NACIÓN

FOTOS: Miles de migrantes esperan que AMLO no les falle en su intento por legalizarse

Cuentan que en otras ocasiones les han ofrecido lo mismo y al final los han regresado en autobuses a sus países de origen

  • JORGE ALEJANDRO MEDELLÍN
  • 21/01/2019
  • 09:27 hrs
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FOTOS: Miles de migrantes esperan que AMLO no les falle en su intento por legalizarse
Así es el registro de migrantes en Tapachula (Fotos: Jorge Alejandro Medellín)

TAPACHULA, Chiapas (La Silla Rota).- ¿Y si nos hacen lo de la otra vez?, yo ya he venido con gente de mi país y piden papeles y las identificaciones y dicen que nos van a llevar a la estación para la foto y las firmas y la verdad es que se los llevan de regreso a Guatemala de noche, en los buses.

La mujer dice que tienen miedo de hacer trámites, porque en realidad podrían deportarlos con engaños. Lleva cuatro meses viviendo como puede en Tapachula, en Tuxtla, en Oaxaca, en donde encuentra trabajo limpiando casas y trastes y coches mientras ve la manera de llegar al norte de México en donde están sus hijas y su hermana.

Si presenta sus documentos para regularizarse en territorio mexicano, será una de las 4 mil 511 personas que iniciaron trámites para obtener la Visa Por Ayuda Humanitaria. Esa es la cantidad de migrantes que el Instituto Nacional de Migración (INM) tiene registrados como solicitantes en lo que va de este año.

De los 4 mil 912 migrantes en esta condición, 3 mil 820 son de Honduras, 525 son de El Salvador, 463 son de Guatemala, 99 vienen de Nicaragua, 4 de Haití y 1 de Brasil.

De esta cifra, 1,007 son niñas, niños y adolescentes que acreditaron su identidad y la necesidad de ser recibidos en México por razones humanitarias. Esta es la segunda caravana con mayor número de centroamericanos luego de la que arribó en octubre de 2018 cruzando el río Suchiate para llegar en varios grupos hasta Tijuana, pasando por los estados de Chiapas, Oaxaca, la Ciudad de México y enfilando hacia la ciudad fronteriza con los Estados Unidos.

Truco

La mujer hondureña se acerca a una de las cuatro filas de migrantes que se apiñan frente a la carpa de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) de la Secretaría de Gobernación (Segob). Tres funcionarios –dos hombres una mujer– abren la lista de personas a las que convencieron de tramitar sus visas humanitarias para evitarse problemas, para poder trabajar y estudiar en México y para evitar la deportación.

A las 9 de la mañana del domingo 20 de enero el primer corte es de 101 migrantes que prometieron inscribirse. A las cuatro de la tarde la lista final es de 200 personas, todos con las identificaciones oficiales de sus países o con papeles de trámites migratorios iniciados en el sexenio pasado.

La gente de la COMAR les pide que no se vayan, que estén cerca porque en cualquier momento pueden venir los autobuses para llevarlos a la estación migratoria de Ciudad Hidalgo, en el cruce fronterizo con Guatemala, para llevarlos a que les tomen fotos y les hagan sus visas.

  • ¿A qué hora viene los buses?, les preguntan
  • No sabemos. A lo mejor más tarde o a lo mejor mañana temprano, contesta uno de ellos.

¿Ya ve?, salen con una cosa y luego con otra, por eso no les creemos, dice la hondureña, mientras otros migrantes le preguntan al enviado de Gobernación la verdad. Ya, díganos si esto es para regresarnos a Guatemala. No, cómo cree, es para ayudarlos y hacer que sea más rápido, contesta el de Segob.

Tal vez la prisa de los enviados de la COMAR tenga algo que ver con sus propios datos sobre los 12 mil 468 expedientes sin resolver, abiertos entre enero y diciembre de 2018 para solicitar asilo político en México precisamente en el lugar en el que hoy centenares, miles de migrantes buscan visas humanitarias.

El año pasado fueron 29 mil 600 las personas que ingresaron al país en busca de refugio. Lo hicieron a través de los cuatro puntos de acceso a territorio nacional (Ciudad de México; Tenosique, Tabasco; Acayucan, Veracruz, y Ciudad Hidalgo, Chiapas).

Uno de ellos es el Puente Internacional Doctor Rodolfo Robles, que fue entregado al actual gobierno con 12 mil 468 expedientes de trámite migratorio sin resolver, lo que representa cerca del 53 por ciento del total del atraso en ese tipo de trámites. Pese a ser situaciones migratorias distintas, la dinámica de atraso y la política migratoria desplegada en el anterior sexenio marcaron la desconfianza de los migrantes que han ingresado varias veces por la frontera sur de México.

En las filas que se tuestan a los 32 grados del calor en Tapachula hay migrantes que llegaron el año pasado con la caravana de octubre, que no quisieron subir hacia Tijuana y se quedaron por acá para tramitar sus visas. Eso fue en octubre y en el INM no les han resuelto nada. Son solo vueltas y más vueltas. Regrese en quince días, en un mes. Regrese luego.

Silvia Garduño, quien es Oficial de Información Pública y Comunicaciones del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), celebra el cambio de actitud y dinámica del nuevo gobierno. Nos parece un hecho inédito el que se esté atendiendo con rapidez a los migrantes, además de que se les está dando la posibilidad de quedarse en el país y de buscar trabajo y tener otros beneficios. Ya iremos viendo como funcionar esta nueva forma de trabajar el tema migratorio.

Algo similar piensa Irma Gallardo, una de las fundadoras de la organización Guardianes del Éxodo, con sede en Tijuana, Baja California, la cual orienta a los migrantes para que no sufran abusos desde su salida de Honduras hasta su llegada a la pequeña ciudad de Tecún Uman, en Guatemala, sitio en el que se concentran los viajantes previo a su ingreso (con o sin documentos) a territorio mexicano.

