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Venezuela: la crisis de su día a día

Te contamos algunos de las situaciones que deben pasar los ciudadanos de Venezuela en su día a día por la crisis actual del gobierno de Nicolás Maduro

  • REDACCIÓN
  • 27/07/2017
  • 00:00 hrs
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Venezuela: la crisis de su día a día
El salario mínimo mensual de un estadunidense es casi once veces el salario mínimo de un venezolano por mes.

La crisis política, social y económica de Venezuela va desde “pequeñas” situaciones cotidianas, hasta el número de heridos y fallecidos en las protestas contra el gobierno.

Aquí te contamos algunos de los aspectos que los venezolanos deben vivir en su día a día:

Actualmente, después de tres aumentos este año, Nicolás Maduro fijó el salario mínimo en 97 mil bolívares.

Un dólar equivale a 10 mil bolívares.

Eso quiere decir que el salario mínimo mensual es de 97 dólares.

En Estados Unidos, el salario mínimo mensual (trabajando 40 horas a la semana) es de 1,160 dólares. Casi once veces el salario mínimo de un venezolano por mes.

La escasez en comida es brutal por lo que en los supermercados la mayoría de los estantes están vacíos y varios de los productos que hay, sobretodo frutas, no son de la mejor calidad.

En los supermercados, las filas son eternas porque el consumidor debe esperar para colocar sus dedos en un lector de huellas digitales donde se controla que los clientes no excedan el límite de compra permitido de los productos que están regulados por el gobierno venezolano; tal es el caso de la mayonesa, el arroz o el pan.

Hay productos, por ejemplo el pan o arroz, que no pueden encontrarse por semanas.

Respecto a los productos para cuidado personal, los ciudadanos optan por el mercado negro; no hay pasta dental, papel, desodorante, shampoo, ni jabón.

No hay repuestos de autopartes, las importan en el mercado negro y cuestan una locura.

La escasez también llego al sector salud:

En los hospitales, se deben llevar desde gasas y alcohol hasta medicamentos para el enfermo que quieres que atiendan.

No se consigue paracetamol, ni medicinas para la presión.

Las jeringas para insulina son casi imposibles de conseguir, solo en el mercado negro.

Ni siquiera la electricidad de la que depende el equipo médico vital está asegurada.

Los pañales desechables para los bebés se reciclan.

Y la gente no se siente tranquila, hay un “autotoque” de queda para evitar la inseguridad. 

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