Cruje, por dentro, la 4T

Cruje, por dentro, la 4T

Crisis en el gabinete muestra debilidad política derivada de pactos electorales y grupos de poder provocan falta de hegemonía ideológica, opinan especialistas

NACIÓN
  • ALEJANDRA CANCHOLA
  • 06/08/2020
  • 08:44 p.m. hrs
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Las salidas de miembros del gabinete del presidente Andrés Manuel López Obrador o inconformidades como las filtradas del titular de la Semarnat, Víctor Manuel Toledo, son consecuencia de los pactos electorales que le ayudaron a llegar al poder y hoy le cobran factura, así lo aseguran académicos consultados por La Silla Rota.

En un audio, se escucha la voz del secretario de Medio Ambiente criticar la lucha de poder que hay dentro del gobierno federal y, concretamente, algunos frenos que impone el jefe de la Oficina de Presidencia: Alfonso Romo.

"El gobierno de la 4T está lleno de contradicciones y hay luchas de poder al interior del gabinete", fueron las palabras que utilizó Toledo.

En mayo del 2019, Germán Martínez Cázares presentó su renuncia a la dirección general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) por medio de una carta al Consejo Técnico, argumentando que funcionarios de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) "tienen una injerencia perniciosa" en el instituto.

"Quiero decirlo lo más claro que puedo y debo: algunos funcionarios de la Secretaría de Hacienda tienen una injerencia perniciosa en el IMSS y ponen en riesgo la vocación igualitaria, de justicia y, concretamente, de prestación de servicios de salud que tiene el Seguro Social", apuntó en su carta de renuncia, la cual obtuvo La Silla Rota.

La salida del titular del Instituto se dio a unos días de cumplirse los primeros seis meses de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Se trataba de la primera baja del gabinete ampliado del equipo lopezobradorista.

Semanas después, Carlos Urzúa, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), renunció dicho puesto a través de una carta que difundió en su cuenta de Twitter, debido a –entre otras cosas– discrepancias en materia económica y decisiones de política pública sin sustento.

Apenas en julio del año en curso, Javier Jiménez Espriú renunció a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).

El presidente de México detalló que la renuncia se dio tras las diferencias que tienen sobre el control de la Secretaría de Marina (Semar) en los puertos del país, Andrés Manuel apoya esta propuesta, Javier no.

"Jiménez Espriú sostiene que (los puertos) deben de ser manejados por la SCT, yo creo que; por la circunstancia actual, por la corrupción que hay en los puertos, la entrada de droga, requerimos seguridad y protección; por ese motivo se requiere el apoyo de la Marina", dijo López Obrador.

Cobro de facturas: fortalezas y debilidades

Para Víctor Alarcón, politólogo de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), todos los caminos conducen al empresario, quien es la voz de las élites en el gobierno que trata de asemejar una izquierda inexistente en México.

Alfonso Romo aparece como el Córdoba Montoya de la época de Salinas, que todos los caminos conducen a él, a pesar de que era un auxiliar. Se ha convertido en una suerte de primer ministro que en el campo económico terminó por acaparar todo”, admite.

Otras renuncias dentro del gabinete federal, como la del exsecretario de Hacienda Carlos Urzúa y del exdirector del IMSS Germán Martínez, conducían también al único contrapeso real que tiene el gobierno de López Obrador: el económico.

Así lo considera Octavio Solís, sociólogo de la UNAM, quien además afirma que López Obrador no hubiera llegado al poder de no pactar con sectores que representaran a la derecha en su gobierno, y ésta representada en sectores religiosos y de poder económico.

“Eso es una fortaleza política en la llegada, en el terreno electoral, le permitió obtener la mayoría en ambas Cámaras (del Congreso); pero esta división ideológica puede llegar a ser una debilidad política a la larga, en el ejercicio del gobierno”, dice.

Gustavo López Montiel, especialista político del Tecnológico de Monterrey, da una lectura similar a las renuncias en el gabinete: una debilidad política consecuencia de la falta de hegemonía y del tirón de cuerda que hace parte para su lado.

