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Venezolanos y su cruda realidad, a tres voces

David Smolansky, Ender Marcano y María Lara son parte de la Venezuela actual. Tres jóvenes que han vivido la crudeza de la crisis política, económica y social del país sudamericano

  • ARTURO JIMÉNEZ
  • 10/01/2019
  • 19:17 hrs
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Venezolanos y su cruda realidad, a tres voces
“Para mí era bastante obvio que vivíamos en una dictadura“. (Efe)

La legalidad y la legitimidad, la democracia y el Estado de Derecho, se esfumaron de Venezuela luego de que el presidente de VenezuelaNicolás Maduro, juró este jueves para un segundo periodo de gobierno que lo mantendrá en el poder hasta el año 2025 en medio de acusaciones de ilegitimidad por la forma en que el líder chavista consiguió la reelección.

La economía está colapsada al igual que los servicios de salud y la proveeduría de alimentos básicos y servicios de primera necesidad.

RADIOGRAFÍA VENEZOLANA

Según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), en 2018, la inflación en el país que fuera de Hugo Chávez y ahora de Nicolás Maduro llegó al 13,864% y el desempleo, al 33.3 por ciento.

La inflación en Venezuela cerró 2017 en 2,616% y superó el 10,000% este año, según datos de la Asamblea Nacional (AN, Parlamento), de mayoría opositora, ante la ausencia de información sobre estos indicadores por parte del Banco Central (BCV).

El BCV no publica desde 2015 datos oficiales sobre la inflación y el PIB, que ese año cerraron en 180.9% y con una contracción de 5.7%, respectivamente.

El desabasto generalizado de los alimentos de primera necesidad, lo que creó un profundo desorden en el sector comercial dirigido. De esta manera, la inflación se colocó en 1,350,000% (cálculo del FMI) y dejando una caída al PIB de 18%. Además, el FMI alerta sobre el riesgo de una pérdida del 60% de la riqueza per cápita entre 2013 y 2023 (índice similar al que sufren países en guerra) y proyecta una inflación del orden de 10,000,000% para este 2019.

El control de alimentos debido a la escasez de los mismos, limitando la compra a cuatro productos semanales. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) indicó que Venezuela es el país que experimentó mayores aumentos en materia de hambre y malnutrición entre los años 2016 y 2018. El organismo detalla que el hambre en el país se triplicó entre los periodos 2010-2012 y 2015-2017.

El fuerte desempleo debido a la expropiación de industrias como Cemex VenezuelaFama de AméricaEmpresas Diana y la Electricidad de Caracas entre otras. En 2018, la tasa de desempleo fue de 33.3% y el pronóstico es que en el 2019 llegue a 37.4%, de acuerdo con el FMI. Ahora, 70% de los trabajadores con empleo formal recibe el salario mínimo, que es de US$1 al mes.

El sector secundario de la economía como panaderíasconstructoras y restaurantes se quedaron muchos sin poder seguir con sus actividades, esto debido a que no se encuentran los implementos necesarios. Esto acabó en el cierre de muchos establecimientos comerciales. Hoy, 87% de los venezolanos vive en situación de pobreza y de ellos, 61,2% en situación de pobreza extrema, según el alto comisionado para los Derechos Humanos de la ONU.

Recientemente un panel de expertos de la Organización de Estados Americanos (OEA) presentó un informe que concluye que existen fundamentos suficientes para considerar que en Venezuela se han cometido crímenes de lesa humanidad, lo que abre la posibilidad de que altos funcionarios venezolanos, incluido Maduro, puedan ser juzgados por la Corte Penal Internacional. El reporte identificó a 131 víctimas de asesinatos durante las protestas de 2014 y 2017.

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La crisis de Venezuela afectó la cantidad de muertes violentas en el país, que cerró 2017 con 26 mil 616 asesinatos, un descenso de casi 3% respecto al año anterior debido a la ola de protestas, aunque el país sigue de segundo en la lista de las naciones más peligrosas del mundo.

En 2018, se reportaron más de 23 mil muertes violentas.

Además, uno de cada cinco venezolanos ha sido víctima de la delincuencia. Resalta que de cada tres muertes violentas reportadas en el país, dos fueron ejecutadas por el hampa común y una por la policía.

Sobre la libertad de expresión tampoco hay buenas noticias. Al cierre de 2017 en su balance anual, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) denunciaba que durante ese año 69 medios cesaron labores en medio de lo que catalogaron como una escalada de agresiones contra periodistas.

