“Me fui de fiesta y contagié a mi familia; todos murieron”

“Me fui de fiesta y contagié a mi familia; todos murieron”

Un joven llamó para ayuda psicológica, no podía lidiar con la culpa; otros han padecido depresión y ansiedad; empleo, ingresos y salud mental, las afectaciones

NACIÓN
  • MARCO ANTONIO MARTÍNEZ
  • 12/07/2021
  • 08:29 p.m. hrs
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El centro telefónico de atención psicoemocional de la Pastoral Juvenil, de la Arquidiócesis de México, recibió una angustiada llamada. Era de un joven para pedir ayuda psicológica. No podía lidiar con la culpabilidad que sentía, dijo la supervisora del programa, la psicóloga Claudia Amador.

“Ahora recuerdo a un joven que atendimos que tenía mucha culpa. Se fue a una fiesta, se enfermó de covid-19, infectó a sus dos abuelos y a su tía, murieron y se sentía culpable”, dijo la supervisora del programa de ayuda a jóvenes a La Silla Rota.

Otro caso de un adolescente que se acercó a pedir ayuda fue el de un adolescente de 15 años que perdió a su papá hace meses, debido a la pandemia, y que ha sufrido para superar el duelo que le dejó la ausencia de su padre. Ha tenido depresión y ansiedad, por lo cual buscó apoyo que le permita superar esa etapa.

Otros jóvenes que han llamado presentan duelos por lo que consideran la pérdida de su libertad, al no salir de casa, o ya no tener a su entorno escolar. Otros miedos manifiestos que expresan son los de perder a sus padres, el de no encontrar empleo, no hallar pareja e, incluso, se plantean situaciones sobre si se van a poder casar y tener hijos.

Estos temores o incertidumbres se traducen en cuadros de ansiedad, depresión, duelo o culpa, causados por el aislamiento social y los efectos de la pandemia de la covid-19, según afirmó la psicóloga.

ANSIEDAD, COLITIS E INSOMNIO

Entre los adolescentes y los jóvenes el aislamiento, que los ha llevado a dejar de convivir en persona con amigos, les genera ansiedad, y esta se traduce –algunas veces– en cuadros de colitis e insomnio.

"Chelerías" en Tepito abarrotadas por jóvenes (Fotos: Cuartoscuro)

“No están yendo a clases y requieren el contacto con sus iguales y esto se limita solo a sus redes sociales, eso genera ansiedad e incertidumbre, hay algunos casos más críticos, con ideas suicidas”, alertó.

Otras situaciones que les generan ansiedad son el miedo a que se enfermen y mueran sus padres cuando salen a trabajar, que el sostén de la familia pierde su empleo o la violencia que viene luego de convivir todos los días de manera continua.

La experta explicó que la ansiedad es grave y puede dar lugar a otro tipo de trastornos o comportamientos, ya que el cuerpo genera cortisol y este ataca los órganos blandos, incluido el corazón, y hay más enfermedades gastrointestinales, como colitis o en la piel, dermatitis.

PANDEMIA IMPACTA SALUD MENTAL

Una de las conclusiones del estudio Encuesta EnCovid-19, elaborada por la Universidad Iberoamericana y la Unicef, publicada en junio de este año, es que entre los aspectos del bienestar de la población que la pandemia afectó, está la salud mental, además del empleo, los ingresos, y la alimentación.

Otra conclusión del estudio es que el fondo de la situación aún no se ha tocado, y ha afectado más a las personas de menor nivel socioeconómico y a las mujeres, y prevé que los impactos tendrán secuelas a mediano y largo plazo.

En el servicio de atención telefónica, abierto hace dos meses, también se han atendido a adolescentes que han padecido la covid-19 y su recuperación ha sido lenta o incompleta, al enfrentar secuelas, añadió Amador.

“Han ido sufriendo la recuperación, la ansiedad es por saber cuándo se va a parar la pandemia y qué tantas secuelas van a tener. En muchos jóvenes se ve que tienen secuelas de que no pueden hacer ejercicio, se cansan mucho, no se pueden concentrar para estudiar y eso también les genera ansiedad”, continuó.

“A veces reciben violencia o frustración por parte de sus padres porque perdieron sus empleos, están confinados en un mismo espacio; a veces el chico tiene una recámara o a veces la comparte con todos y no puede ni respirar”, describió.

