METRÓPOLI

Orden en Balderas, el caso que puede revolucionar al Metro

Gustavo Carreón, líder del proyecto, señala que debido a los buenos resultados el programa se mantendrá en la estación Balderas

  • SHARENII GUZMÁN
  • 15/12/2016
  • 00:00 hrs
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Orden en Balderas, el caso que puede revolucionar al Metro

CIUDAD DE MÉXICO (La Silla Rota).- Con tan sólo 25 mil pesos, un equipo de especialistas de la UNAM está logrando un cambio en la estación Balderas de la Línea 1, que puede revolucionar el comportamiento de los flujos y mejorar tiempos de traslado en todo el Metro capitalino.

 

A dos semanas que se implementara el programa piloto de ordenamiento en el Sistema de Transporte Colectivo (STC), la aceptación por parte de los usuarios generó que el proyecto avance a su siguiente etapa y que a partir del 4 de enero se aplique en la estación Pino Suárez, para después llevarlo a Salto del Agua y luego a toda la Línea 1, que va de Pantitlán a Observatorio. 

 

“(El programa) se queda permanente en Balderas porque ha habido mucha cooperación de las personas, incluso los mismos usuarios pedían que se extendiera a otras estaciones”, señaló en entrevista con La Silla Rota, Gustavo Carreón, uno de los creadores del proyecto. 

 

El joven estudiante de doctorado del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la UNAM, explica que el sistema funciona bien cuando hay intercambio de flujos, es decir, “muchos que bajan y muchos que suben” en la misma estación, aunado a la cooperación de los usuarios.

 

En la estación Balderas de la Línea 1, la cual hace correspondencia con la Línea 3, se colocaron en los pisos de los andenes señalizaciones para que a un lado de las puertas de los vagones la gente hiciera filas al momento del descenso y enfrente se instalaron pegotes de flechas para indicar la salida, ya liberado el ascenso se puede ingresar de manera ordenada sin empujones.

 

 

 

¿Cómo surgió la idea?

 

El tema de la tesis doctoral de Carreón son los sistemas de transporte público y parte de la investigación es la organización local de pasajeros en el acenso y descenso.

 

En 2014, el STC y gobierno de la Ciudad de México lanzaron la convocatoria al Primer Premio a la Innovación Tecnológica “Ing. Juan Manuel Ramírez Caraza”, por lo que Carlos Gershenson, Luis Pineda y Jorge Zapotecatl, liderados por Gustavo Carreón, ya que era su proyecto doctoral, participaron en el concurso y lo ganaron.

 

El premio les abrió las puertas del Metro para realizar estudios, videograbaciones en vagones y plataformas. Cuando analizaron el comportamiento de los usuarios, se dieron cuenta que ellos no se organizaban para ascender y descender de los vagones, lo que los llevó a crear un esquema para solucionar el problema. 

 

“La idea (de las filas) se generó al intentar de que estos flujos fueran lo más limpios posibles, para que hubiera menos empujones y caos”.

 

Entonces, a partir de simulaciones computacionales se convencieron de que el ascenso y descenso de los vagones se podía ordenar. Para concretar la idea, primero se pasó por un periodo de maduración, y luego se llegó a la fase de implementación.

 

Para el programa piloto, se colocaron 72 señalamientos, los cuales costaron 21 mil pesos y para la folletería, volantes y mantas se necesitaron 4 mil. Ese dinero invertido fue de la beca que les proporcionaron al ganar el premio.

 

El STC apoyó con personal de la ola naranja, protección civil, elementos de la policía bancaria. Y para la implementación en otras estaciones capacitarán a más gente.

 

 

 

Las expectativas se superaron

 

Carreón comentó que antes de ejecutar el programa no sabían cómo iban a reaccionar los usuarios, pues no es lo mismo las simulaciones computacionales a la realidad. Sin embargo se llevaron la sorpresa que desde el inicio tuvo gran aceptación, a excepción de algunos casos.

 

“El esquema original es formar cúmulos a un lado de las puertas para permitir el libre descenso y ya después de liberada la entrada, acceden los cúmulos. Ya en la práctica, esto supero nuestras expectativas porque la gente comenzó a formarse”.

 

Indicó que después de dos semanas, la gente agradece y esto es un indicativo de que el esquema funciona bien.

 

Además, dijo que han observado que en otras estaciones, sin que el programa se lleve a cabo, los usuarios solitos ya hacen filas, sin que existan las señalizaciones. 

 

Para que resulte este programa al 100, Carrión consideró que es un 50 por ciento de infraestructura y 50 por ciento de actitud, lo que hasta el momento se ha logrado.

 

 

 

¿Será viable en todas las líneas del Metro?

 

El estudiante de doctorado indicó que el proyecto se realiza por fases. El objetivo inicial es que funcione primero en una estación, y luego se implementará en otras correspondencias para después ejecutarlo en la Línea 1. Aunque cada caso tiene su particularidad.

 

Para que pueda operar en toda la red del Metro se tendrá que efectuar un estudio en cada Línea, pues hay estaciones que son muy pequeñas como es el caso de Allende Pero ya las autoridades del STC tendrán que evaluar cuál será la siguiente, afirmó.

 

“Se puede hacer un plan un poco más extenso para que este esquema pueda funcionar, y sobretodo no atrase los trenes. Tenemos que analizar los datos duros sobre el tiempo que estamos ganando”.

 

 

 

Cambio en la cultura del ‘agandalle’

 

Carreón indicó que el equipo que coordina se percató de que con orden se podrán cambiar muchas cosas en la Ciudad de México.

 

“Nosotros estamos demostrando que con un poco de esfuerzo, de guía y orientación se pueden formar cambios grandes. Esto podrá servir de motivación para regular otras situaciones como el flujo en las escaleras eléctricas o el paso de peatones en banquetas. No intentamos resolver todo esto, pero al menos si mostrar que se puede lograr un cambio en la regulación de las personas”.

 

La transformación se conseguirá, agregó, con ayuda y cooperación de la gente, así como de las autoridades. De lo contrario el caos persistirá.

 

“Nadie se imaginó que en el metro podíamos hacer filas, creo que nadie lo había pensado, pero al menos ahorita sabemos que sí se puede y cómo es que podemos hacerlo”.

 

lrc