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Tenis Luis Vuitton y tres campañas; la “especialidad” de “Andy” López Beltrán

Unos tenis abrieron la puerta para cuestionar cómo podían los hermanos López Beltrán pagar este tipo de accesorios cuando su papá no tenía ingresos oficiales

Escrito en NACIÓN el

Andrés Manuel López Beltrán, el segundo de los hijos del presidente Andrés Manuel López Obrador, fue ampliamente conocido por unos tenis. La fotografía que circuló en un periódico nacional en 2009 reveló que Andy –como también le llaman– acudió en aquel año a un mitin que se realizó afuera del Senado; llevaba unos tenis Luis Vuitton con valor de 12 mil pesos, poco más de mil dólares.

Esa revelación puso en entredicho el discurso de austeridad republicana que, en aquel entonces, tenía 9 años de proclamar el actual mandatario; pero también abrió la puerta para cuestionar cómo podían los hermanos López Beltrán pagar este tipo de accesorios cuando su papá no tenía ingresos oficiales, ya que no tenía ningún cargo público y ellos no trabajaban.

Las críticas fueron tales que López Beltrán cerró su cuenta en la red social Facebook, porque aquellos tenis modelo “Jaspers” tenían como principal característica los cordones cosidos a mano, manufactura en piel de becerro y plantilla anatómica acolchada, además de suela de goma especial.

ANDY, EL UNIVERSITARIO

Estudió en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM y, a partir de 2006, cuando López Obrador no ganó la primera elección presidencial, se sumó al movimiento político que su padre encabezó; primero en el gobierno legítimo y después bajo la bandera de Movimiento de Regeneración Nacional que se convirtió en el partido Morena. Tenía entonces 20 años.

Fotógrafos y periodistas lo recuerdan en los mítines que su papá realizó entre 2006 y 2012 en la Ciudad de México y el Estado de México, entre otras entidades. Él, junto a su hermano mayor, José Ramón, eran responsables de la logística particular de su papá. Debían garantizar la seguridad del acceso para que López Obrador pudiera acceder desde su automóvil hacia el templete, atravesando vallas de centenas de seguidores quienes esperaban escuchar su discurso político.

La batuta la llevaba José Ramón; Andrés seguía sus instrucciones. Tuvieron a su cargo a decenas de colaboradores, un grupo de toda su confianza. Pero solo recibían ordenes de su padre.

En cuanto a labores de oficina, José Ramón y Andy recibieron la orden de encargarse de la credencialización de sus seguidores –una enorme base de datos si se considera el número de giras que López Obrador realizó para recorrer los casi 2 mil 500 municipios del país–. Su responsabilidad era verificar la creación del padrón que terminó convirtiéndose en padrón de militantes de su nuevo partido político.

Era común ver a los hermanos López Beltrán asistir a las reuniones que se celebraron todos los lunes por la tarde en la ex casa de campaña, ubicada en la calle San Luis de la colonia Roma. Sin embargo, los hijos del presidente no solían emitir ninguna opinión pública y, de ser necesario, hacían comentarios en privado con su papá. Andy y José Ramón pasaban la mayor parte del tiempo ahí y no en la universidad. De hecho, su nombre no aparece en el registro de cédulas profesionales de la SEP.

Quienes los recuerdan describen que su comportamiento era tranquilo, siempre de bajo perfil. No faltó quien para solicitar una cita o entrevista con López Obrador se acercó a José Ramón en un intento por evadir al entonces coordinador de comunicación social, César Yáñez. Y aunque nunca tuvieron una respuesta positiva, describen que él era amable al escucharlos.

ANDY, HIJO DEL ASPIRANTE PRESIDENCIAL

Durante los recorridos de López Obrador por el país, era común verlos en la misma camioneta en que viajaba su papá; era más la regla que la excepción. Incluso, en algunas ocasiones viajaron con la comitiva de José Agustín Ortiz Pinchetti, hoy titular de la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales (FEDE).

