METRÓPOLI

“A mis paisanas les da pena tocarse para detectar el cáncer"

El cáncer de mama es la segunda causa de muerte entre las mujeres capitalinas y a veces entre las indígenas que viven en la CDMX es la primera

  • SHARENII GUZMÁN
  • 06/09/2017
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“A mis paisanas les da pena tocarse para detectar el cáncer
La Sederec busca la atención y prevención en este sector de la población, así como el conocimiento de sus derechos porque las mujeres indígenas deben de ser atendidas de manera gratuita. (Sharenii Guzmán)

Celia Reyes Montalvo es una mujer indígena que vive en la Ciudad de México desde hace 50 años. Hace dos, le detectaron cáncer de mama. Se trató a tiempo y ahora “vive feliz”. 

“Les digo a la gente de mi pueblo no se deje, por pena, las mujeres indígenas no se checan, se tienen que tocar porque es necesario para que a tiempo se detecte el cáncer de mama, les da a jovencitas o ya viejas como yo”.

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Señala que las mujeres indígenas tienen que preguntar dónde acudir para que les expliquen, que tomen pláticas, “eso es lo que quisiera que las indígenas se den cuenta para que ya no esté pasando esto, porqué ya no es posible”. 

Si se detecta a tiempo el cáncer es curable. “Que no tengan miedo para ir al doctor, luego les da miedo por los aparatos o les da miedo porque piensan que les van a quitar una mama y eso no es para tener miedo, es para nuestra salud”. 

Celia nació en San Juan Cuautla-Coyomeapan en la sierra de Puebla, vive en la Ciudad de México desde hace 50 años. Tiene tres hijas y cinco nietos. 

“Ahora lo disfruto, después de mi enfermedad es una bendición de Dios. Lo que me dio me vino a abrir las puertas. He conocido mucha gente y tanta cosa, tan bonito que estoy viviendo en esta etapa. Soy muy feliz después del cáncer.

Cuenta que es feliz porque ha aprendido como valorarse, quererse, cuidarse. Llevar una vida plena. “Cada día soy más feliz a esta edad”. 

Señala que hace más de dos años se sacó una mastografía en el Hospital La Raza y ahí fue donde le detectaron el cáncer. Al principio, le exploraban los doctores y no encontraban nada. Al hacerle más estudios apareció “una bolita”. Le dijeron que tenían que remover una mama a través de una operación. “Yo pensé, primero está mi vida y adelante que la quiten”. 

A pesar de que ya no tiene cáncer, la siguen tratando y la tendrán en observación tres años más. “Tengo que estar tomando pastillas y cada dos meses me checan, me hacen estudios. Me siento muy bien, hago mi vida normal”. 

A las mujeres indígenas les da vergüenza ir al médico o qué ellas mismas se toquen, puesto que esa práctica no se acostumbra entre sus pueblos. 

“Desde que somos chicas nos dicen que no debemos de tocarnos y menos otras personas, y por eso se dejan, porque no quieren ir al doctor. Les digo a mis paisanas que ya no tengan pena con tal de estar sanas”. 

Cáncer de mama, un mal para las mujeres indígenas 

La secretaria de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades de la CDMX (Sederec), Rosa Icela Rodríguez, indica  en el Día Internacional de la Indígena que hay un número alto de mujeres indígenas que padecen de enfermedades y no saben a dónde atenderse. 

“Es también un tipo de violencia donde las instancias no les damos la debida información y puede ser que haya enfermedades que van creciendo por falta de información, de difusión”.

El cáncer de mama es la segunda causa de muerte entre las mujeres capitalinas y a veces entre las indígenas que viven en la Ciudad de México es la primera por falta de atención preventiva. 

“También las mujeres indígenas en muchos de los casos padecen de Sida, también vemos que hay un aumento en el tema de la diabetes por el consumo de alimentos que producen esa enfermedad y por costumbre no hacen ejercicio”. 

Asegura que para atender esa problemática, junto con el Centro de Interculturalidad, buscan que existan equipos de detección de enfermedades.

“Estamos viendo qué es lo que se tiene que hacer, por ejemplo una prueba rápida para detectar el Sida, la diabétes, mastografías, papanicolao”. 

Advierte que la diabetes crece entre las mujeres indígenas que viven en la ciudad. “Cada día más mujeres se acercan con nosotros para pedir atención sobre esa enfermedad, las estamos canalizando a las clínicas correspondientes pero tenemos que seguir haciendo la detección oportuna”.

En el caso del Sida se observa que en la Clínica de Atención VIH Sida Condesa, cada vez hay mujeres indígenas que acuden a solicitar el servicio.

El tema del cáncer servicouterino y mama es la misma cifra que tienen las mujeres capitalinas. También de este núcleo es la segunda causa de muerte.

En la Ciudad de México viven cerca de 360 mil mujeres indígenas. En total hay 789 mil indígenas autoadscritos y el 52 por ciento son mujeres.

La Sederec busca la atención y prevención en este sector de la población, así como el conocimiento de sus derechos porque las mujeres indígenas deben de ser atendidas de manera gratuita. “Quién no conoce sus derechos no los puede ejercer”.