METRÓPOLI

Los damnificados olvidados de Tláhuac

Han enviado cartas a Amieva, y hasta al presidente Enrique Peña Nieto, pero siguen sin obtener respuesta pese a vivir entre hundimientos

  • MARCO ANTONIO MARTÍNEZ, IVÁN MEJÍA Y JUAN LÁZARO
  • 18/08/2018
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Los damnificados olvidados de Tláhuac
Damnificados de Tláhuac (Fotos: Marco Martínez)

CIUDAD DE MÉXICO (La Silla Rota).- El abandono de la colonia Villa Centroamericana se ve apenas llegas al lugar, detrás del hospital Tláhuac, donde una grieta que Mayra Beltrán reportó desde el 6 de septiembre del año pasado -de la cual informó personalmente al entonces jefe delegacional, Rigoberto Salgado- sigue ahí, convertida en refugio del agua que dejan las lluvias.

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Es la misma grieta que tras el sismo del 19 de septiembre dejó lastimado al conjunto cuádruplex donde vive Mayra, aunque los mayores daños fueron en la casa de los vecinos que ocupaban dos de las viviendas del conjunto y que lo abandonaron al ser inhabitable.

Pero no es la única grieta. De acuerdo con Mónica Reyes, otra vecina, en la colonia, hay por lo menos otras dos grietas que la atraviesan y que miden más de un kilómetro de extensión. Una es la que atraviesa otro grupo de casas y otra más la que por la calle Sor Juana Inés de la Cruz irrumpió en la escuela primaria Linaje Azteca y llega al mercado de enfrente, donde aún se ven muestras, pese a que el gobierno delegacional ha comenzado a pavimentar.

A 11 meses del terremoto los vecinos aún no saben, pese a que han pedido información al respecto, si el suelo en que están asentadas sus casas es seguro.

Por eso es que el 10 de agosto pasado enviaron una carta al jefe de gobierno capitalino, José Ramón Amieva, para pedirle que dé a conocer los estudios de mecánica de suelos, estudios de levantamiento y cartografía estructural con enfoque de riesgo geológico realizados en Tláhuac.

Reyes reconoce que ha habido visitas de parte de funcionarios delegacionales y del gobierno capitalino, pero que les han dicho que mejor se esperen a enero, ya que corresponderá al nuevo gobierno de Claudia Sheinbaum darle solución a sus inquietudes.

“Nos sentimos abandonados. El delegado (Rigoberto Salgado) vino y dijo que no pasaba nada, que todo estaba bien, que no era grave el problema y le comentamos que en nuestro caso se está hundiendo el suelo, el problema no es estructural, sino los hundimientos e inclinación de edificios. ¿Por qué no revisan? Solo revisan de manera ocular, no van a ver nada. Ya no es habitable cuando hay inclinación de seis centímetros y ya dentro de las normas de construcción es un foco rojo, pero él hizo caso omiso y procedió a hacer la pavimentación y es evidente que a las autoridades no les importa la Villa Centroamericana, no les importa la gente, sí les importan los impuestos, el dinero, somos signos de pesos los que pagamos impuestos”, se queja.

Afirma que mandaron un escrito al presidente Enrique Peña Nieto para pedir ayuda y que por escrito les respondieron que no era de su competencia, sino del gobierno capitalino. Enviaron una carta al jefe de gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera (ahora senador electo) y le pidieron que fuera a la colonia. Envió a Protección civil y a otras dependencias para evadir la invitación, expresa.

“Estamos muy enojados con los gobiernos salientes”, agrega.

Colonos olvidados

Villa Centroamericana se ubica frente a la también dañada y agrietada colonia Del Mar. Construida en 1990, es un fraccionamiento de casas disparejas. Algunas, como la de Mónica Reyes, lucen impecables, con el pasto cortado.

Otras, como la de Mayra, luce envejecida, con un par de tinacos en el patio. Pero ambas son reflejo de las secuelas que dejó el sismo.

El predio del departamento de Mayra y donde están los departamentos de otros vecinos, es atravesado por la misma grieta que se ve en la calle del hospital Tláhuac y que con el sismo del 19 de septiembre dejó lastimada el conjunto cuádruplex, pero con mayores daños para la casa de los vecinos que ocupaban dos de las viviendas del conjunto.

Mayra aún tiene presente cómo el movimiento de ese día hacía parecer el suelo como si fuera una sábana que era sacudida.

