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Libertad de expresión, reclamo que nace en China tras morir médico que advirtió sobre coronavirus

"No nos quedaremos bien si no nos dan una explicación", reclama la madre de Li Wenliang, quien fue reprendido por las autoridades por "difundir rumores"

  • EFE Y REDACCIÓN
  • 09/02/2020
  • 11:26 hrs
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Libertad de expresión, reclamo que nace en China tras morir médico que advirtió sobre coronavirus
Li Wenliang falleció el pasado jueves 6 de febrero, contrajo el coronavirus 2019CoV el 10 de enero. (Especial)

La muerte del doctor Li Wenliang, fallecido en la madrugada del viernes a consecuencia del coronavirus 2019CoV, que contrajo durante el desempeño de su profesión en el Hospital Central de Wuhan ha causado indignación y críticas contra el Gobierno de China, que intentó silenciar las advertencias que el pasado 30 de diciembre el médico hizo a ex compañeros de su facultad sobre el brote de un virus que, más de un mes después, ha provocado la muerte de 813 personas.

"No nos quedaremos bien si no nos dan una explicación", asegura la madre de Li Wenliang en un video que ha circulado en las últimas horas, y rescatado por el diario hongkonés South China Morning Post.


A finales de diciembre, Li había alertado a unos colegas de profesión de que extremaran las precauciones ya que había sabido del diagnóstico a unos pacientes de un nuevo tipo de neumonía similar al SARS -padecimiento al que el coronavirus de Wuhan ya ha superado en decesos provocados, 774-, pero la Policía de Wuhan detectó su mensaje en las censuradas redes chinas y le reprendió por "difundir rumores".

Su muerte, más de un mes después y por el mismo virus sobre el que él intentaba avisar, desató una inmensa oleada de indignación.

CRÍTICAS

En medio de una inusual tormenta de críticas por la gestión de la epidemia del coronavirus, y en particular por la paradójica muerte del doctor Li Wenliang, este sábado llegó a Wuhan el equipo que investigará la muerte del médico.

El grupo, enviado a Wuhan por la Comisión Central para la Inspección Disciplinaria, realizará sus pesquisas "relacionadas con la muerte del doctor Li Wenliang de manera concienzuda", informó hoy el propio organismo, espoleado por el descontento popular particularmente patente en las redes sociales desde la noche del jueves, cuando comenzaron los rumores del fallecimiento.

La muerte de Li se ha convertido en una farsa en China, y el régimen que lo reprendió por alertar a su compañeros y amigos de que tomaran precauciones ante una posible nueva enfermedad se hace eco de su duelo a través de la prensa estatal: "La nación guarda luto por la muerte del médico que sucumbió al virus", titula hoy China Daily, por ejemplo.

El jueves 6 de febrero, la enfermedad de la que Li pretendía prevenir le ha quitado la vida. "Tras aplicarle tratamiento de urgencia, Li Wenliang falleció", informaba el Hospital Central de Wuhan en su cuenta de Weibo.

Las fotos que hoy inundan el internet en el país asiático muestran a un hombre moreno, de pelo corto, a veces con gafas, a veces con mascarilla. Incluso en una aparece entubado en la cama del hospital.

También se ha compartido una imagen suya de niño: en blanco y negro, se le ve con sonrisa contenida, unas cejas apenas pobladas que mantendría también de adulto y mofletes generosos. Li estaba casado, tenía un hijo de cinco años y uno en camino.

LA PRIMERA VÍCTIMA CON ROSTRO

Se trata de la primera víctima del coronavirus con nombre, apellido y rostro que ha dado la vuelta al mundo de entre las al menos 636 que se han producido en la China continental hasta ahora.

En las redes se le atribuye una frase lapidaria a Li: "Una sociedad saludable debería contar con más de una voz". Una crítica al régimen chino, que censura y silencia toda voz discordante.

Otra, en su cuenta de Weibo, ya ha sido censurada: "Sabemos que mienten, ellos saben que mienten, saben que sabemos que mienten, sabemos que saben que nosotros sabemos que mienten... y, aun así, mienten".

En el momento de publicar este texto, la indignación corría sin freno por las redes sociales chinas y millones de mensajes con imágenes de velas, informaciones relativas a su muerte recordaban al doctor Li, e incluso retratos artísticos, como el del disidente chino Badiucao, que le caracterizó con una mascarilla bajo la que se puede ver una boca gritando.

Y no ha sido hasta el momento en el que el maremoto de críticas -incluidas algunas de funcionarios chinos y miembros del Partido Comunista- ha sido innavegable, cuando el Gobierno chino se ha decidido a indagar sobre el que probablemente sea el caso más paradigmático de la respuesta del régimen ante la epidemia.

Por eso, la Comisión Central para la Inspección Disciplinaria anunció hoy la decisión de "enviar un equipo a Wuhan para llevar a cabo una investigación sobre los asuntos de los que informan las masas que involucran al doctor Li Wenliang"

CARTA ABIERTA POR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

En un acto de valentía cuyas consecuencias tienden a ser funestas en China, el profesor de la Universidad Normal de Wuhan Tang Yiming y otros colegas de profesión emitieron una carta abierta. Sin destinatario, pero con un mensaje claramente dirigido a las autoridades.

"Si las palabras del doctor Li no se hubieran considerado rumores, si cada ciudadano estuviera autorizado a hacer uso de su derecho de decir la verdad, no estaríamos en este desastre, no tendríamos una catástrofe nacional de impacto internacional", reza la carta, citada por el rotativo hongkonés South China Morning Post.


Entre otras demandas, la carta exige una disculpa por lo acontecido, un gesto al que Pekín no tiene acostumbrados a sus ciudadanos.

No ha sido la única carta abierta: otra, firmada por varios profesores universitarios y académicos, solicita la declaración del 6 de febrero como el Día de Li Wenliang, además de una garantía que proteja el derecho a la libertad de expresión, recogido en el artículo 35 de la Constitución de China, pero en la práctica limitado por numerosos usos y abusos legales.

"Durante 30 años, los chinos han tenido que renunciar a su libertad a cambio de la seguridad, y ahora son presas de una crisis sanitaria y están menos seguros que nunca", expresa el texto.

Y después, añade: "Es hora de acabar con esto. Donde no hay libertad de expresión, no hay seguridad".

(diego joaquín)