La vida de un niño en Santa Martha Acatitla

Los niños que viven con sus madres en prisión en el reclusorio de Santa Martha Acatitla viven en un ambiente de hostilidad y con muchas preguntas

18/10/2016 02:02 p.m.

La vida de un niño en Santa Martha AcatitlaLa vida de un niño en Santa Martha Acatitla

 

En la prisión de Santa Martha Acatitla, al oriente de la Ciudad de México se encuentran recluidas las mujeres que han cometido algún delito, también conocido como “cárcel de mujeres”.

 

Muchas de ellas viven con sus hijos dentro de la prisión, son alrededor de 82 niños los que viven dentro de la prisión, más los que naces y los que dejan la prisión porque cuando cumplen seis años de edad, deben dejar la prisión.

 

Aunque los niños viven en una estancia infantil dentro de la prisión, desde donde se  pueden ver los dormitorios de las reclusas, y el ambiente de la estancia es completamente distinto al de las mujeres que se encuentran ahí dentro, no deja de ser una prisión.

 

Al dejar la prisión los niños deben irse con familiares, en caso de que su madre aún no salga, o en su defecto, si no tienen con quien ir, deberán ir a un albergue de gobierno.

 

Los niños crecen en un ambiente de hostilidad, que aunque casi siempre se trata de evitar por “el bien de los niños” sin embargo, el poco tiempo que esta con sus madres lo pasan en las celdas o en los pasillos, entre malas palabras, peleas y un ambiente pesado para el desarrollo de los niños.

 

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En algunas ocasiones los niños pueden salir al mundo real, al cuidado obviamente de algún familiar que no esté preso, pero deben regresar.

Los niños nos aben lo que es ir a la casa del compañero de la escuela, ni lo que es tener en su habitación regados los juguetes, no saben lo que es eso.

 

Se hacen muchas preguntas, que muchas veces la madres no saben responder, a menos que sean muy duras con sus hijos y les suelten demasiada información que puede que no sea buena para el infante.

 

El reglamento de Naciones Unidas para el tratamiento de las reclusas —conocido como Reglas de Bangkok— establece que se debe permitir a las mujeres con niños a cargo adoptar medidas respecto de ellos, incluida la posibilidad de suspender la reclusión “por un período razonable” en función del interés superior de los niños.

 

Sin embargo, la Comisión Nacional de Derechos Humanos ha manifestado su preocupación por la situación, pues de los 77 centros penitenciarios que visitó durante 2014 en todo el país, 10 no permiten la estancia de menores con las internas y en 53 no se otorga acceso a una guardería o educación básica durante su estancia en el penal.

 

Por su parte, Ciudad de México prevé en su proyecto de Constitución el derecho de las madres presas a cumplir su condena en la modalidad de prisión domiciliaria.

 

 

 

Con información de EL PAÍS

 

 

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