METRÓPOLI

El tiempo que la covid nos ha robado

Estamos en la semana en la que rebasamos los 40 mil fallecidos por la covid-19, en la que las celebraciones y otros momentos quedaron en una realidad alterna

  • MARCO ANTONIO MARTÍNEZ
  • 25/07/2020
  • 18:42 hrs
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El tiempo que la covid nos ha robado
Otro de los impactos de la pandemia de covid-19 (Cuartoscuro / Archivo)

En una realidad alterna, este 24 de agosto se inaugurarían los Juegos Olímpicos de Tokio, una fiesta mundial, con sus luces laser, su despliegue tecnológico, su desfile deportivo de hermosos cuerpos esculpidos a base de esfuerzo y disciplina y luego, como símbolo universal, la llama olímpica.

Igual, en esa realidad alterna, hubiéramos celebrado el Día de las Madres el pasado 10 de mayo, con un pastel para las reinas de la casa, los mariachis incluidos y un buen vinito para animar el cuerpo y el alma. Pero este año ha sido diferente.

Se sabía que la celebración se iba a complicar y se pospuso, por parte de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum para el 10 de julio. Pero ni siquiera ese día se festejó.

En lugar de eso vivimos tiempos inimaginables, incluso no los preveíamos cuando empezamos la pandemia.

UN PEDAZO DE TIEMPO

Estamos en la semana, un pedazo de tiempo, en la que rebasamos los 40 mil fallecidos por la covid-19, cuyas muertes son relativizadas porque quienes han muerto por el coronavirus consumían refrescos, porque eran de grupos vulnerables, como si por eso estuvieran destinados a morir en estos tiempos.

Es la misma semana en que el presidente Andrés Manuel López Obrador, un político consumado, pero no un economista docto ni un médico titulado, desestimó el uso del cubrebocas como una forma de ayudar a combatir la pandemia y a darle un empujoncito a la economía.

Son tiempos complicados.

CONFUSIONES

Tiempos que también están distorsionados, porque a quién no le ha pasado que piensa que es martes y resulta que es jueves, o que es sábado pero igual podría ser domingo.

Es de tal gravedad la confusión temporal, que algún portal en pleno junio publicó una nota con fecha de agosto.

Son tiempos donde nuestras ilusiones temporales, un cumpleaños, la anhelada boda, la llegada del verano, de las vacaciones, del fin de ciclo escolar, se han esfumado.

El tiempo se ha convertido en algo maleable y más incontrolable de lo que siempre ha sido.

Es otro de los impactos de la pandemia de covid-19.

¿Alguien se acuerda del primer fallecido comunitario? El 28 de febrero. Apenas hace poco menos de cinco meses. Pero ahora se ve tan lejano, porque nuestra vida dio un vuelco. Porque han pasado tantas cosas en ese tiempo. Entre ellas, los más de 40 mil fallecidos por la covid-19.

¿Alguien sabe desde cuando estamos en distanciamiento social? Desde hace cuatro meses, un tercio de año, una estación climática, un tiempo suficiente para cortejar a alguien y conquistarle. Un tiempo en el cual hemos visto a familiares y a amigos de lejos, a distancia y para sentirnos más cerca, debemos recurrir a la memoria de lo mejor de nuestros recuerdos para sentirlos más cerca.

Un tiempo lleno de picos estadísticos de casos, del cual aún no sabemos bajar. Un tiempo que en otros países ya no es el mismo, porque ahí sí han domado la pandemia aunque de vez en cuando da sus coletazos, pero ya en menor grado: China, Italia, Francia y España.

Un tiempo que para médicos y enfermeros ha sido agotador, pero para quienes no tienen empleo es muy largo y para los estudiantes ha sido casi tiempo perdido. Ni qué decir de los que han dejado de ver a sus novios o novias, para cuidarse y para cuidarlos, y que extrañan hasta las peleas con ellos. Un tiempo que pone a prueba a los enamorados.

DISTINTOS TIEMPOS

Es el tiempo que no imaginábamos, el tiempo que pensábamos pasaría rápido y se ha alargado. El tiempo que nos ha tocado ver fallecer de manera apresurada a personas jóvenes, o grandes, pero que pensábamos aún no era su tiempo para morir.

El tiempo que aún no llega pero queremos que sea breve y nos traiga la anhelada vacuna.

El tiempo del que ahora sí somos conscientes que se nos agota y por eso no queremos que se nos escurra de entre las manos.

fmma