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La traición que separó a Caro Quintero del “Mayo” y “Los Chapitos”

"Rafail”, como es conocido en Badiraguato, Sinaloa, regresó a dirigir su propia facción, creando un choque con el bloque más poderoso del Cártel de Sinaloa

  • REDACCIÓN
  • 29/01/2021
  • 18:58 hrs
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La traición que separó a Caro Quintero del “Mayo” y “Los Chapitos”
El viaje de Caro Quintero a Sonora y Tijuana obedecía a un importante interés: destrabar conflictos que existían entre su gente. (Especial)

Hace 35 años, Rafael Caro Quintero fue aprehendido por la tortura y asesinato del agente de la DEA, Enrique “Kiki” Camarena, pero luego de 28 años en prisión, “Rafail”, como es conocido en Badiraguato, Sinaloa, regresó a dirigir su propia facción, creando un choque con el bloque más poderoso del Cártel de Sinaloa, según el semanario Río Doce.

Como se sabe, pasó 28 años en una prisión mexicana, hasta el 8 de agosto de 2013 cuando fue liberado gracias a un amparo firmado por un Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito del Estado de Jalisco.

Ese día, Caro abordó una camioneta oscura y desapareció. Aunque pronto ofreció una entrevista y mandó a decir que “quería vivir en paz”, el “Narco de narcos” habría enviado fuertes señales de su regreso al hampa de México.

EL ROMPIMIENTO

Según investigaciones del semanario de Sinaloa, Río Doce, luego de su salida de la cárcel, el legendario capo mantuvo vivos sus intereses en la frontera norte de México y conservó el control en un territorio: Sonora.

Fue en ese estado, en el municipio de Caborca, donde Caro Quintero habría viajado a mediados de mayo pasado, según detalla Río Doce. Posteriormente, el fundador del extinto Cártel de Guadalajara, se habría dirigido a San Luis Río Colorado, Sonora, y finalmente a Tijuana, Baja California, para reunirse con capos del narco que operan en la zona.

Su objetivo, de acuerdo con el semanario, era establecer rutas de narcotráfico, adquisición y forma de traslado de armamento de la frontera con Estados Unidos a Sinaloa.

El viaje de Caro Quintero también obedecía a un importante interés: destrabar conflictos que existían entre su gente, refiriéndose a Rodrigo Páez Quintero el “R”, su primo, y José Crispín Salazar Zamorano, uno de los líderes de "Los Salazar" y presunto operador de "Los Chapitos".

Contrario a lo que relata la prensa mexicana e investigaciones de carácter federal, Caro Quintero no se encuentra en disputa ni con los hijos de Joaquín el “Chapo” Guzmán, ni con su socio Ismael Zambada García, el “Mayo”, por el contrario, el capo regresó para encargarse de su propia facción.