Main logo

“No traemos dinero para que no nos asalten en México”

Santos Eliseo es uno de los migrantes que viaja en la segunda caravana, integrada por centroamericanos, en su mayoría, hondureños

Escrito en METRÓPOLI el

CIUDAD DE MÉXICO (La Silla Rota).- Santos Eliseo Ibarra Salgado salió de Tegucigalpa, la capital de Honduras, hace 22 días. Dejó a sus cuatro hijos en casa y partió solo. Carga una mochila y muchas esperanzas de encontrar trabajo, ya sea en Estados Unidos o México. No trae dinero para evitar que en el camino se lo roben. 

Él es una de las personas que viaja en la segunda caravana migrante, integrada por centroamericanos, en su mayoría, hondureños. Este éxodo con cerca de mil 500 personas llegó a la Ciudad de México el pasado 12 de noviembre. Estuvo en el albergue provisional instalado en el estadio Jesús Martínez Palillo de la Magdalena Mixhuca. 

El jueves en la tarde salió un primer grupo compuesto principalmente por mujeres y niños rumbo a Guadalajara. Se fueron en autobuses supuestamente rentados por Pueblo Sin Fronteras, la asociación civil que les ha dado acompañamiento en su paso por México. Sin embrago, Santos señaló que las personas que se fueron en camiones pagaron 600 pesos por pasaje.

“Por eso no me fui con ellos, porque costaba y no traigo dinero. Me voy con el resto, a veces a pie o en raite. La idea es apurarnos y tratar de alcanzar a la primera caravana que ya está en Tijuana”, indica Santos.  

La idea es llegar a Tijuana y unirse a la primera caravana. “Nos dicen que todos unidos se puede hacer la fuerza”. 

Un segundo grupo partió de la ciudad este viernes a las 4:30 horas hacia Querétaro, primero y luego irá a Guadalajara. Minutos antes, afuera del estadio ya los esperaba un tren en la estación Ciudad Deportiva del Sistema de Transporte Colectivo Metro que los llevó de manera directa a Cuatro Caminos, primero transbordaron en Chabacano, hicieron la conexión. 

El STC, al igual que a la primera caravana, brindó Metro gratis. En esta ocasión por el número de personas que fue menos de 500 solo se requirió un convoy que circuló antes de que iniciara el servicio regular. 

Para Santos el hecho de salir sin dinero de Honduras es estratégico. En su ciudad natal ya se sabe que a los migrantes centroamericanos los asaltan en México o son secuestrados, ya sea en Chiapas o durante su trayecto hacia el norte. Por eso cargan con algunos billetes o monedas. Además, en grupo están conscientes que conseguirán alimento o cobijo y el riesgo de ser víctimas de la delincuencia es menor. 

“No he podido muy bien comunicarme con mis familiares, porque no cargamos dinero. Lo poquito que uno trae a veces lo asaltan en la frontera de Chiapas. Nos quitan totalmente todo. Es mejor no traer dinero y aquí en la capital nos pueden mandar algo por banco o podemos hacer un trabajo y así podemos alimentarnos un poco mejor”.  

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Migración (INM), de 2012 a 2017, casi 3 mil personas fueron víctimas de algún delito en su paso por México. En tanto, el informe “Crimen organizado y Migración Centroamericana en México”, realizado por la Universidad de Texas indica que tráfico de personas, secuestros, extorsión, robos, asaltos y agresiones sexuales, son los delitos que más se cometen contra ellos. 

Según el estudio, los estados donde más atacan a los migrantes son Tamaulipas, Tabasco, Chiapas, Veracruz y Oaxaca. 

“Entre 2014 y 2016, hubo un aumento del 575 por ciento en la cantidad de migrantes que regularizaron temporalmente su estatus migratorio en México porque informaron ser víctimas o testigos de un crimen durante su paso.  Sin embargo, estas cifras aún reflejan solo un pequeño porcentaje de número total de migrantes que se estima han sufrido un delito violento durante su viaje”, señala el informe. 

Santos conoce esos riesgos y de los peligros que sufren los migrantes al intentar llegar a Estados Unidos solos, por eso decidió viajar en la caravana. No trajo a sus hijos y esposa porque, dice, es complicado lidiar con tantos desconocidos. 

“Yo voy hacia el norte, porque en realidad nuestro país está de mal en peor. Los pobres más pobres y los ricos más ricos. El gobierno solo se dedica a cuidar los bienes de quien tiene dinero. Mientras que nosotros estamos abandonados completamente. No hay empleo, seguridad ni educación. En este viaje traemos la esperanza de por lo menos darles el sustento a nuestros hijos”. 

Rosa Cortés dejó El Salvador el 28 de octubre. Viaja con cinco familiares: su hijo, esposo, sobrina y la pareja de ella. Vienen en el segundo éxodo migrante que ya partió de la Ciudad de México. 

“Hemos salido porque hay muchas pandillas. Está muy peligroso en El Salvador. No podemos seguir arriesgando la vida, preferimos cruzar para ir al norte. Hay mucha delincuencia, muerte, violaciones. El Salvador ahorita está más corrompido que nunca. Por ese motivo mucha gente ha salido de sus países”.

La meta principal para Rosa y su familia es cruzar hacia Estados Unidos. Sin embargo, están conscientes de que por el momento será muy difícil por el número de personas que va en las cuatro caravanas. Se quedarán un tiempo en Tijuana, buscarán trabajo y cuando se calme la situación en esa frontera, intentarán pasar del otro lado. 

lrc