NACIÓN

La guerra de pandillas que provocó el éxodo migrante

Son las pandillas las causantes de la muerte en tierras centroamericanas, violencia que ha dejado a su paso un éxodo para aquellos que sobreviven

  • RODRIGO GUTIÉRREZ GONZÁLEZ
  • 23/10/2018
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La guerra de pandillas que provocó el éxodo migrante
Las pandillas nacieron donde ahora los migrantes quieren llegar: Estados Unidos (Foto tomada de la web)

Miles de migrantes salen de sus países en Centroamérica para llegar a Estados Unidos, huyen del desempleo, de la pobreza y principalmente de la violencia.

Son las pandillas las causantes de la muerte en tierras centroamericanas, violencia que ha dejado a su paso un éxodo para aquellos que sobreviven.

Si bien, son varias las pandillas que aterrorizan países como Honduras, procedencia de los migrantes que hoy protagonizan la Caravana Migrante, hay dos principales de teñir de rojo el centro del continente: La Mara Salvatrucha y Barrio 18.

Irónicamente, ambas pandillas nacieron donde ahora los migrantes quieren llegar: Estados Unidos, particularmente en California, durante la década de 1980.

La Mara Salvatrucha fue formada por salvadoreños que huían de la guerra civil en su país, mientras que Barrio 18 inició con inmigrantes mexicanos exclusivamente.

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Poco a poco, otras nacionalidades se unieron a ambas pandillas, principalmente centroamericanos y comenzando a hacer estragos en California.

Asesinatos por encargo, venta de drogas, prostitución, extorsión y secuestro, son los principales delitos que cometen la Mara Salvatrucha y Barrio 18.

Aliados por la llamada “Mafia Mexicana”, ambas pandillas crecieron en Estados Unidos comenzando choques entre ellas, naciendo así la rivalidad.

Las pandillas se disputaban a muerte zonas, barrios para delinquir, dejando a su paso más violencia de la que sus prácticas criminales ya generaban.

Por ello, a principios de los 2000, el gobierno estadunidense, encabezado por George W. Bush, emprendió una política antinmigrante que dio banderazo con la deportación de centroamericanos con antecedentes penales.

Así, en cuatro años, más de 20 mil criminales fueron repatriados a Centroamérica. La mayoría de ellos continuaron delinquiendo y vieron en su deportación la oportunidad perfecta para expandir la presencia de sus pandillas.

La guerra ya no era solamente en Estados Unidos, sino también en tierras centroamericanas. La diferencia fue que a estas pandillas no se les dificultó la cooptación de autoridades para delinquir  

Como lo hacían en Estados Unidos, las pandillas reclutan jóvenes para ingresarlos a sus filas. Ellos aceptan ante las amenazas, sin mencionar que la pobreza y desempleo es otra de las razones que facilitan el reclutamiento criminal.

En respuesta, los gobiernos de Centroamérica implementaron políticas de seguridad más duras contra los pandilleros.

Por ejemplo, en El Salvador se aprobaron leyes con penas más estrictas para delitos como asociación con pandillas.

Los pandilleros comenzaron a ser detenidos en cárceles, sin embargo, en lugar de debilitar a las bandas criminales, las fortalecieron, pues en prisión se reagruparon y reorganizaron.

Dentro de los penales extorsionaban a los reos, mientras que afuera diversificaron sus actividades delictivas incursionando en el secuestro, el tráfico de drogas y los asesinatos por encargo.

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Ya no eran una pandilla cualquiera, ahora eran “organizaciones criminales trasnacionales”, lavaban dinero e influían en la política.

También mantenían vínculos con cárteles de la droga mexicanos. La Mara Salvatrucha, de acuerdo con la Administración para el Control de las Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), con el Cártel de Sinaloa, el Cártel del Golfo, "Los Zetas" y la Familia Michoacana. Mientras que Barrio 18 sólo con “Los Zetas” y Cártel de Sinaloa.

En marzo de 2012, los líderes de la Mara Salvatrucha y Barrio 18 acordaron una tregua en el Salvador, negociada a través de grupos de la comunidad y la iglesia, y facilitada por el gobierno.

La paz provocó una baja en la tasa de homicidios y la disminución en el reclutamiento de jóvenes a las pandillas. El promedio de muertes violentas cayó de 14 a cinco diarios.

Sin embargo, con el cambio de gobierno en tierras salvadoreñas, la tranquilidad duró muy poco y la violencia repuntó, así como sus prácticas delictivas. La guerra continuó.

No sólo Centroamérica y Estados Unidos ha sido escenario de esta guerra, México también es testigo de la violencia entre la Mara Salvatrucha y Barrio 18.

En Chiapas, por ejemplo, hasta agosto de 2018 fueron detenidos 90 pandilleros de los dos bandos.

Mientras que en abril pasado, en la Ciudad de México fue asesinado Carlos Humberto Rodríguez Burgos, alias "Shyboy", líder de una fracción disidente de los Mara Salvatrucha.

En esta disputa, se consolidó el poder criminal de la Mara Salvatrucha por encima de Barrio 18.

La semana pasada el gobierno de Estados Unidos calificó a esta pandilla como una de las cinco organizaciones criminales más peligrosas el mundo.

Décadas de violencia en el llamado “Triángulo del Centro”, formado por Guatemala, Honduras y El Salvador, ha provocado el exilio de sus habitantes.

Las políticas antinmigrantes de Donald Trump también han golpeados a las pandillas.

Durante su primer año de gobierno, el Departamento de Justicia de Estados Unidos arrestó a 214 pandilleros.

En tanto, en colaboración con El Salvador, han condenado a mil 200 criminales de estas bandas criminales.

Mientras estados y más pandillas sigan operando abiertamente en tierras centroamericanas, sucesos como la caravana