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Lo bueno y malo de la vida cotidiana en las ciudades que han reabierto

A medida que las ciudades emergen tras el paso del coronavirus, la forma en que las personas usan parques, tiendas, restaurantes, calles y hogares ha cambiado

  • REDACCIÓN
  • 25/06/2020
  • 21:33 hrs
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Lo bueno y malo de la vida cotidiana en las ciudades que han reabierto
Es probable que el coronavirus llegue a las tiendas con fuerza. (FOTO: EFE)

Si algo nos ha quedado claro con la pandemia de la covid-19 es que nuestra definición de normal ha cambiado. Después de meses de encierro para prevenir la propagación del coronavirus, las ciudades están reabriendo, algunas con cubrebocas y distancia social, otras todavía con un número aún creciente de infecciones.

Aunque no está claro cómo viviremos en meses o años, muchas de las costumbres ya están comenzando a modificarse, por ello Bloomberg CityLab compiló los cambios más notables que ya están ocurriendo en comunidades de todo el mundo.

MOVILIDAD: MENOS TRÁFICO PERO MÁS DESIGUALDAD

Antes de la pandemia no sería posible moverse por las calles de ciudades como Nueva York, Londres, Tokio o la Ciudad de México si sus millones de pasajeros tomaran automóviles a diario, por ello, los subterráneos y los autobuses fueron el alma de esas economías urbanas.

El coronavirus ahora proyecta ese papel bajo una luz preocupante. Estar de pie en espacios abarrotados durante periodos prolongados, ya sea en el Metro o en un largo viaje en autobús o tren, podría exponer a los pasajeros a la enfermedad mortal.

Varias ciudades promulgaron requisitos de mascarilla para los pasajeros y eliminaron las tarifas en los autobuses para que los pasajeros pudieran reducir el contacto; otras, como Boston, están acelerando las actualizaciones a los sistemas de pago de tarifas para eliminar por completo las transacciones de mano a mano. Ciudades como Nueva York también han ordenado límites de capacidad de pasajeros en vehículos de tránsito, mientras que otras como Milán esperan escalonar a los viajeros en el transcurso del día.

Sin embargo, según Bloomberg, el riesgo es que las personas que viajan transporte público probablemente sean más pobres que los residentes urbanos promedio. En ciudades muy dependientes del tránsito, como la ciudad de Nueva York y Londres, las reducciones de rutas afectarían más a las personas de color, ya que generalmente son menos propensos a tener automóviles o tener trabajos que les permitan trabajar desde casa. 

En tanto, cambiar a sistemas de pago de tarifas basados en tarjetas de crédito o teléfonos inteligentes podría presentar una barrera para las personas que no cuentan con servicios bancarios.

TRABAJADORES ESENCIALES EN PELIGRO

Los conductores de reparto, los empleados de supermercados, los trabajadores de la salud y los operadores de transporte han estado haciendo el trabajo esencial de mantener a las personas alimentadas, alojadas, saludables y en movimiento. Sin embargo, las denuncias de escasez de equipos de protección, pruebas inconsistentes, represalias de denunciantes y robo de salarios se han aplicado a empresas que emplean esta fuerza labora.

Por otra parte, las tiendas de comestibles se enfrentan a un desafío a largo plazo: cómo proteger a los empleados y clientes de contraer un virus que parece estar aquí para quedarse y que puede transmitirse al tocar o respirar superficies contaminadas.

La mayoría de las tiendas en Estados Unidos han adoptado el uso de láminas de plástico para separar a los cajeros de los clientes que pagan. Algunos usan pasillos unidireccionales para controlar el flujo de clientes e intentan limitar la cantidad de clientes que compran dentro de la tienda a la vez. En Seattle, se ha informado que los supermercados QFC y Fred Meyer usan sensores para detectar cuándo una tienda está casi llena hasta la mitad para que los clientes y los trabajadores puedan mantener una distancia social.

COMIDA AL AIRE LIBRE

Los restaurantes necesitan garantizar la sana distancia entre sus comensales para evitar contagios. La solución es crecer, literalmente aumentar el tamaño de los restaurantes para poner más espacio entre las mesas. En las ciudades y estados donde los restaurantes han reabierto hasta ahora, los propietarios han tratado de expandir su área de comedor al reclamar más espacios al aire libre.

No obstante, comer al aire libre presenta algunos desafíos logísticos para la industria, incluso, hasta de geografía: los restaurantes en los climas calurosos tienen más probabilidades de tener estacionamientos y patios donde los negocios pueden expandirse, pero también sufren un calor abrasador que puede desanimar a los comensales. En otras áreas, el clima puede ser propicio para cenar en el patio durante todo el verano, pero es más difícil encontrar lotes baldíos o calles subutilizadas.

Además, el clima lluvioso no se puede descartar como un factor que podría arruinar fácilmente las proyecciones durante semanas enteras de un mes determinado, e incluso el rol del comercio se puede ver afectado como los pubs deportivos que eran en ambientes cerrados con muchos televisores. 


FOTOS: EFE