO-RFM) y colaborador de la radio móvil Radio Guetza.

Todos eran miembros del Congreso Nacional Indígena (CNI), resalta Reporteras en Guardia.

El colectivo considera que dicha exclusión hace más vulnerables a las mujeres y hombres comunicadores indígenas del país, para quienes su labor suele ser la única vía de información y denuncia de los pueblos originarios víctimas de la violencia criminal e institucional.

Estos comunicadores ponen en riesgo su vida al ejercer el periodismo en sus comunidades, puesto que informan sobre las violaciones a los derechos humanos, territoriales y medioambientales que sufren por parte de cacicazgos locales, el aparato de Estado o las empresas privadas.

Si este gobierno no realiza los cambios estructurales necesarios para que cese la espiral de violencia, continuarán los crímenes contra las y los periodistas de México. Basta de que el presidente y sus funcionarios desdeñen nuestra situación de riesgo. Basta de que hagan comentarios que fomentan una mayor violencia en nuestra contra al estigmatizar o discriminar a colegas por razones de género, clase social o pertenencia a un medio de comunicación. ¡Basta ya de que nos maten y nos agredan!”, concluyen. ?

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