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Daniela, la talentosa estudiante mexicana que vivió en la secta sexual Nxivm

Keith Raniere, líder de la secta, la obligó a tener relaciones sexuales en un trio con su hermana, luego se enteró que también se acostaba con su otra hermana de 16 años

  • REDACCIÓN
  • 24/05/2019
  • 11:46 hrs
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Daniela, la talentosa estudiante mexicana que vivió en la secta sexual Nxivm
Daniela, la talentosa estudiante mexicana que vivió en la secta sexual Nxivm (Foto Especial)

Daniela, una joven talentos estudiante mexicana, se enamoró de Nxivm en Monterrey, Nuevo León. Al salir de la preparatoria, la menor de entonces 16 años acudía a las clases del grupo llamada “La Misión”, donde le enseñaban avanzadas practicas matemáticas desarrolladas por Keith Raniere, el fundador.

El talento de la joven mexicana era tal que se había ganado una beca para estudiar en Suiza, sin embargo, esos ya no eran sus planes, rechazó a Europa y decidió seguir el camino de Nxivm de la mano de Keith Raniere, esto pese a que aún no lo había conocido en persona.

Daniela había sido cautivada por sus supuestos esfuerzos de acabar con el hambre, mejorar a gran parte de la humanidad y detener la destrucción del planeta.

“Se hablaba mucho de él y con gran reverencia […] se le veía como algo parecido a un santo”

Entonces habló con sus padres, quienes aprobaron la decisión de Daniela, ellos también habían tomado cursos de Nxivm, al igual que sus hermanas Mariana, mayor que ella, y Camila, menor.

Comenzó a trabajar directamente para Raniere en México, recopilando resúmenes de enormes textos mientras tramitaba su visa, sin embargo, las autoridades estadunidenses se la negaron.

Todo parecería que la cosa quedaría ahí, pero Keith intervino. A través de una integrante de Nxivm, Daniela ingresó ilegalmente a Estados Unidos desde Canadá. Se instaló en Nueva York.

Daniela frecuentaba la casa donde Raniere trabajaba y pasaba muchas horas con él observando sus interacciones con otros.

Al poco tiempo, Keith expresó su interés sexual por ella pese a ser menor de edad. Unos días después de cumplir 18 años, la llevó a una oficina en penumbras donde tuvieron relaciones sexuales.

Luego, Daniela se percató que en su casa Keith tenía una especia de harem en el que mantenía relaciones sexuales con al menos 12 mujeres.

Además, las mujeres que “elegía” mantenían una rigurosa dieta para mantener una figura como le gustaban a Raniere. Incluso, él criticaba los hábitos alimenticios de las féminas que comían de más.

Una vez, Keith puso un pay en un refrigerador y escondió una cámara para ver quienes se lo comían.

Había otras mujeres que se encargaban de los ataques de celos de las víctimas de Raniere, pues mientras ellas no podían mantener relaciones con otras personas, él si se acostaba con varias jóvenes.

En el harem, la palabra “trabajando” tenía un doble sentido, según Daniela, pues cuando alguien estaba “trabajando” con Raniere se entendía que estaba teniendo sexo, supuestamente para ayudar a su crecimiento personal.

Daniela le hacía sexo oral regularmente a Raniere, algunas veces más de una vez al día.

Luego se percató que Keith también tenía relaciones sexuales con sus hermanas Mariana y Camilia, esta última menor de edad y a quien llamaba “Virgen Camila”.

Incluso, en una ocasión, Keith Raniere persuadió a Daniela y a Mariana para irse a la cama con él. El líder de la secta comenzó a besar a una y a tocar a la otra, pero ambas empezaron a llorar. Las intenciones de él pararon, pero aun así se llevó a Mariana para tener sexo con ella.

El sometimiento de las mujeres era tal que Daniela llegó a tener celos con Camila, pues el líder no tuvo sexo con ella hasta que cumplió 18 años, mientras que mantenía relaciones con su hermana a los 16 años.

“Siento mucha vergüenza por esto, me arrepiento profundamente de que en ese momento no saqué a mi hermana de ahí”.

El testimonio de Daniela forma parte del juicio en contra de Raniere por tráfico sexual y extorsión en la Corte Federal de Distrito en Brooklyn, Nueva York, mismo que fue dado a conocer por The New York Times.

Keith utilizó la fachada de Nxivm como un grupo de autoayuda para realizar una secta con esclavas sexuales y mujeres marcadas con sus iniciales, como si fueran ganado.

Además, las hacían firman contratos de confidencialidad y entregar fotos comprometedoras, la mayoría de desnudos, como forma de extorsión para que no hablaran de lo que sucedía adentro de la secta.