Si bien aplaude los matices de lo que parece ser la nueva política migratoria del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) para agilizar el ingreso de centroamericanos que vienen huyendo de regímenes totalitarios y de contextos de violencia, desempleo, inseguridad, abusos y nulas oportunidades de desarrollo, también critica lo que parecen ser la rémoras del gobierno anterior en el que se prometieron atenciones y beneficios a los migrantes y todo acabó en atrasos y papeleos detenidos, indefinidos.

La activista no confía del todo en las palabras y acciones del nuevo gobierno. Ya hemos tenido muchas experiencias desagradables con ellos. Buscan a los migrantes, se les acercan, los convencen de presentarse en sus oficinas y con engaños los hacen firmar papeles y luego terminan deportándolos en autobuses hacia Guatemala. No es justo, dice.

Además, tenemos el problema de que otras organizaciones que supuestamente quieren apoyar a los migrantes en realidad los aconsejan para que crucen ilegalmente, los convencen de no hacer trámites para regularizar su paso o su estancia en México y los incitan a moverse en la ilegalidad, explica.

-¿Con qué fin?

- Tal vez para obtener más recursos económicos por funcionar como una organización no gubernamental, como una organización de la sociedad civil. No lo sé. Es lo que nos han contado muchos migrantes de las caravanas organizadas en Honduras y El Salvador, cómo se van uniendo tras el llamado de estos grupos.

Irma y varios colaboradores estuvieron en la primera caravana migrante que entró a México el año pasado. Los siguieron y aconsejaron para no sufrir abusos en su paso. Hoy están de regreso en Tecún Uman, en Ciudad Hidalgo, en Tapachula, guiando de nuevo a los migrantes en lo que han dado en llamar nuevo éxodo hacia el norte del país o bien hacia algún punto del territorio mexicano en donde muchos tienen ya familia o decidieron quedarse en definitiva hace meses, hace años.

Gallardo y su gente están en Tecún Uman, en donde se concentran los nuevos grupos migrantes para cruzar por el Suchiate o por el Puente Internacional Doctor Rodolfo Robles. En la tarde del sábado 19 de enero les avisan que un camión con mujeres y menores de edad saldrá de San Pedro Sula con más migrantes huyendo de su país.

 Apenas el día 15 de este mes el gobierno del presidente Juan Orlando Hernández anunció medidas represivas contra los padres de familia que se atrevan a intentar sacar a sus hijos del país de manera ilegal. Las sentencias serán de uno a tres años de prisión para quien lo haga. Con mayor razón deben estar atentos. En el atardecer del domingo 20, el bus ha llegado a Tecún Uman con 40 mujeres y menores de edad que lograron juntar el dinero y convencer al chofer para que los trajera hasta los límites de un viaje incierto.

Los 40 migrantes se van sumando a otros y a otros y a otros más y se quedan uno o días en la plaza de la alcaldía para moverse luego hacia México por el puente internacional o por el río, sobre las balsas de goma o cruzando a pie el tramo de 40 o 50 metros que en ese punto, junto al puente de concreto, separa a las dos naciones.

A donde tope

Del otro, a unos treinta minutos en taxi, a unos 45 en el colectivo, a unas tres horas caminando los 20 kilómetros de piedra y asfalto carretero están Tapachula y su Parque Central Miguel Hidalgo, a donde llegan invariablemente los que migran huyendo de la pobreza, el crimen y los abusos de sus gobiernos.

Ahí llegaron desde el miércoles 16 de enero más de mil 600 migrantes. Había de todo ahí; migrantes primerizos, migrantes con algunos cruces, migrantes calados en el cruce de fronteras, migrantes históricos, de los que han ido y venido una, cinco, veinte veces por medio continente hasta llegar a Nueva York para hacer realidad un sueño que se les niega siempre, que los seduce en la distancia, que nos los deja estar ni allá ni acá.

Al nicaragüense Carlos Martínez, viejo curtido en travesías desde la convulsa tierra de Sandino hasta Texas, Boston y Nueva York, lo llaman una y otra vez la aventura, las ganas de no quedarse quieto, de estar en todos lados y de ninguno.

“Yo voy y vengo, y trabajo en todos lados y no me puedo estar en una sola parte nada más. Ahora voy de nuevo. He ido para allá muchas veces. Llevo más de 25 años subiendo y bajando por todos lados. Ya me las sé todas pues y ahora voy para pasar al norte por Tijuana o por Coahuila. Ya veré por dónde, pero regresar a mi país, ni loco”.



Antes, para llevar un control más efectivo de quienes y cuantos entran al país, se les puso un brazalete blanco con código de barras. Con eso bastó para que hicieran el papeleo.

Los primeros 26 ya tienen derecho a circular por todo el territorio nacional sin ser molestados ni deportados, ya pueden buscar trabajo y cursar estudios, ya pueden recibir atención médica, obtener su registro único de población (CURP) y entrar y salir del país varias veces mientras la visa humanitaria esté vigente.

También están obligados a cumplir y respetar las leyes mexicanas y a acudir a los llamados que les hagan las autoridades migratorias mexicanas.

En Tecún Uman se sigue juntando la gente que viene de Honduras, de El Salvador, de Nicaragua, Haití y hasta de Brasil. Entre el sábado y el domingo llegaron unos 200.

Vendrán más, siempre llegarán otros, tal vez tantos o más que los de la primera caravana. Irma y su gente se quedan de ese lado de la frontera. Tienen la misión de interceptar a los migrantes para evitar que los engañen y los convenzan de cruzar a la mala, sin papeles, como sea.




lrc