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Raúl Castro, el traspaso burocrático del poder en Cuba, tras 60 años

En materia económico-social, el traspaso de poder no va a significar "ningún cambio importante": todo quedará en el mismo "statu quo", advierten analistas

  • REDACCIÓN
  • 16/04/2021
  • 13:44 hrs
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Raúl Castro, el traspaso burocrático del poder en Cuba, tras 60 años
Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel (Foto: EFE)

La previsible despedida política de Raúl Castro, cerca de cumplir 90 años, como primer secretario del gobernante Partido Comunista de Cuba supone un "cambio fraude", un mero "traspaso burocrático del poder", no una transición política real, resaltaron este viernes expertos y opositores.

Se prevé que el hermano de Fidel Castro anuncie que cede el testigo durante el VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), que comenzó este viernes, pero los analistas y disidentes en el exilio aseguran que él, su familia y el entorno militar seguirán representando el poder en la isla.

"No es una transición política, es un traspaso burocrático del poder a una figura (Miguel Díaz-Canel, actual presidente del país) que seguirá recibiendo órdenes de la cúpula mafiosa militar que controla" la nación, dijo hoy a Efe Emilio Morales, presidente de Havana Consulting Group.

 

TODOS LOS RESORTES DEL PODER EN MANOS DE LOS CASTRO

Para Morales, lo peculiar de este traspaso de poder es que Raúl Castro ha depositado todos los resortes de control en manos de su propia familia.

Así, precisó el economista, quien controla las finanzas del país es el exyerno de Castro, el general Luis Alberto López-Callejas, junto con su hermano Guillermo Faustino Rodríguez López-Callejas. "Ambos controlan GAE S.A. y todas sus estructuras empresariales dentro y fuera del país y en paraísos fiscales", afirmó el presidente de la citada firma de asesoría.

O su nieto, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, quien, además de hijo de Luis Alberto López-Callejas, es el jefe del Departamento de Seguridad Personal, encargado de proteger a Castro y "vigilar al resto de los dirigentes del país", añadió.

En materia económico-social, el traspaso de poder no va a significar "ningún cambio importante": todo quedará en el mismo "statu quo", sin "cambios estructurales profundos en la economía" y regido por el "sistema de economía centralizada", subrayó.

De la misma opinión es la opositora Rosa María Payá, quien opina que todo lo relativo al VIII Congreso del PCC es un "gran esfuerzo de propaganda" para presentar como un momento de cambio lo que no es más que un "cambio fraude".

Payá, hija del desaparecido líder opositor Oswaldo Payá, opina que el Congreso, al igual que la "retirada" de Raúl Castro, que ocupa el cargo de líder del PCC desde que en 2011 sucedió en él a Fidel, no es más que una "puesta en escena diseñada para el consumo internacional".

Una mera representación para, acotó la opositora cubana, "poner de manera exclusivamente nominal un rostro civil a la dictadura" e intentar lograr "concesiones económicas de Washington y Europa".

Pero "el pueblo cubano continúa siendo el gran excluido", aseveró a Efe.

Payá, promotora del movimiento Cuba Decide, coincide con Morales en que el poder se mantendrá en manos de la familia Castro y el "pequeñísimo grupo de jerarcas dueños del conglomerado militar y cuerpos de inteligencia".

"Cuando el régimen cubano se someta a la voluntad soberana del pueblo", entonces se podrá hablar de un cambio democrático en Cuba, agregó.

Por eso, prosiguió, es tan importante "la protesta que se ha extendido por todo Cuba horas antes del Congreso".

El hecho de que, por primera vez en 61 años, los Castro dejarán de figurar en la primera línea de la política, tampoco es un factor relevante para John Kavulich, presidente de la entidad privada Consejo Comercial y Económico Cubano-Estadounidense.

 

UN PARTIDO COMUNISTA CUBANO ANACRÓNICO

No lo es con un gobernante Partido Comunista devenido en un "anacronismo", experimentando un largo proceso de "decadencia", sin voluntad para reconocer que "ya no necesita luchar por una revolución sino gestionar un país", dijo Kavulich a Efe.

Y comparó al PCC cubano con el de otras naciones como China y Vietnam, capaces de "adoptar el papel requerido para que sus países y ciudadanos prosperen", a diferencia de Cuba.

Cuba "solo luce hoy por su adhesión a la mediocridad", sostenida comercial y económicamente por otros países, con 11.3 millones de ciudadanos que "no necesitan ninguna adherencia ideológica" y convertido en un país "comercialmente inhóspito" para la inversión extranjera.

Orlando Gutiérrez, director del Directorio Democrático Cubano, afirmó a Efe que el VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba es un "embuste al pueblo de Cuba", una "mera reorganización interna para perpetuar su ocupación ilegítima y criminal del poder público".

A juicio de Morales, lo que sí se puede prever es un "aumento considerable de la represión y las libertades ciudadanas, además un deterioro aún mayor de la economía, atrapada en la ineficiencia del modelo y el efecto directo de la pandemia".

"Una situación que ha puesto al país al borde de la hambruna", alertó el experto.

 

EL ANUNCIO

El expresidente de Cuba, Raúl Castro, anunció que se retirará como primer secretario del Partido Comunista de Cuba.

El primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), Raúl Castro, destacó este viernes la importancia de reforzar la economía del país en un momento marcado por la crisis y la escasez, durante su discurso en la jornada inaugural del VIII Congreso del partido único.

