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Un cura abusó de mí, el verdadero horror fue ver como violaban a mi hermano discapacitado

Abandonados por su madre William y Thomas terminaron en una iglesia católica donde sacerdotes los violaban y las monjas los golpeaban

  • REDACCIÓN
  • 05/10/2019
  • 13:52 hrs
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Un cura abusó de mí, el verdadero horror fue ver como violaban a mi hermano discapacitado
Un cura abusó de mí, el verdadero horror fue ver como violaban a mi hermano discapacitado (Foto BBC)

El infiero de William y Thomas Gorry comenzó cuando tenían 10 y 6 años, respectivamente.

Su madre los abandonó, por lo que terminaron en la escuela Monte de Carmelo en Moate regida por la orden de las Hermanas de la Piedad Católica, en Irlanda.

Estas escuelas se establecieron para cuidar a niños huérfanos, abandonados o descuidados.

Ambos hermanos sufrían discapacidades, William tenia una severa deficiencia visual, Thomas padecía osteogénesis imperfect, es decir debilidad en los huesos.

Dentro de dicha escuela bajo el yugo católico, los hermanos sufrieron abusos físicos y sexuales de parte de los religiosos, tanto monjas como sacerdotes.

"Para mí, los abusos que sufrí y presenciar cómo se abusó de mi hermano, especialmente teniendo esa grave discapacidad, fue horroroso", relató William a la BBC.

Algunas monjas, recuerda Gorry, les pegaban con palos y cucharones de madera hasta hacerles sangrar.

El temor a estas mujeres era tal que, si te llamaban para ver a la monja principal, dice William, un escalofrío te bajaba por el cuerpo.

"Sabías que irían por ti. Que acabarías con la nariz sangrando y el rostro hinchado".

El primer abuso sexual que sufrió William fue en Navidad, en aquella ocasión le pidieron que subiera a la habitación de uno de los laicos para ayudarle con la decoración.

Un sacerdote “accidentalmente” le derramó agua encima, la debilidad visual de William no le permitió prevenir el accidente.

Empapado, el clérigo le pidió que se quitara la ropa y le comenzó a lavar, entonces empezaron los toqueteos y finalmente le masturbó.

Cuando terminó el abuso, recuerda Gorry, el cura le dijo que si decía algo lo iba a lamentar.

El segundo abuso ocurrió durante un curso de primeros auxilios en el cual participó y que estaba dirigido por los clérigos.

"Siempre pasaba cuando estaba solo. Una vez me caí, se me rasgaron los pantalones y me los quitaron".

Quien lo violó fue un sacerdote. Tras esa ocasión quiso denunciar lo ocurrido, pero le prohibieron hablar del tema.

Cuando salió de la escuela, a los 21 años, William no podía lidiar con sus vivencias, se sentía "sucio, avergonzado, culpable e inútil".

"No sabía si era homosexual, heterosexual o bisexual. Quería encontrar mi propia identidad", dice.

Pasó durante casi 10 años, hasta cumplir los 30 años, que se decidió a hablar del abuso que había sufrido.

Han pasado 20 años desde que Irlanda se disculpara por primera vez por los abusos a niños cometidos por la Iglesia católica a mediados del siglo pasado.

También han pasado 10 años desde que el primer informe comisionado por el gobierno ofreciera la dimensión real de este escándalo, llamado Reporte de Ryan.

Dicha investigaron arrojó miles de casos entre el alrededor de 170 mil niños que entraron a las instituciones implicadas.

Dentro de sus 2 mil 500 páginas, el informe detalla el clima de miedo creado por los castigos generalizados, excesivos y arbitrarios en estas escuelas.

El reporte también revela que el abuso sexual era especialmente habitual en las instituciones para varones.

Irlanda se enteró del escándalo en 1999 gracias al documental States of Fear (Estados del miedo), difundido por un medio nacional.

Poco después, Bertien Ahern, el primer ministro de entonces, pidió las primeras disculpas a las víctimas en nombre del Estado.

Se creó entonces la Comisión del Abuso Infantil, pero la perspectiva de enfrentar una gran cantidad de casos legales significaba un problema para la administración, porque la cuantía de las compensaciones ascendía a millones y millones.

En 2002 se creó la Junta de Reparación de Instituciones Residenciales para compensar a las víctimas.

En total, la Junta pagó 970 millones de euros a 3 mil 565 víctimas, pero muchos de los involucrados creyeron que el proceso fue deficiente.

Para 2009, el entonces primer ministro Brian Cowen se disculpó por la fallida primera intervención del gobierno.

En noviembre de ese año, otro informe concluyó que el bienestar de los niños y la justicia de las víctimas se subordinaron a "la protección de la Iglesia católica".

El entonces ministro de Educación de Irlanda, Ruairí Quinn, solicitó 514 millones de dólares a las órdenes religiosas implica dadas porque el plan de compensación ascendió a mil 500 millones de dólares.

De las 18 órdenes a las que se les solicitó el pago, 15 de ellas acordaron contribuir 385 millones de dólares en efectivo, propiedades, exenciones de alquiler y asesoramiento.


Con información de la BBC

rgg