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Alertan por alumnos deshumanizados y antisociales ante clases en casa

Sarah Banderas Martínez, docente de la Universidad Iberoamericana Puebla, asegura que las clases a distancia dejarían alumnos deshumanizamos y antisociales

  • REDACCIÓN
  • 23/08/2020
  • 18:17 hrs
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Alertan por alumnos deshumanizados y antisociales ante clases en casa
Alertan por alumnos deshumanizados y antisociales ante clases en casa (Foto Cuartoscuro)

Este 24 de agosto será el regreso a clases, sin embargo, las aulas continuarán cerradas, debido a la pandemia pues el aprendizaje será a través de televisión desde casa.

Si bien recibir clases desde casa no es lo mismo, es aún más lo que se pierde cuando la escuela y un salón de clases deja de existir. 

Sarah Banderas Martínez, docente de la Universidad Iberoamericana Puebla, en un artículo publicado en Nexos explica qué es lo que perdería un alumno recibiendo clases a distancia

“La escuela se concibe como uno de los espacios más significativos para el ser humano, donde se adquieren y desarrollan competencias para la vida como la comunicación, la negociación, la resolución de conflictos y, en un estadio superior, la empatía, la solidaridad, la transformación de la realidad, entre otras”, explica Bandera Martínez. 

Y continúa: “Por ello, confinar la educación a la casa significa una desventaja para la humanización y la socialización de la persona, en detrimento del desarrollo pleno de su ser y sus potencias”.

La docente cita al filósofo Jean Jacques Rousseau, quien alertó sobre los peligros de confinar la educación desde casa

“¿Puede concebirse un método más insensible como el de educar a un niño como si jamás hubiese de salir de su habitación y tuviera que vivir siempre rodeado de su gente?”, se pregunta Rousseau.

Para Banderas Martínez, el estudiante que se limite a recibir educación en casa cuando saliese a enfrentarse al mundo, no tendría posibilidades de sobrevivir.

Rousseau, menciona la docente, afirmaba que la educación de los infantes comienza con la medición de sí mismos con otros niños, pero si una niña o un niño no acude a la escuela y queda cautivo en su casa.

Entonces, pregunta, ¿con quién autoregulará su ímpetu? ¿Con quién negociará los roles de juego? ¿Cómo identificará los propios límites? ¿Cómo se reconocerá a sí mismo a través de su interacción con el otro?. 

Los alumnos que sean partícipes de esta educación a distancia a largo plazo se verán imposibilitados del contacto humano.

“Para acercarnos a una integralidad educativa es necesario reconocer que la escuela tiene una doble función alfabetizadora: de las letras y los números, y de las emociones, las habilidades sociales, la toma de decisiones y el manejo de las relaciones interpersonales”, explica Banderas Martínez.

En el mismo sentido, sin la existencia de clases presenciales, la docente pregunta: ¿con quiénes se puede sostener debates acalorados que después se subsanan en un partido de fútbol, en el convivio escolar o en la propia dinámica del aula? ¿Con quiénes desahogar, a través de un cálido abrazo, los problemas familiares o personales? ¿Cómo acercarse a la persona por quien se siente una atracción sin intermediación de las redes sociales?

Citando al pedagogo brasileño Paulo Freire a través de la escuela los alumnos ejercen su libertad recreando un proceso de búsqueda, independencia y solidaridad.

“El parcial anonimato que resulta de la virtualidad trae como consecuencia la dificultad de construir vínculos y establecer conexiones humanas a partir de percibir integralmente a una persona. Este anonimato puede convertirse en apatía, inacción, y ausencia de compromiso que conduce a la pasividad en la búsqueda de sí mismo, y —en una escala colectiva— a la inercia en la transformación de la realidad”, asegura Sarah Banderas Martínez.

¿Qué es la escuela sino una pequeña comunidad, un colectivo donde se conocen, se entienden, se procuran personas que comparten el mismo fin?, pregunta la docente.

Para Banderas Martínez, “no nos queda más que reforzar el círculo primigenio de aprendizaje del ser humano, la familia, y rescatar su valía como proveedora de una educación orgánica”.

 

rgg