Castro, de quien se esperaba que durante el cónclave cediera el liderazgo del partido al actual presidente del país, Miguel Díaz-Canel, aseguró que el "desarrollo de la economía nacional" es hoy, junto a "la lucha por la paz y la firmeza ideológica", una de las "principales misiones" del PCC.

Las palabras del líder del PCC, de 89 años, fueron divulgadas por la emisora estatal Radio Reloj, ya que el cónclave se celebra a puerta cerrada y marcado por un fuerte hermetismo, sin acceso a prensa extranjera y sin transmisión televisiva en directo.

En su discurso de hoy, Castro también "instó a defender el incremento de la producción nacional, en especial de los alimentos, y a desterrar el dañino hábito de importar", según Radio Reloj.

El dirigente agregó que "el país debe acostumbrarse a vivir con lo que tenemos y no pretender más de lo que seamos capaces de generar, en tanto las demandas insatisfechas de la población constituyan un incentivo para los productores nacionales", según el medio estatal.

Las indicaciones económicas del general del Ejército llegan en medio de una ardua situación financiera en el país caribeño, que arrastra décadas de ineficiencias económicas agravadas por la actual tercera ola del coronavirus y el endurecido embargo de Estados Unidos.

Esto ha provocado un grave desabastecimiento de prácticamente todos los alimentos, artículos básicos y medicamentos, lo que se traduce en largas colas en todo el país para adquirir cualquier producto.

En un intento de compensar el insostenible déficit en la balanza de pagos de Cuba, el Gobierno puso en marcha en enero la Tarea Ordenamiento, que supuso la dolarización de parte de los productos y servicios que se comercializan en el país y ha provocado una fuerte devaluación de la moneda local (peso cubano) en el mercado informal.

Del VIII Congreso del PCC, que se prolongará hasta el lunes en el Palacio de Convenciones al este de La Habana, también se espera un relevo generacional más amplio, con la retirada de la vieja guardia del partido único que daría paso a las nuevas generaciones nacidas después de la Revolución de 1959.

 

SEIS DÉCADAS DE GOBIERNO DE LOS CASTRO

El cambio de liderazgo no significa necesariamente cambios drásticos en la política del país. Sin embargo, sigue siendo un momento histórico, ya que los Castro estuvieron en el poder desde la revolución comunista en 1959.

Raúl Castro se retira en un momento delicado económicamente, por lo que podrían presentarse reformas en esta área próximamente.

"Lo que está ocurriendo ahora es que una nueva generación está consolidando el control", dijo al medio NBC News Arturo López-Levy, profesor de la Universidad Holy Names de California. "Ahora se verán obligados a hacer reformas importantes, porque su legitimidad no viene de un fondo revolucionario, sino de ser capaces de mostrar un mejor desempeño".

También queda en duda si la dimisión llevará a cambios en la relación de Cuba con Estados Unidos, la cual ha sido tensa desde la década de 1960.

Durante la presidencia de Barack Obama, el país buscó normalizar su relación con la isla, por lo que restableció los lazos diplomáticos y amplió los vínculos comerciales.

Sin embargo, su sucesor, el ahora expresidente Donald Trump, dio marcha atrás a estos esfuerzos y volvió a imponer restricciones, además de establecer nuevas sanciones.

Una de las últimas acciones de Trump en la Casa Blanca fue añadir a Cuba a la lista de estados patrocinadores del terrorismo, en la cual se encuentran países como Corea del Norte, Siria e Irán.

Desde que Joe Biden llegó al poder, se tiene en duda si intentará tener una relación más amigable con Cuba, siguiendo los esfuerzos de Obama.

Hasta hace unas semanas, no parecía ser un asunto urgente. "El giro en la política hacia Cuba no figura en las prioridades del presidente", explicó la portavoz, Jen Psaki, en marzo.

"Pero nos hemos comprometido a hacer de los derechos humanos un pilar fundamental de nuestra política y nos hemos comprometido a revisar cuidadosamente las decisiones políticas tomadas en la administración anterior, incluida la decisión de designar a Cuba como estado patrocinador del terrorismo", explicó.


INTENTO DE ASESINATO POR LA CIA

El viernes se dio a conocer que la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) planeó sin éxito dos complots para asesinar a Fidel y Raúl Castro en la década de 1960.

Los documentos, desclasificados este viernes por el Archivo de Seguridad Nacional, dan cuenta de los arreglos hechos por funcionarios.

El primer complot tenía el objetivo de orquestar un accidente que resultara en la muerte de Raúl Castro. Fue discutido entre el encargado de la CIA en Cuba, William J. Murray, y el piloto José Raúl Martínez.

Sin embargo, no llegó a ejecutarse porque el aviador "no tuvo oportunidad de organizar un accidente" durante el vuelo de La Habana a Praga en el que se encontraba Castro.

El segundo plan se dio cuando el director de operaciones encubiertas de la CIA, Richard Bissell, autorizó "una misión delicada" con el objetivo de liquidar a Fidel Castro y "aumentar las posibilidades de éxito" de la operación de Bahía de Cochinos.

Con esta meta, la División de Servicios Técnicos de la CIA "desarrolló una píldora que tenía los elementos de rápida solubilidad, alto contenido letal y poca o ninguna trazabilidad", que se esperaban fuesen dadas Fidel Castro en alguna comida o bebida. Esta misión tampoco se completó.


AJ y ACV