NACIÓN

En Tijuana pagan hasta 1,500 por agua... que no les llega

En Tijuana el escasez de agua es constante; sin embargo, los pobladores denuncian que, pese a no tener agua, los recibos de la Cespt siempre llegan a tiempo

  • EDUARDO RUBIO / CORRESPONSAL
  • 19/08/2021
  • 20:09 hrs
  • Escuchar
En Tijuana pagan hasta 1,500 por agua... que no les llega
Pobladores de Villa del Campo denuncian los altos costos de agua a pensar de la escasez (Fotos: Eduardo Rubio)

En Villa del Campo, uno de los más de 10 desarrollos habitacionales construidos en la orilla más lejana del este de Tijuana, no es novedad que al abrir el grifo no haya agua.

Lo que sí les sorprende a sus habitantes es que cada mes llegue sin falta el recibo para pagar por el servicio a la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (Cespt).

Molestos y cansados por la situación que se presenta cada año, los residentes que tienen más de una década en esa colonia afirman que si dejan de pagar la comisión coloca reductores de flujo a la tubería de las casas para exigir su dinero.

“O nos llegan citatorios de que nos van a embargar”, dice Citlalli Moreno, habitante de la colonia.

Ese reclamo es el más reciente en un rosario de quejas que se han venido acumulando en una ciudad que sigue creciendo y no termina de adoptar una medida para resolver la escasez de agua.

Especialistas como Alfonso Lara Cortez, académico en el Colegio de la Frontera norte (Colef), en la desértica y siempre calurosa Mexicali, dice que hay un problema de distribución del agua en el estado.

Porque 8.6 litros de cada 10 que llegan del Río Colorado, fuente de abastecimiento compartida con Estados Unidos, se quedan para la siembra en Mexicali, donde la falta de modernización de sistemas de riego agrava el problema generando desperdicios.

“El sector riego agrícola merece especial atención, pero no para satanizarlo, sino para ofrecer incentivos institucionales, económicos y regulatorios que permitan aprovechar las oportunidades que se tienen para rescatar volúmenes del orden del 2 al 4 por ciento”, escribió Lara Cortez en una columna de opinión para La jornada BC en agosto del 2020.

Esa falta de cuidado, junto a una baja recuperación de los acuíferos por la poca lluvia y una sólida cultura del cuidado del agua, provocan la escasez que recrudece cada verano con el aumento de las temperaturas que dispara la demanda. 

Las últimas dos administraciones estatales, la del panista Francisco Vega (2013-2019), y la del morenista Jaime Bonilla, han apostado por continuar con la extracción en los pozos de agua, pero ninguno ha logrado abatir el problema de fondo particularmente en la zona costa que comprende Tijuana, Tecate y Rosarito.

Ya terminando su administración, el primero de esos gobernantes implementó un calendario con tandeos para distribuir el agua en Tijuana, pero su sucesor lo eliminó asegurando que no habría más problemas con el abasto, aunque los habitantes de Villa del Campo demuestran que eso es falso.

Los afectados tienen que pagar pipas y otras veces usan agua purificada para lavar trastes, limpiar el sanitario y bañarse.

“Kiko” Vega también empujó una asociación público privada para construir lo que sería la desaladora más grande de América Latina en Playas de Rosarito, pero en medio de sospechas de corrupción y falta de transparencia, el proyecto quedó estancado y se fue a tribunales.

En cambio Bonilla Valdez construyó con tubos que ya tenían un equipo que aumentará el bombeo de agua, pero no ha sido puesto en marcha desde su presentación el 1 de julio.

Para eso la Cespt necesita cerrar las llaves, y esa misma semana una fuga había dejado sin servicio a más del 40% de las colonias de Tijuana, así que ante la molestia de los usuarios, las autoridades consideraron que no era buen momento para un nuevo corte.

ALIMENTAR A LA ZONA COSTA

El agua que llega a la zona oeste, hasta terminar en la playa del Pacífico en Tijuana y Rosarito, ya recorrió antes 142 kilómetros a través del acueducto que viene desde Mexicali atravesando La Rumorosa en una obra de ingeniería tan impresionante como delicada.

“Estamos conectados con un popote”, ha dicho el ingeniero Hernando Durán, ex director de la comisión del agua en Tijuana para destacar la fragilidad del suministro.

Una vez en la costa es almacenada en la Presa El Carrizo, ubicada en los límites de Tijuana y Tecate, y de allí es enviada para la distribución a los hogares. 

El líquido tuvo que ser bombeado para vencer su camino cuesta arriba, y el consumo de la energía eléctrica para eso aumenta el costo del servicio, dice el académico del Colef.

“Las tarifas del agua que tiene Tijuana es de las más altas del país, hablando de agua para uso urbano – doméstico, hay una diferencia importante entre lo que se paga en Mexicali que es mucho más bajo, es cinco veces más bajo que lo que se paga en Tijuana, Tecate y Rosarito”, dijo en una entrevista interna realizada por el Colef.

En esa misma publicación, el Investigador del Departamento de Estudios Urbanos y del Medio Ambiente afirmó que la desaladora no es necesariamente la mejor opción por sus costos monetarios y a la naturaleza. 

“E 50% del costo de la producción de agua desalinizada del mar es la energía y en Baja California la energía es de alto costo, además que es contaminante. Por cada diez litros de agua de mar, vas a sacar únicamente cuatro de agua potable, y seis de esos diez litros, son salmuera, que va a los suelos costeros o va a la zona marina costera” comentó.

LA REFORMA DE BONILLA   

En una cosa tiene razón el gobernador Jaime Bonilla: desde hace tiempo los ayuntamientos, sobre todo cuando eran del Partido Revolucionario Institucional (PRI), han pedido respeto al artículo 115 Constitucional para que los municipios se hagan cargo del suministro de agua.

Sin embargo, la reforma que el morenista consiguió para eso durante la pasada legislatura bajacalifornia ha sido cuestionada por la falta de consensos.

Diputados locales, especialistas y la próxima gobernadora, Marina del Pilar, han expresado que no hubo un estudio a fondo sobre las condiciones de cada ciudad para absorber los compromisos técnicos y financieros de los organismos.

Otro ingrediente es que las paraestatales enfrentan procesos por empresas que pagaron adeudos calculados por Fisamex, la empresa contratada por Jaime Bonilla para realizar “auditorías de agua”, y de ganar, el estado tendrá que compensar el daño.

“La municipalización debe darse en el momento oportuno, siempre y cuando existan las condiciones financieras. También de abasto de agua suficiente para los Ayuntamientos. San Quintín, San Felipe que próximamente serán municipios”, declaró recientemente la gobernadora electa.

La discusión sobre la legalidad del proceso legislativo que aprobó la municipalización ya está en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), mientras que en el estado las lealtades de los municipios se han dividido entre el gobernador saliente y la próxima mandataria.

Eso parece ajeno para muchos habitantes de Tijuana que en su realidad más cercana a veces amanecen sin agua ya sea por el aumento de la demanda o por una fuga en las viejas tuberías.

Esta vez la respuesta para los habitantes de Villa del Campo, que acudieron a las instalaciones de la Cespt a más de una hora de distancia de su hogar con sus recibos pagados para exigir un problema al desabasto, fue que les llevarían agua en pipas y revisarían los cobros.

La solución de fondo para ellos y para resolver el problema a toda la población, sigue esperando.


bl