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Los despidos de la 4T pegan en el DIF-CDMX

Desde diciembre de 2018 a junio de 2019, en el DIF capitalino han despedido más de 350 personas contratadas por honorarios y 200 de estructura

  • SHARENNI GUZMÁN
  • 28/06/2019
  • 20:01 hrs
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Los despidos de la 4T pegan en el DIF-CDMX
Un grupo de trabajadores del DIF-CDMX comenzó a impulsar la campaña “Queremos trabajo digno” para exigir se regularizara la situación laboral. (Especial)

Alejandra Sepúlveda es responsable del Centro de Desarrollo Comunitario “Jalalpa” del DIF de la Ciudad de México. Su trabajo peligra debido a las políticas de recorte y austeridad que ha implementado el gobierno capitalino. Incluso el viernes 15 de junio ya la habían despedido, sin embargo mostró resistencia y sus jefes le dijeron que su situación está en suspenso. 

Desde diciembre de 2018 a junio de 2019, en el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) capitalino han despedido a trabajadores sociales, psicólogos, pedagogos, administrativos, brigadistas, responsables de área, personal de mantenimiento y limpieza. La mayoría fueron mujeres, indicó Sepúlveda.

Esta situación está vinculada con la medida de austeridad del gobierno federal y de recorte presupuestal. Eso ha ocasionado, no solo que se incremente la carga laboral para las personas que continúan en sus empleos, sino ha afectado en la operatividad, atención a población vulnerable, así como en la eliminación o suspensión temporal de programas sociales del DIF-CDMX

“Trabajo en el DIF desde hace cuatro años. Estoy contratada por honorarios. No tengo seguridad social, firmo contrato cada mes. No me pagan vacaciones. Es decir tengo una contratación violatoria de los derechos laborales, porque me niegan una relación laboral con el DIF a pesar de que cumplo los tres requisitos por ley que son: subordinación, salario y un lugar de trabajo”, explica Sepúlveda a La Silla Rota

Como responsable del Centro de Desarrollo Comunitario “Jalalpa”, Alejandra coordina el trabajo con profesores que dan talleres, imparte pláticas y cursos sobre violencia de género y diversidad sexual, brinda asesorías jurídicas a personas vulnerables, y a través de este espacio  organiza actividades lúdicas y deportivas dirigidas a habitantes de colonias de bajos recursos. 

Lanzan campaña “Queremos trabajo digno”

Con la llegada de la actual administración y el inicio de despidos, un grupo de trabajadores del DIF-CDMX comenzó a impulsar la campaña “Queremos trabajo digno” para exigir se regularizara la situación laboral. No pasó, al contrario el problema se agudizó. 

Con los despidos de diciembre, a los que nos quedamos nos cargaron muchísimo de trabajo. En enero y febrero hubo un recorte salarial del tres por ciento. Nos organizamos contra ese recorte y después de eso nos decían que fuéramos pacientes y no nos metiéramos en problemas

 

Incluso, Alejandra presume que el anuncio de su despido el pasado 15 de junio se debe a una medida de castigo por participar en esa campaña, aprovechando el argumento de que viene otro recorte. “Hay un amedrentamiento en general en los últimos meses, ya que nosotros fuimos ‘privilegiados’ por no perder el empleo”, indica. 

Amellali Mancilla trabaja en el DIF-CDMX desde hace dos años. Participó en el movimiento en contra de los recortes de personal y hostigamiento laboral. 

Hoy me anunciaron que estoy despedida. Al principio me dijeron que no cubría el perfil, después me notificaron que ayer me tocaba la firma de contrato. Cuando fue la primera ola de despidos me sumé a la campaña de ‘Quiero trabajo digno’. Justo ayer que a los compañeros del programa Niños Talento les avisaron que les habían recortado las vacaciones hubo mucho descontento y lo apoyé

 

Mancilla ha estado en diferentes áreas. Entró mediante una convocatoria y fue contratada por el régimen de servicios profesionales para laborar en el protocolo de prevención a niños, niñas y adolescentes “Espacio Sí”. 

Hace aproximadamente un año, trabajadores de dicho Centro denunciaron hostigamiento laboral, lo cual quedó asentado en una queja interpuesta ante la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México.

“Después, hubo un proceso de elección en ese Centro y quedé como coordinadora, pero las autoridades no estuvieron de acuerdo  con que fuera parte de la coordinación y me cambian de área, en primer lugar aislándome y no dándome funciones, pero yo me las adjudiqué y les pedí que me asignaran ya a una área y me asignaron desde hace dos semanas al programa de Prevención del DIF”, relata Mancilla. 

Disminuyó la operatividad del DIF-CDMX

Con los recortes, tanto presupuestal como de personal, Alejandra asegura que hay una afectación en la viabilidad y operatividad del DIF-CDMX. Aunado a ello, desaparecieron programas sociales. 

“Hay programas sociales que los dejaron de anunciar en la página de internet y la gente sigue preguntando por ellos y a nosotros no nos dijeron nada. A los promotores para personas con discapacidad, que por lo menos había uno por Centro, los quitaron, entonces llegan las personas en sillas de ruedas y pues resulta que ese personal ya no está”, expresa Alejandra Sepúlveda.

En el Centro “Espacio Sí. Sistema de Inclusión”, donde se brinda una atención de prevención a personas en riesgo de situación de calle, redujeron el personal a la mitad y por ende los servicios. 

En tanto, Amellali señala también que después de los recortes y de la disminución del tres por ciento del salario les incrementaron la carga laboral, incluso los movieron de lugar por semanas para hacer funciones de las personas despedidas. 

“Por ejemplo, en febrero nos sacaron por dos semanas de nuestro Centro para elaborar un trabajo que hacían los enlaces del programa Niños Talento. Además, los compañeros que despidieron en la primera oleada los quisieron sustituir por Jóvenes Construyendo el Futuro, que son beneficiarios y trabajan largas horas por 3 mil 600 pesos al mes y no tienen una relación laboral”, dice Amellali. 

No solo por la falta de personal aumentó el trabajo, sino también por la desaparición de varias áreas, las cuales ya no pueden brindar las atenciones que ofrecían, sin embargo la población pedía esos servicios. “Nosotros nos teníamos que hacer cargo”, apunta Amellali. 



MJP