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El día que la Policía “mató” a Evo Morales

La de Morales es una figura política que se labró en la lucha social, en defensa del cultivo de la hoja de coca, actividad que Estados Unidos exigió erradicar en Bolivia

  • DIEGO JOAQUÍN HERNÁNDEZ
  • 21/11/2019
  • 14:30 hrs
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El día que la Policía “mató” a Evo Morales
Morales sobre una camilla luego de ser golpeado por agentes de la UMOPAR. (Archivo personal de Evo Morales)

Evo Morales, ese personaje que, tras unas cuestionadas elecciones que desataron un ambiente de violencia, dimitió al Ejecutivo de Bolivia y se convirtió en asilado político de México, así como Huésped Honorífico de la CDMX. Primer presidente surgido de una comunidad indígena -la aymara- en el país sudamericano.

Sin embargo, la de Morales es una figura política que se labró en la lucha social, en defensa del cultivo de la hoja de coca -producto agrícola de distintos usos en las comunidades andinas-, en específico de El Chapare, una de las 16 provincias (municipios) del departamento (estado) de Cochabamba.

Convertirse en la voz de los cocaleros provocó que en 1989, agentes de la Unidad Móvil Policial para Áreas Rurales (UMOPAR) -que en aquel tiempo se encontraba bajo el mando no oficial de Estados Unidos- lo golpearan y tiraran su cuerpo en un monte al creer que lo habían matado, según narra “Jefazo, retrato íntimo de Evo Morales” (Sivak, Martín. Tercera edición, Buenos Aires: Debate, 2008).

("Jefazo", portada)

 

EU EN BOLIVIA

En 1985, se impuso el Decreto Supremo 21.060, que no es más que un paquete de medidas gubernamentales orientadas hacia el neoliberalismo. El funcionamiento del decreto requería de ayuda internacional, por lo que Bolivia permitió la injerencia de Estados Unidos -a modo de no comprometer la ayuda económica que recibía de los norteamericanos- en temas como el combate al narcotráfico. Sivak apunta que hacia fines de los ochenta, los estadounidenses “aspiraban por sus narices” alrededor de 28 mil millones de dólares.

(Hoja de coca)

 

George Bush padre exigió la erradicación de los cultivos de la hoja e impulsó la ley 1008 que entró en vigor en el país boliviano en 1987, la cual definía las zonas legales e ilegales para la producción. 

El Chapare, población a la que la familia Morales se había trasladado al no encontrar oportunidades de empleo en Orinoca -lugar donde nació Evo- era una de las zonas prohibidas, por lo que se militarizó.

"VIVA LA COCA, MUERAN LOS YANQUIS"

Pese a que el gobierno boliviano ofrecía una indemnización a los campesinos de hasta 2 mil 500 dólares por cada hectárea de hoja de coca erradicada, “la soberanía nacional, la relación ancestral y la voluntad de defender su único medio de vida volvió tenaz y profundamente antiestadounidense la lucha en El Chapare”. 

“¡Causachun coca! ¡Wañuchun yanquis!” era el grito de guerra: Viva la coca, mueran los yanquis.

La lucha a favor de la hoja de coca fue la escuela de Evo Morales en el sindicalismo político.

“Ésa es su marca política de origen y por muchos años entendería la política como una suma de asambleas, negociaciones con políticos y uniformados, y lucha de calles y de rutas”.

En 1989, Evo participó en la primera conmemoración de la Masacre de Villa Turani, donde fueron asesinados -a manos de agentes de la UMOPAR y de la DEA, según testigos- once cocaleros que se manifestaban en contra del uso de herbicidas en la erradicación de los cultivos. 

Un día después de aquella ceremonia, fue cuando los umopares golpearon y creyeron haber matado a Morales. 

DETENCIONES

Influído por Filemón Escobar, un ex dirigente minero de ideología trotskista, Evo Morales adquirió una fuerte convicción de lealtad hacia la hoja de coca, y al convertirse en congresista por el Frente Amplio de Masas Antiimperialista (FAMA) -fundado por él y sus compañeros del sindicato San Francisco, en el ‘88 decidió volcar todos sus esfuerzos hacia el apoyo al gremio.