Un día después del terremoto, el jefe delegacional emanados e Morena, Rigoberto Salgado, acudió al lugar, y le prometió a Mayra que harían algo. “Pero sólo vino a tomarse la foto”, reprocha la vecina.

Debido a los daños, en la construcción abandonada se ven polines que refuerzan por dentro el techo y por fuera las paredes. De acuerdo con Mayra y su vecino don Ángel, la casa de al lado comenzó a verse tan descuidada que hasta unas personas en situación de calle intentaron usarla como su hogar, hasta que fueron desalojados.

Tanto Mayra como su vecino se quedaron. Su temor es que la grieta que se manifiesta en el hundimiento del suelo y la cual está a unos cinco metros de su propiedad crezca, se ahonde y afecte sus casas.

Debieron comprar unos tinacos -que la delegación prometió llevar y no cumplió- los cuales están colocados en el patio porque la cisterna común quedó dañada y el agua no alcanza a llegar al techo. El panel de luz, donde están ubicados los medidores eléctricos de las casas del predio, luce inclinado. El pasto que crece tiene un desnivel, producto de la grieta.

Mayra recuerda que en noviembre pasaron directores responsables de obra a hacer un diagnóstico post sísmico, y les dejaron un papel que describía que no había problemas por agrietamiento, pero les informaban que el de al lado tiene inclinación hacia al oriente y agrietamiento en su muro. Describe además “hundimiento parcial” y recomiendan “demolición parcial” pero tal acción no se ha hecho.

Dice que ha acudido personal a preguntar por los vecinos, ella les da el número telefónico, y aunque ella guarda contacto con la señora Gema, su vecina les asegura que nunca la han llamado.

A la familia de Mayra los llamaron en junio para recoger otro dictamen y resultó ser el mismo, con la única diferencia de que estaba sellado.

“Dijeron que iban a venir a hacer estudio de suelo y no, es el mismo de noviembre del año pasado solo que con sello oficial y en ese dictamen lo que establece es que el edificio tiene afectaciones severas en el departamento 104 y 204 (señala los de al lado) y que son inhabitables porque nosotros pusimos los polines, desde qué pasó el temblor. Nosotros nos movimos, la delegación no vino”.

Don ángel por su parte añade que ya no se le cree a ninguna autoridad, porque aunque les piden firmas, no se ve ninguna acción.

Dictámenes contradictorios

En el caso de Mónica, que vive en otro andador, el tema de los dictámenes es peor, ya que un dictamen emitido por la delegación es rojo, lo que significa que está en riesgo, y otro de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda está en verde, que quiere decir que sólo requiere reparaciones menores.

A la distancia su predio que comparte con otros tres departamentos, parece no tener problemas. El jardín compartido luce un pasto pulcramente cortado, su fachada está pintada cuidadosamente y por dentro la decoración del departamento en el segundo piso es sencilla pero alegre.

Pero Mónica asegura que está inclinada. Para probarlo saca una canica, la echa a rodar y la pequeña esfera comienza a rodar de bajada. El visitante, al realizar unos pasos, siente como si estuviera en la Casa del tío Chueco.

Mayra asevera que desde el sismo su casa ya se inclinó siete centímetros, por lo que busca que Fovissste la reubique con el seguro al que ella tiene derecho. Pero la respuesta del Fondo de Vivienda del ISSSTE es que como dueña eligió su propiedad, a lo que Mayra les responde que nunca le avisaron que estaba asentada sobre una grieta. Advierte que si no le pagan su seguro, demandará al Fovissste. Pero ella cree que su casa no es la única en riesgo, y que en realidad Villa Centroamericana es una bomba de tiempo por estar asentada en tres o quizá más grietas.

Como muestra de ello es que a unos 100 metros de su casa, se ve a un grupo de hombres demoler otro grupo de casas, también afectados por una grieta. Pero es el único predio donde hay trabajos, pese a que a otros 150 metros hay otro conjunto de departamentos atravesado por una grieta que partió el pavimento y que crea un charco.

Ni qué decir de las grietas que están sobre la calle que conecta la escuela Linaje Azteca con el Mercado y que de acuerdo con el dueño de una carnicería, Ricardo Domínguez, abrió un socavón que ellos debieron tapar, ya que la delegación nunca les ayudó.

Como los damnificados de otras colonias, tanto los de Villa Centroamericana y la colonia Del Mar tienen representación ante la comisión de Reconstrucción, pero Mónica cree que son de los más abandonados de la Ciudad de México.

lrc