“Lo que dice Toledo es lo mismo que denunció Urzúa, es un gabinete donde hay grupos de poder y que hay integrantes que dominan las decisiones y va en contra de lo que el presidente ha dicho, son grupos que hacen negocios”, señala.

Pies de plomo para el 2021

Pero las diferencias en el gabinete presidencial no son las únicas que advierten un panorama incierto para que López Obrador mantenga la mayoría en el Congreso de la Unión en las elecciones de 2021, también la grilla interna de Morena.

El proceso de renovación de la dirigencia del partido en el poder empaña el apoyo que podría recibir el presidente en momentos de crisis, donde los secretarios de Estado le renuncian entre quejas y denuncias de no poder convencerlo de tomar otras decisiones.

La lucha interna en Morena se judicializó cuando sus mismos integrantes denunciaron que la renovación del padrón de afiliados no era confiable y hasta la entonces presidenta en funciones del partido, Yeidckol Polevnsky, detuvo la afiliación a diestra y siniestra.

A finales de 2019, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) determinó suspender la renovación de la presidencia del partido por el padrón irregular y por el pleito que mantuvieron Bertha Luján, presidenta del Consejo Nacional, y Polevsky, entonces presidenta del Comité Ejecutivo Nacional del partido.

El 26 de enero pasado, el otrora presidente de la Comisión de Presupuesto en la Cámara de Diputados, Alfonso Ramírez Cuellar, tuvo que abandonar el barco financiero para apoyar a Morena en el político y hacerla de líder unificador dentro del partido.

Al frente del CEN de Morena, Ramírez Cuéllar inició una auditoría a la gestión de Polevnsky, que resultó en una demanda por supuesto mal manejo de recursos públicos, prerrogativas del partido para supuestamente adquirir inmuebles y mejoras para éstos.

En las mesas donde legisladores federales y locales han entrado al tema de la próxima renovación de la dirigencia -ahora detenida por la epidemia de covid-19 y diferencias por el método de elección- ni siquiera pinta el tema de las salidas de gabinete.

Para ejemplo, los pronunciamientos que hacen el coordinador de los diputados de Morena, Mario Delgado, y el expresidente del Senado, Martí Batres, uno a favor de una encuesta abierta a simpatizantes y otro para que ésta sea sólo abierta a militantes.

Al interior del Congreso, el pleito desatado al inicio del segundo periodo ordinario de sesiones, en agosto del año pasado, entre Martí Batres y Ricardo Monreal por la presidencia del Senado, sigue cobrando factura.

Mientras Monreal guarda silencio frente a la postura de varios de sus senadores, llevados por Batres a formar un frente contra la encuesta abierta que pretende Mario Delgado, el Congreso también se divide entre dos bandos que pretenden el poder del partido.

En una entrevista para La Silla Rota, en abril del año pasado, Monreal advirtió que López Obrador “no tolera ni la corrupción ni la incompetencia” y adelantó que no se detendría para, a quien fallara, pedirle su renuncia.

Eso sucedió con Germán Martínez en Seguro Social, Josefa González en Medio Ambiente, Tonatiuh Guillén en Migración, Carlos Urzúa en Hacienda, Mónica Maccise en Conapred, Javier Jiménez en Comunicaciones y Transportes, y se adelanta para Víctor Toledo.

“Los gabinetes se integran para darle funcionalidad al gobierno, los gabinetes son alianzas que hace el gobierno con distintos grupos para darle viabilidad y sustento al gobierno, el presidente buscó generar esa viabilidad para la elección.

“Y en ese momento vimos actores como Carlos Urzúa y Jiménez Espriú en un tema de confianza económica y apoyo para proyectos como el aeropuerto (de Santa Lucía), incluso alianzas políticas como la que se generó con Martínez Cázares, pero ya pasó su tiempo, ya no son funcionales para la nueva intención del presidente”, explica López Montiel.