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Evo cortejó a militares, pero ellos le dieron el empujón para quitarlo

Las Fuerzas Armadas en Bolivia fueron un factor clave para la caída del presidente Evo Morales

  • REDACCIÓN
  • 11/11/2019
  • 12:50 hrs
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Evo cortejó a militares, pero ellos le dieron el empujón para quitarlo
Foto de la web

El papel pasivo que jugaron las Fuerzas Armadas en Bolivia fueron un factor clave para la caída del presidente Evo Morales, en un principio decidieron no enfrentarse con el pueblo, pero después pidieron su renuncia.

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Ante de la caída de Morales los militares fueron corteados por el exmandatario y su gobierno, quienes los apoyaron económicamente y les cedió espacios en la administración del Estado como la aeronáutica, aumentó su presupuesto y mantuvo excelentes relaciones con sus comandantes, el último, Williams Kaliman, incluido, quien fue criticado por sus halagos a Morales, que los oficiales consideraban “su presidente favorito”.

Evo se reunía cada lunes con el alto mando militar y participaba con gran entusiasmo en los desfiles y las actividades militares. También incorporó a los militares a diferentes tareas sociales del Estado, como la distribución de bonos y programas de riego. El gobierno de Morales apoyó fuertemente a las empresas militares, bajo la concepción nacionalista del Ejército como columna vertebral del desarrollo nacional.

A pesar de todos estos privilegios, las Fuerzas Armadas se sintieron molestos por la intención de Evo de adoctrinarlos en una ideología izquierdista, por ejemplo, mediante la creación de una Escuela Antiimperialista, de curso obligado para los oficiales. 

Pero la explicación más importante del comportamiento de los militares en esta crisis se halla en el encarcelamiento de los comandantes de las tres Fuerzas que dirigieron la represión de otra sublevación popular, la que se produjo en octubre de 2003 en contra del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.

Estos militares fueron los únicos condenados con penas severas, de entre 10 y 15 años, en el juicio de responsabilidades instruido en contra de Sánchez de Lozada durante el gobierno de Evo.

Otra medida que el presidente Morales ha tenido que pagar en esta crisis ha sido su distanciamiento de la policía, que explica en gran parte el amotinamiento de las últimas semanas.

La policía se sintió ofendida por el gobierno, los escándalos se acumularon, siendo el peor de ellos el involucramiento del general René Sanabria, exjefe de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen, en un caso de narcotráfico. En respuesta, el gobierno de Morales tuvo que relevar de la policía dos tareas claves: la concesión de cédulas de identidad y de licencias de conducir.


Con información de El País

kach