NACIÓN

El día que la CNTE convirtió San Lázaro en una cárcel

Diputados de todos los partidos y empleados sufrieron cinco horas el "secuestro" ante el cerco de maestros disidentes

  • ERIKA FLORES
  • 12/09/2019
  • 21:04 hrs
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El día que la CNTE convirtió San Lázaro en una cárcel
El bloqueo en imágenes. (Erika Flores)

Lo intentó tres veces y ninguna le funcionó. "¡Déjenme salir!", gritó la diputada de Morena, Ángeles Huerta a los maestros de la sección 22 del CNTE que habían tomado el Palacio de San Lázaro desde las nueve de la mañana. Su primer intento de fuga por la puerta 8 sucedió después del mediodía (12:20 pm) cuando todavía en traje y con el cabello suelto, la legisladora se colocó tras las pesadas rejas color rojo del estacionamiento; igual que las centenas de empleadas administrativas que ahí se encontraban con la ilusión de lograr salir.

"¡Esto es un secuestro! ¡No pueden privarme así de mi libertad!" les dijo en su cara a los manifestantes. Pero ellos no solo no le hicieron caso; es que tampoco entendían de palabras, mucho menos de súplicas; y peor siquiera, de órdenes. Solo acataban instrucciones de sus jefes vía radio y en consecuencia actuaban. Así que no salió ni ella, ni nadie pues los maestros buscaban impedir la aprobación de leyes secundarias de la Reforma Educativa.

Por su currículum como legisladora federal de origen mexiquense, la diputada Huerta refiere tener una licenciatura en comunicación, una maestría en políticas públicas y un doctorado trunco en comunicación política. Precisa además contar con experiencia como reportera y subgerente en una estación de radio.

No obstante, su inexperiencia como negociadora quedó de manifiesto cuando a las 14 horas, intentó de nuevo salir del recinto legislativo; esta vez por la puerta de salida de la estancia infantil CENDI que se ubica frente a la terminal de autobuses de oriente, TAPO.

Su lógica era simple: durante las negociaciones que en aquel momento la CNTE sostenía con representantes del Poder Legislativo, recién habían acordado permitir la salida de los niños con sus mamás. Y aunque ella no era parte del grupo, igual se apersonó en la puerta con una chamarra puesta sobre el traje, quizás para intentar confundir a los maestros y no evidenciar quién era.

Levantó la voz y dijo "¡Necesito salir a un hospital! ¡No me pueden secuestrar! ¡Esto es un secuestro contra mi voluntad!". La veintena de maestros que ahí se encontraba le negó la salida y le recordó "nosotros desde la mañana les advertimos no entren porque vamos a cerrar; y ustedes entraron, pues entonces no salen". Desesperada, Huerta perdió el control y asumió una postura retadora, mientras continuaba gritando que debía salir a un hospital urgentemente. No logró su objetivo; por el contrario, los maestros se burlaron de ella y en su cara le declararon la guerra: "¡No sale! ¡Doña Chingona!" y se rieron a carcajadas.

La diputada Huerta no era la única desesperada. Lo fue también su coordinador de bancada, Mario Delgado, quien tampoco logró ingresar al recinto, aunque él mejor prefirió retirarse del lugar. También lo fue doña Elena, una empleada administrativa que -contó a LSR-, llegó por la mañana a su oficina, cobró su quincena, dejó su bolso en el escritorio, salió para desayunar y al volver tuvo que quedarse afuera hasta que consiguió -horas después- que un compañero de oficina le llevara su bolso y lo pasara por las rejas.

También estaba exasperada doña Carmen -una joven madre de familia, de complexión muy delgada- quien, al no saber cómo salir para ir a recoger a su hijo a la escuela, uso el sentido común y se acostó (como quien juega al limbo) por un espacio de menos de medio metro, bajo la reja de la puerta del estacionamiento. Lo logró en segundos, sin avisar ni pedir permiso porque nadie se percató, ni los propios maestros que ahí se encontraban. Cuando Alba, otra joven muy delgada, intentó salir detrás de ella aplicando la misma fórmula, ya era tarde: los manifestantes habían hecho una fila para cubrir el hueco e impedírselo; y por seguridad, ella no se arriesgó y regresó a su "cárcel".


