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¿Es cierto que hasta ahora hallaron plantíos de coca en Guerrero?

Expertos opinan sobre el anuncio del presidente, sobre el hallazgo del cultivo de hoja de coca en la montaña de Guerrero

  • MARCOS MUEDANO
  • 17/02/2021
  • 20:29 hrs
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¿Es cierto que hasta ahora hallaron plantíos de coca en Guerrero?
De acuerdo con especialistas en temas de seguridad nacional, la siembra de hoja coca fuera de los países andinos, es muy difícil de darse. (Cuartoscuro)

El decomiso de un cultivo de hoja de coca en la sierra de Guerrero, debe ser un foco rojo para el gobierno federal, pero principalmente una alerta para las autoridades, de que las organizaciones criminales están experimentando métodos de fertilización para la producción de drogas a mayor escala, además de que la producción de drogas en México va en aumento.

De acuerdo con especialistas en temas de seguridad nacional, la siembra de hoja coca fuera de los países andinos, es muy difícil de darse. Los expertos mencionaron que los campesinos en Guerrero y en cualquier parte del país, nunca van a cambiar la producción de marihuana y amapola por maíz, frijol o apoyos sociales del gobierno, ya que las ganancias son muy inferiores a el pago que ofrecen los cárteles.

Documentos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), consultados por La Silla Rota, indican que, hasta antes del hallazgo del cultivo de coca en Atoyac de Álvarez, Guerrero, sólo se detectaron dos más en el estado de Chiapas. El primero fue el 8 de diciembre de 2014 en el municipio de Tuxtla Chico, donde se destruyeron 0.1255 hectáreas. El segundo fue el 18 de febrero de 2020 Villa Comaltitlán, donde fue localizada una superficie de cerca de 10 mil metros cuadrados, en la que se sembraron 40 mil plantas.

Atoyac de Álvarez es un municipio históricamente dedicado a la siembra y producción de dos tipos de droga. Entre 2006 y 2019, el Ejército aseguró 419 plantíos de marihuana y ocho mil 693 de amapola.

“Falta información del gobierno. Debe precisar la extensión del cultivo. De fondo, lo que podemos ver es que las organizaciones criminales estaban experimentando con un nuevo tipo de fertilizante que pueda producir más plantas por hectáreas, algo que no debe de extrañar. La marihuana y amapola llevan todo un proceso de cultivo, en el que se incluyen fertilizantes y métodos químicos”, explica Gerardo Rodríguez Sánchez Lara, coordinador académico del Centro de Estudios sobre Impunidad y Justicia de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP).

“No es un foco rojo el descubrimiento. Desde hace muchos años se ha intentado cultivar la hoja de coca en México, principalmente por las condiciones climáticas no se ha logrado. Tecnológicamente se puede hacer, sin embargo, nadie lo ha intentado. El anuncio del presidente, sobre el hallazgo del cultivo, no tiene sustancia”, indica Armando Rodríguez Luna, experto en seguridad nacional y director de Proyecto de la División de Seguridad e inteligencia Estrategic Affairs.

“Es muy difícil que se dé la hoja de coca, por las condiciones climáticas en la región Andina, por eso sólo se da en Perú, Ecuador, Bolivia y Colombia, en pocas palabras es una planta endémica. Los cárteles han intentado producir la planta, pero no se da. Este nuevo intento, del cual se desconoce la extensión, no es significativo. Lo que, sí nos dice, son los métodos de fertilización que utiliza el crimen organizado, así como, el que el mercado de la droga sigue en crecimiento. Otro punto es que los cárteles están pensando en otro tipo de droga que no sea la marihuana, porque casi ya no les deja ganancias”, menciona Javier Oliva, académico y especialista en temas de seguridad por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Debe llamar la atención del gobierno federal el descubrimiento del cultivo de la hoja de coca. Sin embargo, el cultivo de esa planta nunca ha sido exitoso fuera de los países andinos. México no tiene las condiciones de altura, tierra y humedad que hay en esas regiones”, considera Raúl Benítez Manaut, especialista en seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) e integrante del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia (Casede).

“Las políticas de erradicación de plantíos no han funcionado. Los productores en la sierra de Guerrero, nunca van a cambiar la producción de amapola o marihuana por otro tipo de productos. Además, debemos recordar que el crimen organizado también obliga a las personas a cultivar la droga. Se requiere una acción directa para erradicar los plantíos, así como más programas sociales, pero suponer que los apoyos a las personas van a llevar a una disminución, no va a suceder, por lo menos en el corto plazo”, Javier Oliva

“Lo que hemos visto y las autoridades tienen conocimiento de ello, es que los narcotraficantes han reclutado expertos, agrónomos de diferentes universidades del país. Algunos de ellos de manera voluntaria y otros de forma forzada. A partir de ello, lo más seguro es que mejoraron su producción de plantas. Es muy difícil que el gobierno sustituya este tipo de plantíos porque los ingresos extraordinarios que reciben las personas que viven de la siembra, son por hectárea cultivando algún otro producto, o a través de programas sociales. La sustitución de plantíos es un buen programa, pero es muy costoso mantenerlo por años”, dijo Gerardo Rodríguez.

“Las políticas de erradicación de plantíos no han funcionado. Los productores en la sierra de Guerrero, nunca van a cambiar la producción de amapola o marihuana por otro tipo de productos. Además, debemos recordar que el crimen organizado también obliga a las personas a cultivar la droga. Se requiere una acción directa para erradicar los plantíos, así como más programas sociales, pero suponer que los apoyos a las personas van a llevar a una disminución, no va a suceder, por lo menos en el corto plazo”, señaló Javier Oliva.

“Los productores jamás van a cambiar la producción de marihuana y amapola por frijol, eso es una utopía del Presidente. Además de los ingresos que obtienen de la siembra, es una realidad que las personas que se dedican a la siembra, forman parte de la estructura más baja de los cárteles. Además de que las comunidades rurales están sometidas a las áreas de los narcotraficantes”, comentó Armando Rodríguez.