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Hallan ADN de niño que cayó en pozo de 110 metros de profundidad

Los rescatistas han comenzado trabajos externos para construir dos túneles cercanos a donde se cree que se encuentra el niño, para rescatarlo

  • REDACCIÓN
  • 16/01/2019
  • 11:20 hrs
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Hallan ADN de niño que cayó en pozo de 110 metros de profundidad
El pozo, de 110 metros de largo y con 25 centímetros de diámetro, complica las labores de rescate (Especial)

Los padres de Julen, un niño de dos años que cayó en un pozo de más de cien metros, recibieron un poco de esperanza al encontrar muestras del ADN de su hijo en la zona.

Luego de tres días de que haya desaparecido Julen, su padre José Rosello dijo que su familia no dudaba de que el domingo su hijo cayó al pozo, al alejarse de su familia cuando ellos preparaban la comida que tendrían en el campo en la provincia de Málaga, España.

Hay una certeza, una evidencia científica de que el menor está allí”, declaró la subdelegada del gobierno en Málaga, María Gámez.


El equipo de rescate encontró un pelo de Julen, entre el material que pudo ser extraído del conducto. Al hacer una prueba de ADN y cotejarlo con el de sus padres, se confirmó que era del menor.

El pozo, de 110 metros de largo y con 25 centímetros de diámetro, complica las labores de rescate: ningún adulto cabe en el orificio.

Además, las labores se han complicado pues se cree que el menor puede estar atrapado a una distancia a la que no han podido llegar las máquinas y los equipos de vigilancia.

Mi hijo está aquí, que nadie lo ponga en duda. Ojalá fuese imposible que esté en el pozo, como he oído. Ojalá fuese yo el que estuviera enterrado ahí abajo y que él estuviera aquí arriba, con su madre”, dijo Rosello en una entrevista para Sur.

José Rosello

Los rescatistas han comenzado trabajos externos para construir dos túneles cercanos a donde se cree que se encuentra el niño, para rescatarlo.

El domingo pasado, cuenta Rosello, él se dirigía a tomar unos troncos y notó que el niño se echó a correr. Su prima corrió detrás de él, pues temía que se cayera, y de momento a otro el pequeño desapareció.

Yo llegué justo después. Aparté como pude las piedras y metí el brazo hasta el hombro, apoyando la cabeza contra el suelo para tratar de alcanzarlo. No sabía la profundidad del pozo y creía que él estaba más cerca. Yo escuché llorar a mi hijo”, contó el padre.

cmo