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La última narcofiesta de “La Barbie” en Acapulco

En sus años de apogeo criminal, “La Barbie” hacía y deshacía en el puerto guerrerense sin que nadie le pusiera un alto

  • REDACCIÓN
  • 12/06/2020
  • 11:20 hrs
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La última narcofiesta de “La Barbie” en Acapulco
La última narcofiesta de “La Barbie” en Acapulco (Foto Cuartoscuro)

Pese a estar preso en Estados Unidos con una larga sentencia de 49 años recibida justo hace dos años, el nombre de Édgar Valdez Villarreal, “La Barbie, surgió de nuevo tras darse a conocer que en sus últimos años de libertad el capo era informante del gobierno de Estados Unidos

Si bien, es conocido que pactó con las autoridades estadounidenses para no recibir cadena perpetua, ahora se podría sugerir que incluso pactó su detención, como ha sucedido con otros capos por ejemplo Vicente Zambada Niebla, “El Vicentillo”, hijo de Ismael Zambada García, “El Mayo”

Valdez Villarreal quizá no sabía que sería detenido el 30 de agosto del 2010, sin ningún acto de resistencia, en Lerma, Estado de México, pero posiblemente lo intuía, pues unos meses antes organizó una ostentosa fiesta en una zona exclusiva de Acapulco, Guerrero.

En 2016, la periodista Vania Pigeonutt de El Universal relató lo que habría sido la última narcofiesta de “la Barbie” en libertad. 

Para la ocasión, el capo reservó para él y un grupo de alrededor de 30 hombres un restaurante de la zona Diamante de Acapulco.

No era la primera vez que “La Barbie” cerraba un lugar sólo para él y lo suyo, pero sí sería la última. 

La reunión comenzó al filo de la medianoche, lujosas camionetas arribaron al lugar de ellos bajaron los invitados de Valdez Villarreal, muchos de ellos armados. 

Cortes de carne argentinos y litros de champán fue el menú de aquella noche en el puerto guerrerense. 

Música, gritos, choque de copas y risas, no parecía que “La Barbie” cayera pronto a manos de las autoridades,

Prácticamente desde 2006 hasta el día de su detención, Valdez Villarreal hizo y deshizo en Acapulco. Él fue responsable, en gran parte, de la violencia que hasta la fecha se vive en toda la entidad guerrerense. 

Un violento hombre de confianza para Arturo Beltrán Leyva, “El Barbas, “La Barbie” hizo de Guerrero su centro de operaciones. 

Prácticamente toda organización criminal en Guerrero respondía a las órdenes del cártel de los Beltrán Leyva, pero en esa zona el mandamás era Valdéz Villarreal.


Sin embargo, vino el declive de los Beltrán Leyva en 2008, primero con la captura de Alfredo Beltrán Leyva, “El Mochomo”, en Culiacán, Sinaloa y con ello la guerra entre el Cártel de Sinaloa y “Los Tres Caballeros”, como también eran conocido lo hermanos narcotraficantes. 

Luego, “El Barbas” fue asesinado en 2009 por elementos de la Marina en un operativo en Cuernavaca, Morelos. De acuerdo con Anabel Hernández, “La Barbie”, como parte de su labor como informante, dio detalles que acabaron con la muerte de Arturo Beltrán Leyva.

Sabiéndose su traición, Valdez Villarreal se se separó de los Beltrán Leyva, pero su poderío era tal que las bandas del narcotráfico en Guerrero siguieron respondiéndole a él.

Tras su detención en 2010, la fractura del cártel de los Beltrán Leyva se consolidó. Cinco de las ocho células criminales emanadas de dicho cártel operan en Guerrero: “Guerreros Unidos”, “Los Granados”, “Los Rojos”, “Los Ardillos” y el Cártel Independiente de Acapulco (CIDA).

Cuando Valdez Villarreal llegó a Guerrero, en 2006, el estado registró 789 asesinatos, para 2010, año de su captura, los homicidios prácticamente se duplicaron al llegar a mil 555 casos, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Actualmente, la tendencia de asesinatos en Guerrero es de alrededor de 2 mil 500 casos. 

Las narcofiestas de “La Barbie” han acabado pero la violencia que azota a Guerrero, producto de su herencia criminal, está lejos de terminar.

 

rgg