METRÓPOLI

Así se vivió, desde las calles, el primer informe de Sheinbaum

No hubo grandes acarreos, porras banqueteras, mega pantallas en la calle para transmisión simultánea en vivo, camiones o microbuses trasladando gente

  • ERIKA FLORES
  • 07/12/2019
  • 15:50 hrs
  • Escuchar
Así se vivió, desde las calles, el primer informe de Sheinbaum
Así se vivió, desde las calles, el primer informe de Sheinbaum (Foto Cuartoscuro)

Excepto por los cierres a la circulación y las vallas de seguridad que resguardaron el perímetro del Teatro de la Ciudad, nadie supo que ahí se celebraría el primer informe de labores de la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum.

A diferencia de otros años y de otros gobernantes, no hubo grandes acarreos, porras banqueteras, mega pantallas en la calle para transmisión simultánea en vivo, camiones o microbuses trasladando gente. ¿Qué había pasado entonces? Arturo Medina, subsecretario de Gobierno, lo explicó así a la prensa: “No lo hay, porque la 4T es diferente”.

¿Diferente a qué? Si el domingo pasado durante el primer informe del presidente López Obrador, de la 4T, La Silla Rota constató y documentó escenas de ese tipo sobre avenida Tlalpan, por ejemplo. ¿O Medina se podría haber referido quizás, a que la 4T capitalina no es la misma que la 4T nacional, porque la figura de Sheinbaum es considerada como de menor peso político que la de AMLO? ¿O que la de los gobernantes perredistas que le antecedieron, Miguel Ángel Mancera o Marcelo Ebrard?

Difícil respuesta para los ciudadanos “invitados” que, previo al pase de lista de asistencia con sus líderes territoriales, llegaron caminando a las diez de la mañana, por la calle de Donceles. “¿Para qué nos citan tan temprano?” reclama una de las mujeres, quien arribó en el grupo de la alcaldía Cuauhtémoc. Platicaban que estaban en ayunas y que, por la premura, no pudieron detenerse a comprar alimentos en la tienda de conveniencia cercana.

“¿Por qué tan desangeladas, es por el frío?”, pregunta La Silla Rota a otro grupo de ciudadanos invitado, que llegó proveniente de la alcaldía de Azcapotzalco. “¡Es que estamos guardando las ganas para allá adentro!”, responde la mujer en tono de broma, quien evidentemente estaba congelada pese a que todas iban perfectamente enchamarradas.

El líder que los guía viste de civil sin ningún tipo de distintivo; directo, se coloca junto a una de las vallas de acceso y habla con la mujer encargada; ella inmediatamente le abre paso y cada grupo (de un promedio de 20 a 30 personas) ingresa por separado, formados en fila. Luego son encaminados a la entrada del inmueble. Al final ingresa un hombre con una sola lona doblada, bajo el brazo. Era real: la calle semi vacía no registró mayores contratiempos, excepto los viales en las zonas aledañas y las que por momentos causan los reporteros para entrevistar políticos, funcionarios e invitados.

Su caso fue diferente, pues ellos llegaron con invitación en mano; todas en color verde, el color de la 4T capitalina. No obstante, hubo quien llevaba boletos emitidos por Ticket Master, mismos que fueron repartidos a invitados que -paradójicamente-, llegaron sin invitación.

El informe de Sheinbaum inicia y para quienes se encuentran afuera, esa es la señal para retirarse a buscar un sitio dónde desayunar rápidamente, sabedores de que el acto solo duraría 60 minutos. Veinte minutos antes de que éste concluya, los líderes regresan a esperar la salida de sus grupos de ciudadanos invitados.

Primero salen los invitados. Uno de ellos es al sacerdote Alejandro Solalinde. “¡Claudia es una estadista, sin duda!”, declara con cierta emoción, a manera de conclusión por el discurso que presenció.

Sin mayores comentarios ni aspavientos, se retiran también los senadores Martí Batres y Citlalli Hernández; algunos legisladores locales; Bertha Luján, presidenta del consejo de Morena y algunos alcaldes. Al final, resguardada por un promedio de seis escoltas (repartidos en dos vehículos y una motocicleta) la procuradora de Justicia, Ernestina Godoy, se retira también.

Lista en mano y radio transmisor al hombro, cada líder de vecinos cruza información con su gente; repartidos en las esquinas y escalinatas de Donceles, aguardan su salida. Y cuando lo hacen, juntos, se retiran caminando de la zona.

-Ahora toca barrer, dice una de las empleadas de limpia del primer cuadro.

-Pero si no hubo manifestaciones ni protestas, le responde LSR, la calle está limpia.

-Afortunadamente, pero mire cómo dejan de basura los árboles de las banquetas, eso es lo que tenemos que barrer.