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La historia de desacuerdos diplomáticos entre México y EU

La última tensión entre Estados Unidos y México comenzó en 2016 durante la campaña presidencial de Donald Trump, cuando se refirió a mexicanos como criminales

  • REDACCIÓN
  • 07/05/2021
  • 11:28 hrs
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La historia de desacuerdos diplomáticos entre México y EU
El presidente Andrés Manuel López Obrador inició este viernes un nuevo capítulo dentro de la relación tirante entre México y Estados Unidos. Foto Cuartoscuro

El presidente Andrés Manuel López Obrador inició este viernes un nuevo capítulo dentro de la relación tirante entre México y Estados Unidos, pues anunció que envió una nota diplomática acusando a la Unión Americana de financiar a organizaciones "golpistas" que están en contra de su gobierno.

La nota diplomática al gobierno de Estados Unidos  es porque una agencia gubernamental de ese país, financia económicamente a la organización Mexicanos contra la Corrupción e Impunidad.

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En la mañanera, el presidente López Obrador calificó como "reprobable" que un gobierno extranjero esté financiando a un grupo opositor a su gobierno.

"Es un acto de intervencionismo que viola nuestra soberanía. Por eso estamos pidiendo que nos aclaren. Ningún gobierno extranjero puede entregar dinero a grupos políticos de otro país. La Constitución lo prohíbe. No se puede recibir dinero de otro país para propósitos políticos", dijo el mandatario.

Las declaraciones de López Obrador se dan en el marco de la reunión virtual con la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris para tratar el tema migratorio.

CRISIS DIPLOMÁTICAS ENTRE MÉXICO Y EU

La tensión entre Estados Unidos y México comenzó en 2016 durante la campaña presidencial de Donald Trump cuando calificó de "criminales y violadores" a los inmigrantes mexicanos con lo que se desató la que ha sido calificada como "la peor crisis diplomática" de las recientes décadas entre ambos países que comparten una frontera de más de 3 mil 200 kilómetros en donde Trump anunció la construcción de un muro para detener la inmigración, el tráfico de drogas y armas.

En agosto de 2016, el expresidente Enrique Peña Nieto invitó a los candidatos presidenciales al gobierno e Estados Unidos, la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump. Ella declinó la invitación, pero el magnate aceptó, lo que en México causó molestia y duras críticas hacia el gobierno del mexiquense, debido a las frecuentes declaraciones de Trump en contra de los mexicanos.

La visita fue el 31 de agosto al término del encuentro Peña y Trump se reunieron con los medios de comunicación, donde tuvieron su primer diferendo, sobre la construcción de un muro fronterizo, donde Peña Nieto dejó en claro que México no pagaría por dicha obra.

Tras este encuentro, dos meses después Trump ganó las elecciones presidenciales en EU, un hecho que puso en duda el futuro de la relación bilateral en materias como cooperación, comercio, migración y seguridad.

El 20 de enero de 2017, Trump asumió la presidencia, tres días después el mandatario mexicano dijo en un mensaje que con la nueva Casa Blanca no habría "ni confrontación ni sumisión", pues "la solución es el diálogo y la negociación".

Sin embargo, desde los primeros días de gobierno, Trump empezó a poner en marcha algunas de las medidas rechazadas por México, como el endurecimiento de su política migratoria, los primeros pasos para la construcción de un muro fronterizo y la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

El 25 de enero, Trump firmó el decretó para iniciar la construcción de muro fronterizo.

Un día después, Trump y Peña Nieto cancelaron una reunión que tenían prevista, y para el 27 de enero  se dio a conocer que ambos mandatarios  habían acordado no hablar públicamente acerca del muro.

Para el 7 de julio, los presidentes se reunieron en Alemania en el contexto de la Cumbre del G20. Ahí, cuestionado por la prensa, Trump dijo frente a Peña Nieto que "absolutamente" México pagará por el muro.

Un mes más tarde, el 17 de agosto, México, Estados Unidos  y Canadá comenzaron la renegociación del TLCAN, un acuerdo del que Trump amenaza con salir si no se llega a términos que considere benéficos para los estadounidenses.

Para 2018, cuando Andrés Manuel López Obrador llega a la presidencia, el TLCAN, el muro y la crisis migratoria fueron los ejes centrales de la relación política entre el tabasqueño y el magnate estadounidense.

Para mayo de 2019, Trump anunció que impondría a partir del 10 de junio un arancel gradual inicial de  5 por ciento a todos los productos importados desde México, en represalia porque considera que el país no redobla esfuerzos para detener el flujo de migrantes centroamericanos que llegan a la Unión Americana.