Además, el SNTP registró 498 supuestas agresiones y 66 detenciones contra periodistas en dicho período, y atribuyó al gobierno la “intención” de “silenciar el descontento por la cada vez más crítica situación económica y social”, con hiperinflación y escasez aguda de alimentos y medicinas.

Ahora, el régimen quiere apoderarse de uno de los principales medios opositores al régimen, El Nacional, luego de disputas legales por supuesta difamación a un alto funcionario de Maduro.

En 2018, el gobierno de Maduro mantuvo bajo presión a dicho periódico.

MIGRACIÓN VENEZOLANA EN EL MUNDO

La situación en el país ha forzado a la diáspora de venezolanos. Entre 2015 y 2017 la migración hacia cualquier parte del mundo se incrementó en 132%. En el caso de los que se dirigen a países de Suramérica el aumento fue de 895%.

En 2015, a México llegaron alrededor de 16 mil venezolanos; en 2017, arribaron más de 32 mil personas provenientes de aquel país. Pero a los países a donde más llegaron el año pasado fueron Colombia (600 mil), Estados Unidos (290 mil 224) y España (208 mil 333).

Otros importantes destinos de venezolanos durante 2017 fueron Chile (119 mil), Argentina (57 mil 127), Italia (49 mil 831), Ecuador (39 mil 519), Brasil (35 mil), Perú (26 mil), Portugal (24 mil 603) y Canadá (18 mil 600).

El 58% de las familias en Venezuela tiene un miembro que ya se fue del país. El 23% tiene a dos miembros fuera de Venezuela; el 10% tiene a tres integrantes fuera, el 6% tiene a 4 integrantes en el extranjero y el 2% de familias tiene hasta 5 integrantes.

LUCHA DESDE EL EXILIO

La crisis en Venezuela es un factor de desestabilización en la región latinoamericana, así lo ve David Smolansky, quien fuera alcalde de Hatillo, Venezuela y que ahora vive en el exilio tras la persecución de que fue objeto por parte del régimen de Nicolás Maduro.

David Smolansky fue electo alcalde de Hatillo 2013, tenía 28 años de edad y fue el alcalde más joven de Venezuela. Sin embargo, en agosto pasado, el régimen de Maduro ordenó su detención, lo inhabilitó en el cargo y lo obligó a vivir en la clandestinidad y a huir.

Vivió literalmente a “salto de mata”. Por 35 días y después de recorrer 1,300 km, cambiar de apariencia, colocarse lentes, afeitare la barba y usar boina, platica, fue necesario para llegar hasta la frontera con Brasil.

Y a pesar de ser buscado por el régimen de Nicolás Maduro, fue recibido por la cancillería brasileña y pudo liberarse de esa persecución.

“Desde el exilio, ahora trabajo por la democracia en mi país y las libertades para todos, he tenido la oportunidad de estar en Lima y en la frontera con Colombia, organizando a la diáspora para un país que se nos desvanece, por la falta de comida y medicina, por la violencia”, detalla en entrevista para LA SILLA ROTA.

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David pertenece al partido opositor Voluntad Popular, fundado por Leopoldo López, preso político sometido a torturas y aislamientos. Voluntad Popular es el mismo partido que llamó a no votar en las pasadas elecciones del 20 de mayo donde Nicolás Maduro logró la reelección para el periodo 2019-2025.

En entrevista telefónica desde Estados Unidos, Smolanky dice pertenecer a la “cancillería opositora” que se esfuerza por la vía diplomática en América Latina, Estados Unidos y Europa “para debilitar el régimen actual e incluso, ampliar las sanciones contra funcionarios corruptos, inmiscuidos en delitos como lavado de dinero, corrupción y narcotráfico”.

El joven político cuenta que son alrededor de 3 millones de venezolanos en el extranjero visitando ciudades de Estados Unidos y América Latina para sensibilizar a la opinión pública de lo que sucede en el país sudamericano en temas de economía, seguridad, educación, salud e infraestructura.

“Debido a la crisis migratoria venezolana, decenas de miles están en situación de calle en diversos países como refugiados”, lamenta.

Sobre México, afirma estar muy agradecido con el país por las decenas de miles de venezolanos que han llegado y se han insertado en el mercado laboral.

“Pido que nos ayuden a sensibilizar a la opinión pública de que tenemos la peor crisis en el hemisferio occidental, hay niños sin comida, abuelos sin medicina, violencia, la personas no salen de sus casas por la violencia e inseguridad, el dinero no vale nada, hay torturas, los periodistas perseguidos porque no se acepta la libertad ni las diferencias”, lamenta.

