LA CADERA DE EVA

Umoja, la comunidad en Kenia donde no hay hombres

Un grupo de mujeres de la Tribu Samburu, decidió crear su propia comunidad ante los abusos sexuales, violencia doméstica y mutilación genital que viven las mujeres

  • REDACCIÓN
  • 21/02/2020
  • 12:49 hrs
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Umoja, la comunidad en Kenia donde no hay hombres
Umoja, una comunidad sin hombres

Umoja es una aldea que se encuentra a 400 kilómetros al norte de Nairobi, la capital de Kenia, y donde no hay presencia de ningún hombre.

La comunidad fue creada en 1990, luego de que mujeres se unieron en contra del patriarcado y como un refugio para un grupo pequeño de mujeres que eran sobrevivientes a las violaciones continuas de soldados británicos.

Según información de The Guardian, hoy en día la comunidad cuenta con alrededor de 50 mujeres que han escapado de la violencia doméstica, violencia sexual y mutilación genital. 

Rebecca Lolosoli es la fundadora de Umoja, y la idea surgió luego de que fue golpeada por unos hombres quienes decidieron darle una “lección” por atreverse a hablar sobre los derechos de las mujeres en su pueblo. Además ha recibido amenazas de muerte constantemente. 

Estas mujeres que hoy forman parte de la Umoja, formaban parte de la tribu Samburu en Kenia, la cual es controlada por un sistema patriarcal muy estricto donde las mujeres no tienen ningún derecho, por lo que un grupo de mujeres se reveló y construyó su propio poblado.

“Como mujer Samburu no tienes ningún derecho”, dice Rebecca.

“Si tu marido te quiere matar tiene el derecho de hacerlo cuando quiera, porque eres como su propiedad. En la cultura samburu”.

Las mujeres de esta comunidad no viven con grandes comodidades, pero no les falta comida, techo, ni ropa y han podido salir adelante gracias a que su aldea se ha dado a conocer y muchos turistas paran ahí para visitarlas, ellas cobran una entrada y venden joyería, vestidos y adornos hechos con sus propias manos, todo esto les deja lo suficiente para vivir.

“Decidimos crear un pequeño negocio vendiendo nuestras joyas en la calle. Cuando pasa algún turista le damos la bienvenida y nos compran alguna cosa. Cuando empezamos con este negocio descubrimos que los hombres pegan a las mujeres y se quedan con el dinero”, dice Rebecca.

 

“Cada mañana venimos y colocamos nuestras cosas. Dependemos de esto, esta es nuestra vida”.

Las mujeres se preguntaron qué podían hacer con el dinero recaudado para crecer como comunidad, por lo que decidieron abrir un colegio, pues creen que la educación es muy importante, esperando que las niñas no crezcan en la situación en la que ellas crecieron.

“Queremos que tengan una vida bonita”.


(Brenda Lugo)