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Abarca habría asesinado a dirigentes de izquierda antes de caso Iguala

Nicolás Mendoza Villa, sobreviviente, en su declaración ministerial narró que Abarca, asesinó a Hernández Cardona de un disparo en la cabeza

  • REDACCIÓN
  • 19/09/2019
  • 09:20 hrs
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Abarca habría asesinado a dirigentes de izquierda antes de caso Iguala
Hernández Cardona había sido levantado el 30 de mayo de 2013 junto con Félix Rafael Bandera Román y Ángel Román Ramírez (Especial)

José Luis Abarca, expresidente municipal de Iguala, uno de los responsables directos de la desaparición de los 43 normalistas, fue participe en el asesinato de otros dirigentes de izquierda, opositores suyos en el municipio y ligados con la normal de Ayotzinapa.

En su columna publicada este jueves en Excélsior, Jorge Fernández Menéndez afirma que Abara era el principal sospechoso de la desaparición del líder social Arturo Hernández Cardona, dirigente de la organización Unidad Popular de Guerrero, aliado político de los alumnos de la normal.

Hernández Cardona había sido levantado el 30 de mayo de 2013 junto con Félix Rafael Bandera Román y Ángel Román Ramírez, quienes pertenecían también a la corriente Izquierda Democrática Nacional del Partido de la Revolución Democrática, de la que René Bejarano es fundador.

Los cuerpos de los tres fueron encontrados con huellas de balas y marcas de tortura, en el municipio de Tepecoacuilco. Cuatro personas que estaban con ellos lograron escapar de sus captores: Héctor Arroyo Delgado, Efraín Amates Luna, Gregorio Dante Cervantes y Nicolás Mendoza Villa.

El distanciamiento entre Hernández Cardona y Abarca tuvo lugar el 1 de abril de 2013, en una reunión con el cabildo. En dicho encuentro, la Unidad Popular (UP) pidió la renuncia de los familiares de Abarca, pues 30 miembros se encontraban trabajando en el municipio. “La reunión terminó mal”, señala la columna de Fernández Menéndez.

En un segundo encuentro, el 29 de mayo de 2013, la UP reclamó la entrega de 100 toneladas de fertilizante a las organizaciones campesinos. Sin embargo, Abarca señaló que el producto ya había sido entregado.

Hernández Cardona y sus acompañantes acusaron a Abarca de corrupto y mercenario; quien abandonó la reunión mentando madres y amenazando a Hernández Cardona, quien responsabilizó al alcalde de lo que pudiera pasarle.

Tras la reunión, Hernández Cardona organizó una manifestación en la Autopista del Sol para que atendieran sus demandas. El último lugar donde familiares y amigos lo vieron con vida fue la caseta de cobro Iguala-Puente de Ixtla, el jueves 30 de mayo de 2013. Ese día fue secuestrado con sus colaboradores.

Nicolás Mendoza Villa, sobreviviente, en su declaración ministerial narró que Abarca, quien estaba apoyado por su entonces secretario de Seguridad Pública, Felipe Flores Velázquez, asesinó a Hernández Cardona.

"Al borde de una fosa, Abarca le disparó en el lado izquierdo del rostro. Ya en la fosa, volvió a dispararle. Félix Rafael Bandera Román trató de escapar, pero se atoró en una alambrada y los cómplices de Abarca lo asesinaron a golpes y pedradas”, se puede leer en la columna.

Los demás sobrevivientes fueron sometidos a torturas e interrogatorios. Luego de una llamada que recibió la gente de Flores Velázquez, los cuerpos fueron sacados y subidos a una camioneta junto con los otros secuestrados.

“A nosotros nos pusieron encima de los cuerpos y nos colocaron una cobija de cuadros… nos llevaron a Mezcala (a 55 kilómetros de Iguala), ahí tiraron los cuerpos… cuando nos bajaban de la camioneta Ángel Román Ramírez trató de escapar, pero uno de los sujetos le dio un balazo y cayó muerto”, declaró Mendoza Villa, cita la columna.

La PGR inició una averiguación el 12 de junio de 2013 contra Abarca y remitió tres tomos a la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada para hacerse cargo de la indagatoria.

En ese momento se investigó el hecho de que presuntos integrantes de Los Rojos, banda rival de Guerreros Unidos, estuviera infiltrada en las protestas que realizaba la Unidad Popular contra el gobierno municipal, infiltrado por Guerreros Unidos, pero no pasó nada. Un año después fue la Noche de Iguala.

cmo