Quienes siguieron de cerca las giras del entonces aspirante presidencial describen a Andy como “muy alivianado”; a los reporteros solía llamarlos “compañeros”.

Durante una gira por Monterrey, Nuevo León, Andrés Manuel hijo abordó la camioneta de traslado de los reporteros porque no quiso viajar en el vehículo de su papá. Estaba enojado con él porque “le prohibió ir de antro”, tras una invitación que recibió de los hijos de un periodista que era cercano al mandatario.

"Se fue en la camioneta con los reporteros, iba enojado porque López Obrador no lo dejó ir de antro con los hijos de Federico Arreola", relató la fuente consultada.

Durante giras y algunos eventos, los asistentes recuerdan que a José Ramón era frecuente verlo charlar con Cuauhtémoc, el hijo menor del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. Andy era más reservado.

ANDY, EL MANIFESTANTE

Andy participó en los eventos contra de la Reforma Energética que impulsó el entonces presidente Enrique Peña Nieto, en 2013. En las fotografías de algunos mítines en la CDMX se aprecia a Andy flanqueado por la actual jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, vestida con chamarra, pantalón de mezclilla y tenis; y la actual alcaldesa de Iztapalapa, Clara Brugada.

La batuta de aquellas manifestaciones era del actual secretario del gobierno capitalino, Martí Batres, quien llamó a una “clausura pacífica” en la Cámara de Diputados. Allí, tarjeta en mano, Andy tomó la palabra como orador. Ya no llevaba sus tenis Luis Vuitton; su vestimenta era más formal: pantalón de mezclilla, saco o suéter y zapatos de vestir.

La prensa lo siguió en diciembre de 2013, para conocer el estado de salud de su papá, después de ser atendido en el hospital Médica Sur por un infarto agudo al miocardio, mismo que fue tratado mediante una angioplastia y colocación de un Stent Coronario, según se lee en el informe médico firmado por el doctor Octavio González Chon.

"(Mi papá) está bien en lo general, está contento de las movilizaciones y que se haya cumplido. Y también está triste de no poder estar aquí", declaró Andy brevemente. Después de eso, asumió el cargo de coordinador de Morena en la Ciudad de México.

ANDY, EL HIJO DEL PRESIDENTE

En 2018 cuando el presidente electo López Obrador anunció su triunfo en el Zócalo capitalino, los hermanos López Beltrán estuvieron allí, detrás de la doctora Beatriz Gutiérrez Müller. Las diferencias de sus vestimentas fueron sutiles: mientras José Ramón llevó sacó, sus hermanos iban con chamarra.

Cinco meses después, cuando tomó protesta de su cargo como nuevo titular del Ejecutivo en la Cámara de Diputados, Andy –enfundado en traje de vestir– fue nota en las revistas de corazón al ir acompañado de su pareja sentimental, la modelo y actriz venezolana Irene Esser. Tenía 32 años y ya estaba alejado del círculo político de su padre.

Aunque Esser mantuvo en privacidad su relación con el hijo del presidente, en algún momento afirmó no tener ningún tipo de relación con el gobierno mexicano, pues aseguró que lo suyo era la actuación. No obstante, la pareja tenía algo en común: el chocolate.

Mientras los hermanos López Beltrán arrancaron su negocio familiar con la marca “Chocolates Rocío”, algunas revistas señalaron que Esser es también empresaria en Venezuela con su marca “Chocolates Paria”. Aunque esta relación comenzó en 2017, terminó en 2020.

La página web de chocolates Rocío informa que sus productos se elaboran en la finca “El Rocío”. En su momento, el presidente López Obrador señaló que fue la herencia que recibieron de su madre, Rocío Beltrán.

Sin embargo, un reportaje publicado en Aristegui Noticias documentó que el desarrollo de este negocio se benefició por apoyos del programa federal “Sembrando Vida”, por lo que se advirtió un posible conflicto de intereses.


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