"Si México decide no cooperar para reducir la migración ilegal, la imposición sostenida de aranceles producirá un retorno masivo de empleos a las ciudades y pueblos estadounidenses", dijo Trump.

Tras esta amenaza, López Obrador envió una carta a su homologo estadounidense, en la misiva aseguró que los problemas sociales no se resuelven con "impuestos o medidas coercitivas" y llamó a Trump a buscar una solución en conjunto para resolver "este penoso asunto".

Para el 7 de junio, Trump suspendió la aplicación de los aranceles luego de Estados Unidos alcanzara un "acuerdo firmado" con México sobre inmigración.

''Me complace informarles que Estados Unidos ha llegado a un acuerdo firmado con México. Las tarifas programadas para ser implementadas para el lunes quedan suspendidas indefinidamente. México tomará medidas sólidas para detener la marea migratoria a través de su territorio y hacia nuestra frontera sur'', escribió Trump en su Twitter.

Parte de ese acuerdo fue reforzar la frontera con elementos de la Guardia Nacional y que todas sus solicitudes de asilo fueran aceptadas en territorio mexicano, evitando así que lo hicieran en la frontera estadounidense.

LAS 5 CRISIS POLÍTICAS EN LA HISTORIA ENTRE EU Y MÉXICO

De acuerdo con la BBC, las relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos han atravesado por grandes tensiones desde el pasado.

La primera de ellas la Nacionalización del petróleo, en 1938, en medio de una crisis económica y una disputa entre los trabajadores mexicanos y las empresas petroleras estadounidenses y británicas que operaban en el país, abrió una fuerte crisis en las relaciones entre México y Estados Unidos.

La decisión del presidente Lázaro Cárdenas no era una medida aislada sino que se produjo en el marco de un proceso de expropiaciones que, a lo largo de su mandato, llevó a la redistribución de unos 2.5 millones de hectáreas de tierra pertenecientes a propietarios estadounidenses.

Pese al aumento de las tensiones y de las exigencias para plantar cara al gobierno mexicano, el presidente Franklin Roosevelt evitó recurrir a la invasión o a las sanciones contra México, aunque en Estados Unidos se desarrolló un boicot informal en contra de la importación de petróleo de México y una campaña de propaganda para disuadir a los turistas de viajar a ese país.

Otra grave crisis fue el  tráfico de drogas, tema que hasta la fecha sigue causando choques entre Estados Unidos y México.

Durante el mandato del presidente Richard Nixon, el descontento de los funcionarios estadounidenses ante la aparente ineficacia de sus pares mexicanos para combatir al narcotráfico, llevó a sorprender al gobierno de México con el lanzamiento unilateral de la Operación Intercepción, que causó la práctica paralización del tráfico de vehículos en la frontera.

Los agentes de aduanas estadounidenses comenzaron a inspeccionar cada uno de los vehículos procedentes de México que intentaban entrar al país.

La operación se extendió durante tres semanas hasta que ambos países lograron acordar un plan para ampliar la cooperación en temas de seguridad.

Para marzo de 1985, la relación bilateral entre México-EU cruzo uno de sus puntos graves, las autoridades mexicanas hallaron el cuerpo del agente especial de la Agencia Estadounidense Antidrogas (DEA), Enrique "Kiki" Camarena, enterrado en un rancho en Michoacán con señales de haber sido torturado por narcotraficantes aparentemente en castigo por el descubrimiento y destrucción de una gran plantación de marihuana.

En respuesta a lo ocurrido, el Servicio de Aduanas de Estados Unidos cerró nueve puntos de tránsito desde México y comenzó a inspeccionar cada vehículo, lo que derivó en grandes atascos de tráfico, quejas y pérdidas económicas que generaron molestia en el gobierno de México.

Las relaciones entre México y Estados Unidos tuvieron un muy buen comienzo tras la llegada del presidente Vicente Fox, quien se trazó como uno de sus objetivos principales lograr que Washington aprobara una reforma migratoria, pero los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 dieron al traste con esos planes y derivaron en una creciente frustración para México.

Para finales de 2002, la buena relación inicial entre Fox y su homólogo estadounidense, George W. Bush, terminó enfriándose por diferencias en torno a la invasión de Irak.

Fox optó por alinearse con países como Francia y Alemania, que se rechazaban el uso de la fuerza militar en Irak, lo que derivó en un distanciamiento con Washington.

La crisis de Wikileaks, la revelación por parte de Wikileaks de miles de comunicaciones internas de los diplomáticos estadounidenses en 2011 fue motivo de una importante crisis en las relaciones entre México y Estados Unidos y causó la caída del embajador de Washington en México, Carlos Pascual.



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