Eran las 14:30 pm cuando llegó la noticia: un segundo acuerdo con la CNTE permitiría únicamente la salida de mujeres, incluidas diputadas. Y así fue: formadas -y visiblemente molestas- todas salieron durante los siguientes 40 minutos. Hasta Tatiana Clouthier, vicecoordinadora de la bancada morenista quien declaró: "me parece penoso e innecesario que quienes se han dedicado a la educación, eduquemos de esta manera, me parece absurdo que nos tengan así, no sé qué les haya pasado". Y en efecto, salieron todas menos la diputada Huerta", quien evidentemente no se enteró de tal negociación y se quedó dentro de la Cámara de Diputados.

Con las mujeres afuera, la negociación con la Coordinadora continúo; esta vez para negociar la salida del personal masculino incluidos diputados. La alternativa fue la puerta 4, ubicada junto a la estación Candelaria del metro, pues el objetivo era impedir que ambas partes de enfrentaran pues ya habían sucedido varios roces verbales ante la cerrazón de los maestros y la desesperación de los empleados.

Fue ahí donde reapareció la diputada Huerta, a las 16 pm, con la misma chamarra oscura y su cabello suelto, para intentar por tercera ocasión salir en este bloque de empleados. Pero, de nueva cuenta, los manifestantes se negaron. Entonces que ella cruzó el límite de la razón y -ayudada por el personal de seguridad del recinto- trepó hasta donde pudo, por portón-reja de más de tres metros de altura que la separaba de la calle.


"¡Voy a brincar!" amenazó. Pero nadie la detuvo, ni siquiera los maestros de la Coordinadora que solo sentenciaron, "pues es bajo su riesgo", refiriéndose a la caída que seguramente tendría al llegar del lado donde ellos se encontraban pues le insinuaron que no la ayudarían a bajar. Y ahí estaba ella, ocultando su cara frente a los celulares, con sus pies descalzos en la barda que estaba junto a la reja y sus manos aferradas a uno de los barrotes para evitar caer, cuando un elemento de seguridad y protección civil la persuadió y logró convencerla de bajar, mientras ella infructuosamente incitaba al personal masculino administrativo a seguirla. "¡Vamos! ¡Hagamos una escalera para salir!". Pero ellos no la siguieron pese a su evidente desesperación.

Por el contrario, así como Carmen salió horas antes usando el sentido común y casi jugando al limbo, durante la siguiente hora una docena de empleados también logró salir en minutos. ¿Cómo? Escalando en equipo las rejas del recinto, apoyándose unos con otros, en los puntos donde no había ningún maestro vigilando. Y lo consiguieron.

Eran las 16:30 pm cuando el CNTE accedió en su mesa de negociación permitir la salida del personal masculino por la puerta 8. Maleta en mano, quizás a minutos de abordar los aviones que los llevarían de regreso a sus estados para disfrutar el puente patrio, diputados y empleados administrativos salieron a paso veloz del lugar. Y al mismo tiempo que los maestros de la Coordinadora recogían lonas, lazos y carpas para emprender también la retirada pues en cuestión de horas regresarían a sus estados para festejar las fiestas patrias.

LSR logró contactar a las 17 horas, vía telefónica, a la diputada Huerta quien aseguró estar ya fuera del lugar.

-Estoy bien, gracias, salí hace una hora caminando, por la puerta 8. Voy camino a mi casa. Es un secuestro que no nos dejen salir durante horas. Nosotros apoyamos que no haya represión, pero no pueden afectar los derechos de todos. Debemos encontrar una salida. El enojo y violencia de los maestros no representa la totalidad del gremio.

-Usted estaba asustada y desesperada, ¿midió el riesgo al escalar la reja?

-Me asusta que alguien ejerza la violencia de esa manera. Medí el riesgo, pero soy valiente, no me dejo cuando hay una injusticia y me arriesgue. Yo hago yoga y soy un poco atlética, aunque no últimamente porque he engordado un poco. Sé que no me hubiera pasado nada porque estaban del otro lado personas que me hubieran ayudado.

-¿Qué opina que la adjetivaran como "Doña Chingona"?

-Me parece que se equivocan, con esas expresiones y maneras no podremos dialogar.

De no alcanzar ningún acuerdo, la diputada Huerta y los maestros de la Coordinadora podrían volver a verse las caras el miércoles 18, fecha en que se citó de nueva cuenta a sesión parlamentaria. Aunque claro, seguramente los docentes no recordarán que la diputada Huerta fue noticia el 8 de mayo, cuando en una sesión parlamentaria se quedó dormida, justo cuando se discutían temas de la reforma educativa.

JGM