Por esa situación, David Smolansky plantea continuar con su lucha mediante el esfuerzo diplomático para aislar a Maduro; y retomar las protestas pacíficas y no violentas en Venezuela.

“Maduro se sostiene sobre un castillo de arena, hay varios problemas como hiperinflación de alrededor de 1,800%, falta de comida, endeudamiento, falta de medicinas y hay que reconocer que a Maduro lo sostienen 2,000 generales (más que los que tiene la OTAN) y está dispuesto a matar, pero queremos que nuevas generaciones gocen de democracia, comida, libertad”.

MÉXICO, EN BUSCA DE SU BIENESTAR

Llegué a México hace poco más de tres años, justo el 25 de abril del 2015. A diferencia de como sucede con miles de venezolanos en la actualidad, tuve la oportunidad de salir en avión de Venezuela con suficiente planificación y recursos para asentarme en México, los primeros meses al menos. Salí de Venezuela porque cada vez veía más claro que era un país sin futuro para mí y para mi hijo; el cerco político era cada vez mayor, las dificultades económicas creciendo, aunque nada siquiera similar a la realidad actual de Venezuela”, relata Ender Marcano, dedicado a la comunicación.

Cuando salió de Venezuela, recuerda, la inflación anualizada no llegaba a 40%, hoy supera 80% mensual, a lo cual se suma la creciente inseguridad personal en las calles de Caracas, que básicamente ya impedía caminar con tranquilidad o siquiera pensar en salir de noche.

“Para mí era bastante obvio que vivíamos en una dictadura, y que en el futuro cercano no había solución. Por eso decidí emigrar”, reconoce.

“Mi familia en Venezuela está relativamente tranquila, lo cual creo que se resume en pueden comer tres veces todos los días, lo que no es usual en Venezuela. Sin embargo, parte de mi familia empezó a emigrar a otros países, como Chile”.

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Ender reconoce, incluso, que no envía dinero a su madre y hermana que siguen viviendo en Caracas. “En diciembre vinieron mi mamá y hermana de visita, les pedí que se quedaran, pero por diferentes razones decidieron regresar”.

Ender Marcano reconoce y lamenta que Venezuela viva en dictadura.

“Un grupo de militares y políticos tienen secuestrado el poder, y lo peor es que por ser presa de una doctrina ideológica de izquierda son incapaces de tomar medidas económicas racionales para aplacar la inflación y escasez que hace pasar hambre y penurias a la mayoría de los venezolanos, me duele saber que personas escarban en la basura en busca de qué comer y tratar de alimentar a sus hijos”, lamenta al tiempo que no alcanza a ver alguna mejoría en el corto y mediano plazo, porque el gobierno es quien cuenta con las armas y poder real en el país.

“La oposición no tiene margen de maniobra, y solo existe para que el gobierno diga que en el país hay democracia”, explica mientras la descomposición social crece y los que pueden huyen de un régimen que prometió igualdad y desarrollo, una "Venezuela potencia" que repitió Hugo Chávez y que, en palabras de Ender, ahora es muestra de un “Estado fracasado”.

RESISTENCIA DESDE EL INTERIOR

Sin embargo, María Lara pertenece al grupo de los venezolanos que no ha salido del país. Con 27 años y originaria de provincia, la opción para ella y su familia, de momento, no ha sido migrar. Su hogar compuesto de su madre, hermana, sobrinos y ella misma; se sustenta a base de trabajar en casa. En familia resisten día a día y viven las penurias de una economía colapsada donde no se sabe si el día de mañana podrán desayunar o comer.

María vive en San Fernando de Apure, es la ciudad capital del municipio San Fernando y del Estado Apure en Los Llanos de Venezuela. A ese lugar se le identifica con la frase “La ciudad de la esperanza”, esperanza que María y su familia no pierden.

“Antes iba a bailar con amigos, ahora es imposible. Antes con el salario nos alcanzaba bien para comer y vestir, ahora el dinero no sirve para nada”, lamenta.

María Lara recuerda que trabajaba como secretaria en el sector educativo; sin embargo, decidió abandonar su empleo porque su salario no le alcanzaba para nada. Prefirió emprender y trabajar desde su hogar.

También extraña cuando hacían el súper y fácilmente podían surtirse de todo lo que se necesitaba en el hogar. Ahora deben salir a muy temprana hora del día para formarse por varias horas y “rezar por que alcancen a comprar pasta o fruta”.