JÓVENES, POBLACIÓN ABANDONADA

El origen del centro telefónico fueron las consultas psicológicas que la Pastoral de Salud ofrecía desde hace dos años a personas adultas en la Plaza Mariana, a un costado de la Basílica de Guadalupe.

Al llegar la pandemia se convirtió en centro de atención telefónica y hace dos meses que comenzó a haber atención especial para los adolescentes, para que ellos puedan hablar de manera directa o canalizados por sus padres. La atención telefónica la brindan 21 asesores, apoyados por 6 sicólogos que atienden a los adolescentes. En casos más graves entonces son canalizados a Cenyeliztli, donde reciben terapia, explicó por su parte la psicóloga Rosa María Imelda Gutiérrez González.

“Es una población abandonada en cuanto a atención y es una etapa del desarrollo donde se dan procesos importantes y requiere muchas veces un apoyo”, expresó.

Gutiérrez González es psicóloga social egresada de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y junto con su esposo, Álvaro Ramírez, dirigen la Pastoral de la Salud, que pertenece a la Arquidiócesis de México. Ambos forman parte del cuerpo de 6 psicólogos que integran el centro de atención telefónica.

Entrevistada por La Silla Rota, explica que de las llamadas que han recibido, han detectado que hay duelo entre los adolescentes y jóvenes por la pérdida de su libertad o el entorno escolar donde estaban en contacto con sus iguales.

“Hay jóvenes que salieron de la secundaria y ya están en prepa y no han puesto un pie en la nueva escuela y esto les genera un proceso de duelo”. Otro miedo es si se van a poder casar “y tener hijos, en este mundo tan caótico, nos está tocando una transición”.

Algunos han canalizado sus miedos o incertidumbres en el arte, mencionó. “Están pintando cosas en su casa, algunos, no todos. Es importante este acompañamiento para que mantengan esas esperanzas de tener proyectos a futuro de vida, que son duelos, depresiones o ansiedad”.

NECESITAN HABLAR

Las consultas son vía telefónica, y entre los psicólogos evalúan las llamadas, vía zoom, y si detectan alguna situación de riesgo la comparten y se canalizan a los asesores de Cenyeliztli.

“Es similar a los adultos, que hay pérdidas de un padre, hermano o abuelo, eso genera desde ansiedad hasta depresión y no tener actividades físicas o hablar con sus amigos va contribuyendo a que vayan cayendo en un estado profundo de angustia y temores. Ellos se cuestionan mucho la muerte, la vida, qué sentido tiene por lo que han estado viviendo y qué perspectivas hay.

“En general la ansiedad es lo que más se presenta. Es un estado donde no hay tranquilidad, pero sí temores, inquietudes, hay alteración del sueño, del apetito, pérdida de peso, se deja de comer o, al contrario, se manifiesta comiendo y la comida es un refugio ante esa sensación que no se sabe que es, pero los tiene intranquilos”.

Gutiérrez González compartió que el teléfono de consulta por la mañana es 55 8019 0977 y en las tardes 55 5962 7268. Las llamadas no tienen costo, pero si los asesores determinan que debe canalizarse a los psicólogos de Cenyeliztli sí, y el costo se determina por un estudio socioeconómico.

Amador por su parte, recomendó a los jóvenes o a sus papás, que si sienten que necesitan a alguien que los escuche, si no duermen, se sienten ansiosos, con ideas de fatalidad, es momento de buscar ayuda. “Si la desesperanza es tanta es momento de hacerlo. La escucha es gratuita. Si los asesores ven en riesgo al adolescente o joven, se canaliza y entonces se les avisa a los papás”. 

UN TERCIO DE POBLACIÓN TIENE IMPACTOS MENTALES

Por estrato social los padecimientos mentales afectan a un tercio de la población, de acuerdo con la encuesta EnCovid-19, de la Universidad Iberoamericana y la Unicef, publicada en junio de este año.

De acuerdo con el estudio demográfico, 31 % de la población presenta síntomas severos de ansiedad, y en los estratos económicos más bajos, alcanza el 40 %, a nivel medio es 31 % y en el más alto es de 21 %, hasta marzo de este año. Las personas con mayores síntomas de ansiedad eran mujeres, con 36 % hasta marzo de 2021.

La EnCovid también revela que, hasta diciembre del 2020, 28 % de la población de 18 años o más presentaba síntomas de depresión. Por nivel socioeconómico, en el más bajo se presenta en 36 %, a nivel medio y alto en 26 y 21 %, respectivamente.