(Evo, rodeado de cocaleros de la Policía Sindical, en tiempos de resistencia)

 

Cuestionado en 1991 sobre el desvío del producto para obtener cocaína y presuntos nexos con el narcotráfico, dijo que los campesinos vendían el fruto de su trabajo en los mercados primarios. “Ahí termina nuestra responsabilidad”, expuso en entrevista con el periodista argentino Martín Caparrós. 

Para 1993, EU relanza su ofensiva antidroga y hace que el gobierno de Bolivia se comprometa a erradicar 5 mil hectáreas para el 31 de marzo del siguiente año, y así garantizar una ayuda de 20 millones de dólares. 

Dentro de este contexto se dio su primera detención, el 28 de agosto de 1994. Mientras agentes de civil lo golpeaban, le gritaron “indio de mierda”. 

(Evo Morales encarcelado en Cochabamba por la Policía Técnica Judicial, 1994)

 

Entonces, Evo supo ganarse a los medios: “Una de sus habilidades fue el trato personal que estableció con periodistas y fotógrafos. Además de los modos amigueros, comunicaba con sencillez sus pareceres y sabía dar buenos títulos. Así, empezó a construirse como personaje de los medios”, escribe Sivak. 

Un día después de su detención inició la marcha “Por la vida, la coca y la soberanía nacional”, que del 29 de agosto al 19 de septiembre recorrieron los 600 kilómetros de distancia entre Villa Turani (El Chapare) y La Paz, capital boliviana.

El aymara fue liberado el 7 de septiembre previo y se sumó a la marcha. Para el día 12, en un programa de televisión conducido por Carlos Mesa -a quien se le adjudicó el segundo lugar en las elecciones del 20 de octubre de 2019- aseguró que la opinión pública sabía “que lo que se quiere es eliminar a Evo Morales y a su zona, me imagino por recomendación de la embajada americana”.

En abril de 1995 ocurrió una segunda detención durante un encuentro del Consejo Andino de Productores de Coca, a consecuencia de un operativo que supuestamente pretendía evitar un golpe de estado.

Contrario al trato que recibió Morales por los policías, dos de sus compañeros también detenidos fueron torturados con el fin de que confesaran nexos del líder sindical con el narcotráfico; además de que Carlos Sánchez Berzaín, ministro de Gobierno, lo amenazó al decirle que un avión de la DEA se encontraba listo para extraditarlo a Estados Unidos. 

Presión ante la que no se cedió y Evo Morales salió libre a las pocas semanas.

"ME INTERESARÍA MUCHO CONOCER A MARCOS"

Morales siempre supo que en El Chapare existían las condiciones para desatar una guerrilla.

“Creo que falta muy poco para que en Bolivia se produzca lo mismo que está pasando en Chiapas -había pasado poco más de un año del surgimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)-. Si el gobierno sigue agrediendo, El Chapare va a reventar (...) A mí me interesaría mucho conocer a Marcos”, habría afirmado Evo al periodista Sivak, durante una visita a Argentina.

Incluso, se dijo capaz de proclamar a Fidel Castro comandante en jefe de las fuerzas libertarias de América Latina.

A las acusaciones de narcotraficante, se sumaron las de terrorista.

Sin embargo, Morales nunca optó por la lucha armada, sino que apostó por la organización. Llegó a tener bajo su mando alrededor de 700 sindicatos divididos en 27 centrales campesinas , a su vez nucleadas en seis federaciones, cuyo financiamiento era el aporte de los afiliados.

Para 1997, ya había una dirección nacional de Instrumento Político, que respondía al nombre de Asamblea por la Soberanía del Pueblo (ASP), una primera versión del Movimiento Al Socialismo (MAS) partido con el que alcanzó la presidencia en 2006.

(Hugo Chávez, Fidel Castro y Evo Morales, La Habana, 2006)

 


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