METRÓPOLI

“No queremos que entren a dispararnos”, La Cañita, el bar LGBT que sufrió ataques de odio

La marisquería y bar fundada por el matrimonio lésbico de Ali y Diana fue el escenario de una serie de agresiones por parte de dos hombres que viven en la zona

  • FRIDA MENDOZA
  • 06/05/2019
  • 21:15 hrs
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“No queremos que entren a dispararnos”, La Cañita, el bar LGBT que sufrió ataques de odio
La Cañita (Fotos: Cortesía)

La Cañita” es una marisquería-bar fundada por el matrimonio lésbico de Ali y Diana en la colonia Doctores, un barrio que describen como hermoso pero complicado. Sin embargo, el bar LGBT, las fundadoras, trabajadoras, amigos y clientes del lugar fueron víctimas de un ataque de odio este fin de semana.

En entrevista con La Silla Rota, Diana desea que no haya un incidente más pues “no queremos que entren a dispararnos” y cuenta paso a paso el ataque ocurrido en su bar ubicado en la calle de Doctor Andrade 24:

Viernes 3 de mayo

Ese día llegaron dos vecinos y nos pidieron una chela y se quedaron en la entrada”, relata Diana quien cuenta que a uno de ellos ya lo reconocía y de otro sabía que recién había salido de la cárcel por haber entrado a una cantina -en la misma calle- y disparar a la clientela.

Tras tomar un par de cervezas que La Cañita ofrece como cortesía, los hombres le exigieron más alcohol a Diana.

Los dos hombres, tomados y drogados, comenzaron a tener una actitud más prepotente con Diana pues uno de ellos le dijo que ellas (Ali y Diana) estaban ahí “porque él quería” y comenzó a lanzar comentarios homófobos y amenazantes como que “todos esos pinches putos que están en la entrada no me los he chingado porque no he querido”.

Poco a poco las amenazas subieron de tono:

Uno de ellos me dijo que quería tener sexo conmigo y aunque le dije que no que soy lesbiana y estoy casada siguió insistiéndome y me dijo que si no tenía sexo con él iba a balear mi bar”.

Diana decidió ignorar a los hombres y se metió, entró al baño y las agresiones continuaron.

Marian, una mujer trans, amiga de las dueñas y clienta de La Cañita cuenta que mientras Diana estuvo ausente, los hombres entraron al lugar y empezaron a molestar y reclamarles a la jefa de barra y a la cocinera que les dieran más cervezas. Como se negaron y les dijeron que me esperaran y ellos no hicieron caso y tomaron cervezas de un cartón.

En ese momento fue cuando Marian decidió intervenir.

“Les dije que no podían hacer eso (robar las cervezas) e intenté detenerlos. Me dijeron que yo quién era y me quisieron amedentrar y aunque me hice a un lado siguieron molestándome”, dice Marian.

Uno de los dos hombres tomó una de las cervezas que había robado y la aventó contra una de las paredes, muy cerca de Marian. 

Lo tomé de los brazos e intenté sacarlo del lugar y en eso una mujer que se identificó como la novia de uno de ellos me dijo que no me metiera con su novio y yo le dije que entonces se salieran de aquí”, relata la clienta de La Cañita y después fue cuando empezaron a golpearla.

En ese momento Diana salió del baño y vio que uno de los dos hombres que golpeaban a Marian e intentó parar las agresiones que estaban ocurriendo en el lugar.

“Quería frenarlo y empezaron a golpearme y me tiraron al piso. Un amigo, Miguel Ángel, intentó defendernos y le rompieron la nariz”, cuenta Diana.

Otra de las personas más agredidas fue la jefa de barra de La Cañita pues fue golpeada con un banco de hierro forjado que le abrió la cabeza, en la mano tuvo otra herida grave pues se tapó el rostro para que no la golpearan una botella rota en la cara y tiene una fisura en el brazo pues intentó cubrirse de otro golpe con el banco.

Ellos querían hacernos el mayor daño posible", golpearon a todos.

La Cañita quedó cubierta de vidrios rotos de botellas y tarros, también había charcos de sangre y las ganas de no callarse de Ali y Diana no fueron contenidas.

Horas más tarde las dueñas del bar presentaron una denuncia en el Ministerio Público y decidieron que pese a todo abrirían el lugar.

Sábado 4 de mayo

Decidimos abrir porque no queríamos que unos cabrones nos dejaran intimidar. Consultamos con nuestras trabajadoras y quisieron resistir”, fue así que La Cañita volvió a abrir a pocas horas de la primera agresión.

Sin embargo, Diana cuenta que un automóvil estuvo durante la tarde noche buscando intimidarlas.

“Un auto se estuvo derrapando frente al lugar, se iban y volvían. Se paraban frente al bar y chiflaban y gritaban. Preferimos cerrar a las 10 de la noche, no quisimos arriesgarnos a que nos pasara algo más grave”.

Domingo 5 de mayo

A las 7 de la mañana, una llamada de sus vecinos alertó a Ali y a Diana: La Cañita estaba en llamas.

Al llegar al bar, descubrieron que habían prendido fuego al techo de palma con gasolina. 

“Sabemos que fueron los mismos sujetos porque aparecen en la cámara de seguridad”, asegura y aunque La Cañita no tuvo mayores afectaciones, todo el edificio estuvo en riesgo porque encima del techo pasa la tubería de gas estacionario.

“Queremos protección”

Diana narró a La Silla Rota los hechos de violencia mientras espera junto a Ali, Marian, su amigo Miguel Ángel y la jefa de barra de La Cañita para poder ratificar la denuncia y exigir medidas de protección permanente.

“Esta persona estuvo presa por un homicidio y por meterse a una cantina a disparar, es un sujeto peligroso. Queremos protección inmediata; no podemos cerrar más pero necesitamos alguna medida que nos haga sentir más seguras mientras trabajamos pues dependemos económicamente de La Cañita”.

En el comunicado publicado por La Cañita, más de 15 colectivos, locales amigos y activistas han respaldado a las dueñas y exigido medidas de seguridad:

Necesitamos apoyo en La Cañita, redes de seguridad y no sentirnos solas, nuestra comunidad ni ninguna persona, explica Diana pues a tres días de que iniciaran los ataques de odio requieren aún de personal de seguridad, psicólogos que las asesoren y una abogada que las pueda apoyar. 

“Vamos a seguir trabajando, no podemos cerrar”, finaliza.

fmma