MUNDO

Violencia, producto del cambio climático en Mali

La pobreza, las inundaciones y las sequías han generado conflictos por los recursos más esenciales; algunos, sin opción, se unen a grupos armados

  • REDACCIÓN
  • 18/02/2019
  • 15:56 hrs
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Violencia, producto del cambio climático en Mali
Se prevé que el aumento de las temperaturas en el Sahel sea 1.5 veces mayor que el promedio mundial, según Naciones Unidas

Las peores lluvias en 50 años en el norte de Mali se llevaron por delante las cosechas y entraron a las casas, luego de haber padecido un conflicto armado.

Las grietas se ven por todas partes en una tierra frágil ahora doblemente maldita por el conflicto y el cambio climático.

Se prevé que el aumento de las temperaturas en el Sahel sea 1.5 veces mayor que el promedio mundial, según Naciones Unidas.

"No ha estado en nuestro radar", admitió Peter Maurer, presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Con frecuencia ponemos la mira en las armas y los actores armados, y quizás en el subdesarrollo, pero ahora vemos que el cambio climático está provocando conflictos entre las comunidades y este es un tipo diferente de violencia".


Mali tiene una importante misión de mantenimiento de la paz de la ONU, así como una fuerza multinacional antiterrorista para combatir la creciente amenaza de grupos extremistas en todo el Sahel, vinculados a Al Qaeda y al Estado Islámico.

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Según informes, el año pasado se registró el mayor número de muertos por violencia contra civiles desde la crisis de 2012, cuando grupos islámicos ocuparon las principales ciudades del norte de Mali, incluida Tombuctú.

POBREZA Y CAMBIO CLIMÁTICO

La región del Sahel -que incluye a Mali, Níger, Burkina Faso, Chad y Mauritania- comprende algunos de los Estados más pobres y frágiles del mundo, y está considerada como la más vulnerable al cambio climático.

En Mali se ven campamentos abarrotados para familias que huyen de la inseguridad y el hambre en comunidades del norte de Mali.

El país ahora se tambalea entre sequías e inundaciones. Ambas son cada vez más duraderas y causan un enorme daño en los cultivos y ganado.

Eso significa que los agricultores y pastores nómadas, de diferentes grupos étnicos, se están enfrentando por unos recursos menguantes.

Siempre ha habido pequeños enfrentamientos entre ganaderos y agricultores, pero los niveles de agua están disminuyendo y eso está generando mucha tensión", explica Hammadoun Cisse, un pastor que encabeza un comité de reconciliación que intenta mediar entre las comunidades.


Además, los grupos islamistas están echando más gasolina al fuego. "Vienen como protectores de comunidades y luego intentan imponernos su forma de vida", explica Cisse.

LOS NÚMEROS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

-          Las temperaturas en el Sahel han aumentado casi un grado centígrado desde 1970, según el Instituto Internacional para el Desarrollo Sustentable.

-          Se prevé que el aumento de las temperaturas en la región sea 1.5 veces mayor que la media global, dice la ONU

-          Aproximadamente el 80% de la tierra cultivable del Sahel está afectada por la degradación, incluida la erosión del suelo y la deforestación, estima la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.

Perdimos todo nuestro ganado en la sequía de los 70 y tuvimos que cambiarnos de ciudad", dice Rabiatou Aguissa, mientras se agacha en un taburete de plástico en un complejo de paredes polvorientas en Tombuctú.

UNIRSE A UN GRUPO ARMADO, LA OPCIÓN

En su estrecho recinto amurallado, y en todos los lugares a los que fuimos, los grupos de niños risueños son otra señal de lo que nos espera.

La población en el Sahel se dobla cada 20 años, y cada generación es más frágil que la anterior.

El Banco Mundial considera que esta región se está quedando atrás en la batalla contra la pobreza.

La BBC se reunió con Younoussa, de 17 años, en el Centro para el Tránsito y la Reorientación en Gao, un lugar de rehabilitación para jóvenes que fueron reclutados a la fuerza por grupos armados.

Younoussa cuenta que se convirtió en pastor a los 13 años, pero muchos otros niños comienzan a atender a los rebaños desde los 9 o 10 años. Como muchos jóvenes malienses, nunca fue a la escuela, solo a clases de Corán.

Dice que la inseguridad obligó a su familia a huir de su casa, pero él se quedó para vigilar su ganado.

Pero no llovía, y los animales no tenían nada para comer. Murieron, uno tras otro".


Para sobrevivir, no tuve otra opción que unirme a un grupo armado", nos dice.

Detalla cómo ganaba el equivalente a US$3 por mes, trabajando en la cocina y en puestos de control.

La mayoría de estos jóvenes no quieren admitir si combatieron o no.

No quiero estar con un grupo armado", dice Younoussa, visiblemente triste. "Quiero estar con mi familia otra vez y conseguir un trabajo".


Esta peligrosa mezcla de factores en Mali puede parecer abrumadora, pero hay destellos de esperanza.

Como casi todos los malienses tienen que vivir de la tierra, ahí es donde tiene que empezar la lucha.

"Los agricultores no están solos", dice Sossou Geraud Houndonougho, quien trabaja en agua y saneamiento para el CICR en la ciudad de Mopti.

Tenemos que enseñarles no solo a plantar su propio jardín para su familia, sino a trabajar juntos para plantar un bosque para su comunidad, para su futuro", explica.


Y el medidor, Cisse, hace una petición de diálogo: "Debemos sentarnos y hablar, y ver qué podemos hacer, no con armas sino con el diálogo, para reducir las diferencias entre nosotros".


mlmt