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El calvario de la familia de la pareja que murió por proteger a su bebé en El Paso

Andre Anchondo, de 23 años y su esposa, Jordan, de 24, murieron para proteger a su bebé en medio del tiroteo masivo en El Paso, Texas

  • THE NEW YORK TIMES
  • 12/08/2019
  • 13:52 hrs
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El calvario de la familia de la pareja que murió por proteger a su bebé en El Paso
Andre Anchondo, de 23 años y su esposa Jordan de 24. (Especial)

Antes de que un hombre armado con un rifle tipo AK-47 ejecutara su plan para atacar a mexicanos dentro de un Walmart en el Paso Texas, Andre Anchondo, de 23 años y su esposa Jordan de 24, quienes murieron para proteger a su bebé, era un matrimonio común y corriente.

Ella era una joven madre, ocupada con el ajetreo de las cenas familiares, los entrenamientos de porristas y las salidas al parque con sus tres hijos pequeños, Paul, el hijo de dos meses de la pareja, así como Skylin de cinco años y Victoria, de un año, ambas hijas de relaciones previas de Jordan.

Él era un emprendedor que acababa de abrir su propio negocio y había pasado meses remodelando pacientemente una casa para su familia: tres recámaras y una cocina con topes de granito.

La pareja que acaba de festejar su primer año de casados y el haber tenido a su primer bebé en común, están entre las 22 víctimas mortales de uno de los tiroteos masivos más recientes en Estados Unidos; el bebé sobrevivió.

Desde entonces, los Anchondo han sido el símbolo de esa tragedia y sus familias han sido objeto de la atención mediática del país, viviendo un calvario por la pérdida de sus seres queridos.

Día de la tragedia

Para Jordan y Andre Anchondo, la mañana del tiroteo fue como la de muchas otras jóvenes familias en todo el país: dejaron a Skylin, de 5 años, en el entrenamiento de animadoras y luego fueron con el bebé a hacer mandados en un Walmart cercano, mientras Victoria estaba con su padre biológico.

Los Anchondo planeaban recibir por la tarde a familiares y amigos para estrenar su casa. Una celebración que, según sus parientes, también iba a ser su fiesta de aniversario y el cumpleaños de Skylin.

Deborah Anchondo, hermana de Andre, estaba en su casa, limpiando y hablando por teléfono con su madre, como casi todas las mañanas de sábado, cuando empezaron a escuchar los informes de un tiroteo.

No sospechó que su hermano pudiera encontrarse entre las víctimas hasta que la madre de Jordan la llamó muy asustada. Cuando intentó contactar por teléfono a su hermano, nadie respondió.

Cuenta que estaba intentando averiguar qué había pasado cuando recibió una llamada de su papá, que estaba en el hospital con el bebé Paul. Su padre le dijo que necesitaba contactar a los papás de Jordan de inmediato.

"Ella se fue", les dijo Anchondo. "Se fue".

Colgó el teléfono y se fue a un centro de reunificación familiar, donde dice que su familia esperó durante horas las noticias de su hermano.

La familia temía que también Skylin estuviera desaparecida, pero se enteraron de que la entrenadora se la había llevado a su casa y ahí le había organizado una fiesta espontánea de cumpleaños. 

Deborah Anchondo durmió esa noche en el hospital con su sobrino, el bebé Paul, recuerda. Todavía no sabían nada de su hermano. Incluso entonces, repasaba en su cabeza los momentos que había compartido con su hermano a través de los años.

Deborah y su familia pasaron casi todo el día siguiente esperando. No fue sino hasta la tarde del domingo, más de 24 horas después del tiroteo, que recibieron la confirmación oficial: Andre había sido asesinado.

Los siguientes días fueron un torbellino de llamadas telefónicas, mensajes y visitas de personas que querían ayudar. Ambas familias, la de Jordan y la de Andre, reunieron donativos para los tres niños e intentaron asegurarse de que estuvieran bien cuidados.

Victoria había estado quedándose con su padre biológico desde el tiroteo, según su tía Lucy Coria, quien dijo que la familia había estado intentando distraerla yendo a la alberca y al parque.

Coria dijo que Victoria preguntaba por su mamá: "Ella no entiende".

Controversia Trump

El calvario que vive la familia empeoró luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se fotografió, sonriente y con el dedo pulgar en alto, junto a su bebé.

Esto generó una tormenta de mensajes de odio y el distanciamento entre los familiares dolientes. Todo esto sucedió mientras planeaban los funerales de la pareja y hacían los arreglos del cuidado de los menores.

El encuentro con Trump creó un distanciamiento entre los Anchondo y la familia de Jordan, quienes dijeron que deseaban mantener su "neutralidad política" y estaban molestos porque el episodio los involucró con la situación política en la víspera del funeral de su hija.

 

MJP