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Así es “La Chingada”, la única propiedad de AMLO

La quinta de Palenque, Chiapas, es rústica, cuenta con muchos árboles, una fachada poco ostentosa y una laguna

  • REDACCIÓN
  • 04/01/2019
  • 14:41 hrs
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Así es “La Chingada”, la única propiedad de AMLO
La quinta de AMLO (Foto tomada de Reporte Índigo)

Ya sea rancho, finca, hacienda o quinta, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró en su declaratoria de bienes que sólo tiene una propiedad y esto es lo que se sabe sobre este inmueble.

En su conferencia matutina, López Obrador afirmó esta mañana que “La Chingada”, nombre de la propiedad, no es un rancho ni una finca, sino que es una quinta ubicada en Palenque, Chiapas.

La dirección exacta de este inmueble es: Carretera Palenque-Pakal-na, sin número exterior, en la colonia Palenque, del municipio Palenque, en Chiapas, con código postal 29960.

…Porque rancho y finca están a un paso de ser hacienda, entonces, no soy hacendado, como decía Zapata: ‘No fui a la revolución para hacerme hacendado’, cuando le ofrecieron un rancho. Es una quinta, son 12 mil metros. Ahí vivían mis padres, en Palenque”, lanzó.

El mandatario mexicano contó que ya escrituró la quinta a nombre de sus cuatro hijos, bajo el acuerdo de que lo dejen utilizarlo hasta que él muera. Así como sus padres se lo heredaron en el año 2000.

¿Qué produce? El Presidente manifestó que La Chingada “no genera nada”, sólo tiene “árboles sembrados, pero es para autoconsumo, o sea, son árboles frutales, maderables y llegan a posarse a las copas de los grandes árboles, porque tengo ceibas, tengo cedros, tengo caoba, tengo macuilí, guayacán, árboles flor, llegan a posarse aves bellísimas, ahí es mi lugar, las guacamayas”.

“Esa la casa donde vivimos y ya la entregué a mis hijos, a mis cuatro hijos, eso es lo que tengo”, señaló.

(Toma aérea de la quinta obtenida en Google Earth)


Durante la campaña de 2018 y ya como Presidente electo, Andrés Manuel acostumbró pasar ahí sus días de descanso, lo cual podría repetirse ya en como titular del Ejecutivo federal.

Incluso, antes de su toma de protesta, del 1 de diciembre, estuvo ahí junto a su esposa, Beatriz Gutiérrez, el trovador Silvio Rodríguez y el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla.

De acuerdo a datos de Reporte Índigo, dentro de la finca hay una laguna, el camino principal a la casa está rodeado por palmeras de coco y en el medio se encuentra una casa de concreto y techo verde.

La propiedad se localiza en medio de una zona boscosa y, según Proceso, “tiene una fachada modesta, sin lujo alguno, con portón negro que muy pocas veces los vecinos observan que se abra”.

SU VISIÓN DE "LA CHINGADA"

En noviembre de 2016, López Obrador publicó en el diario Reforma un artículo donde describió su única propiedad que declara poseer: La Chingada.

En el texto, del cual se extraen fragmentos, destacó que los árboles han crecido de manera impresionante, miden algunos hasta 40 metros de la tierra al cielo.

“La quinta es el manchón de monte alto más importante de la zona baja; los árboles sembrados, antes y en la época de mi madre, están grandísimos: hay dos cedros que no alcanzo a rodear con mis brazos.

“Los sembrados por mí también han crecido mucho. Los flamboyanes, maculies y guayacanes ya florean y lucen bellísimos. La caoba que planté, apenas en julio de 2009, tiene un grosor de 65 centímetros y como 14 metros de altura. Es una prueba que echa abajo el mito de que la reina de las maderas del trópico no se reproduce sin la selva o que tarda más de 40 años su crecimiento y no alcanza la vida para verlo y contarlo. Además de este experimento, tengo como 70 caobas jóvenes, de cinco años de edad. También los cedros nuevos están desarrollándose, aunque cosa un tanto rara, crecen más sus afines, las caobas. Existe bambú, mulato, maca blanca y maca colorada, cocohíte, laurel de la India, la palma real y la del viajero. Pero la tierra, el agua, el clima, es decir, el medio ambiente de la quinta es el favorito de las ceibas. Tengo, vamos a ver, parafraseando a Nicolás Guillén, como ocho de estos árboles majestuosos y sagrados.

Hizo también un repaso a sus sembradíos de árboles frutales como limoneros y naranjeros y de verduras “para el puchero” como la yuca y el macal, calabaza y camote; e incluso, cacao.

“En cuanto a las flores, hice un caminito dedicado a Beatriz, con hawaianas entreveradas con palma real de lado a lado. La casa está rodeada de rosas, hueledenoches, buganvilias, tulipanes y pico de tucán. En suma, ya no tengo dónde plantar, todo está cultivado y los árboles necesitan del sol”, escribió ahora el presidente, en honor a su esposa, Beatriz Gutiérrez.

No deja de haber chicharras, sapos, ranas, culebras, arañas, lagartijas y alacranes negros, cuyo piquete es muy doloroso, hasta entume la lengua, pero no llega a más, no son venenosos como para necesitar de suero antihistamínico. Sigue habiendo nidos de hormiga arriera, que gracias a su envidiable disciplina y organización, atacan fuerte a las plantas. Sin embargo, no usamos agroquímicos y nos atenemos al control biológico. Los moscos sólo fastidian por temporada y, durante poco tiempo al día, puede uno soportarlos no exponiéndose en esas horas y cerrando bien puertas y ventanas. No hay necesidad de dormir con pabellón.

“En La Chingada hay más calor de marzo a agosto, en los seis meses restantes, de septiembre a febrero, el clima es agradable y se goza o se padece, según las circunstancias, de relámpagos, truenos, rayos y lluvias torrenciales”.


Recordó que en 2015 entregó a sus hijos la Quinta La Chingada, heredada de sus padres: a Jesús le toca la casa y 4 mil metros cuadrados; a José Ramón, Andrés Manuel y Gonzalo Alfonso, una superficie de 2 mil 500 metros cuadrados a cada uno.

Aclaró que ese reparto ante notario fue reservándose el derecho al usufructo, “porque deseo vivir cuando pueda y hasta que muera en la Quinta La Chingada”.

En ese entonces, recalcó, si el pueblo de México se manifiesta en 2018 por un cambio de fondo y me da su confianza, vendría a la quinta como ahora, de vez en cuando; pero si la mayoría de la gente dice que no me quiere gobernando o los de la mafia del poder nos lo impiden, entonces sí me iría literalmente a La Chingada. Es mi plan B: refugiarme en este lugar maravilloso.




lrc