METRÓPOLI

Los días en que la Ciudad de México paró

El 27 de abril de 2009 se emitió la primera alerta epidemiológica por la Influenza AH1N1 a nivel nacional y la CDMX detuvo sus actividades

  • FRIDA MURIEL MENDOZA ARRUBARRENA
  • 27/04/2017
  • 15:36 hrs
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Los días en que la Ciudad de México paró
Los capitalinos que salían a las calles tuvieron que ir armados con un cubrebocas. Foto: Especial.

El 27 de abril de 2009 se emitió la primera alerta epidemiológica a nivel nacional cuando la Secretaría de Salud dio a conocer que el país se enfrentaba a una epidemia de Influenza del tipo AH1N1, cuyos casos se concentraban en el entonces Distrito Federal y toda la zona metropolitana, por lo que se había determinado suspender las actividades educativas y en algunos casos las labores de cientos de capitalinos, y la ciudad paró por cinco días.

El secretario de Salud del Distrito Federal y del Estado de México, José Ángel Córdova Villalobos, emitió un mensaje en cadena nacional dirigido a la población mexicana, pidiendo que evitaran los lugares concurridos y eventos multitudinarios, a menos que fuera estrictamente necesario.

Por su parte, Marcelo Ebrard, jefe de gobierno del Distrito Federal solicitó a los capitalinos que permanecieran en sus hogares y recomendó al sector restaurantero considerar el cierre de sus locales durante ese periodo.

La pandemia de influenza estaba en la fase 5 de 6 en las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cual establecía que la transmisión de humano a humano había sido localizada y que aún no era totalmente transmisible, lo cual implicaba un riesgo sustancial de pandemia y que el tiempo para implementar las medidas era inminente.

En ese lapso –24 al 28 de abril de 2009–, los capitalinos que salían a las calles tuvieron que ir armados con un cubrebocas obligatorio, gel antibacterial y todo el material suficiente que los alejara del contagio. Los saludos de beso y de mano no eran aconsejables, y viajar en metro no era una gran idea para quien estuviera enfermo.

Los centros comerciales, escuelas, restaurantes, cines y lugares de entretenimiento permanecieron cerrados; en los aeropuertos y estaciones de autobuses fueron implementados operativos.

En esa semana, por decisión de la Federación Mexicana de Fútbol y de los respectivos equipos, los partidos Pumas vs Guadalajara, América vs Tecos y Pachuca vs Cruz Azul fueron realizados a puerta cerrada, un hecho inédito que únicamente se transmitió por televisión abierta, pero bajo la decisión de que los aficionados capitalinos no se contagiaran de influenza.

Por su parte, la Arquidiócesis de la Ciudad de México suspendió todas las misas que se oficiaran en las iglesias católicas de la Metrópoli, y únicamente se ofició una ceremonia a puerta cerrada en la Catedral Metropolitana, por parte del Arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera; la misa fue transmitida por radio a través de Radio Centro 1030 AM y se rezó por la epidemia en México.

Y en total se aplazaron 553 actos públicos programados por el Gobierno del Distrito Federal programadas para el fin de semana del 24 al 26 de abril. 

Alrededor de 7.5 millones de estudiantes y 420 mil maestros y trabajadores de la educación, distribuidos en las 30 mil escuelas de la Ciudad de México, se mantuvieron en sus casas.

No fue exagerado

A ocho años de la pandemia, el secretario de Salud de la capital, Armando Ahued, declaró que la decisión de parar todas las actividades en la Ciudad de México no fue una decisión exagerada puesto que nadie era capaz de predecir un hecho como el de aquel entonces.

El secretario recuerda que cuando se registró el primer caso en las salas del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias entre el 13 y 15 de abril del 2009, fueron tomadas las muestras y se enviaron al Laboratorio Epidemiológico de México, así como a laboratorios de Atlanta y Winnipeg; poco después, el 23 de abril se notificó con resultados en mano que era un nuevo virus denominado como AH1N1.

Ahued afirma que la decisión se tomó debido a que el número de casos era alarmante y en ese momento todavía no había vacuna y desconocían la letalidad del virus.

Asimismo, reconoce que el hecho de cerrar la Ciudad de México fue histórico y que el gobierno tenía en cuenta el impacto y el pánico social que generaría.

“Era un pueblo fantasma, nadie en las calles, no había actividad; sin embargo, se entendió cuál era el propósito y la emergencia que estábamos viviendo”, dijo en entrevista para el medio El Universal.

Actualidad

Hoy en día, el gobierno de la Ciudad de México, impulsa jornadas de vacunación contra la influenza en las calles y en el Metro.

Cifras de 2016, revelan que en ese año fueron aplicadas alrededor de 2 millones de vacunas en la ciudad.