LA CADERA DE EVA

“Salía a trabajar o dejaba que mis hijos se murieran de desnutrición”

La pandemia obligó a Laura Ayala, madre de dos hijos y ayudante de limpieza, a salir a trabajar, ya que los ingresos de su esposo disminuyeron

  • DIANA JUÁREZ
  • 07/07/2020
  • 15:19 hrs
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“Salía a trabajar o dejaba que mis hijos se murieran de desnutrición”
Empleadas del hogar durante la pandemia (Foto: Cuartoscuro)

Laura Ayala sólo tenía dos opciones: salir a trabajar o dejar que sus hijos murieran por desnutrición. Parecía que al decir “covid, covid, covid era un súbanle cada vez a las cosas”, dice Ayala, madre de dos hijos; uno de cinco años de edad que tiene síndrome de Chitayat, una enfermedad “rara” y una hija de seis años. Ayala decidió la primera opción, salir a trabajar, para tener ingresos.

“Tuve que salirme a trabajar porque mi esposo apenas y gana 250 pesos al día”, comenta Ayala para La Cadera de Eva. Rubén, esposo de Laura, es chófer de la ruta que va de Izazaga a La Joya, por el tema de la pandemia sólo le dieron un día para trabajar, tiene que cubrir un horario de 12 horas aproximadamente.

Hay otras familias que la pasan peor, cuenta Laura, “al menos nosotros sólo tenemos dos hijos pero compañeros de mi esposo llegan tener hasta cuatro”.

La empresa que administra los camiones de esta ruta es El Grupo Movilidad de Vanguardia A.C. (MOVA). Debido a las medidas sanitarias de distanciamiento social, el flujo de las personas bajó y por ende la movilidad. Las rutas de los chóferes han disminuido, así como sus ingresos.

Trabajo en casas porque yo puedo manipular mis horarios”

Laura tuvo que salir a trabajar y aceptar más empleos en casas, ya que con los 250 pesos que gana a la semana su esposo no es suficiente para que coman  ella, su esposo y sus dos hijos. Sobre todo para comprar los medicamentos que requiere el menor, Lalo, quien tiene seis años de edad y padece el síndrome de Chitayat, que es catalogado como una enfermedad rara, se caracteriza porque dificulta la respiración y se presenta al nacer.

Los medicamentos que debe comprar Laura es flixotide, una suspensión para inhalación en envase a presión, que cuesta alrededor de 400 pesos, le alcanza para 100 disparos. En periodo de crisis, cuando su hijo se pone grave, el frasco apenas y le alcanza para una quincena y debe comprar combivent, una solución para inhalación por nebulizador, que tiene un costo de alrededor de 700 pesos.

Andrea de seis años de edad y  Lalo de cinco

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"Nos dicen que no salgamos, pero tenemos que salir, me cuido más por mi niño, no tanto por mí, tenemos que buscarle o se muere desnutrido o se muere por covid”, comparte Laura.

Laura estudió la preparatoria y dice que le gustaría tener un trabajo formal para poder tener seguro y así su hijo tenga la posibilidad de contar con sus medicamentos. Sin embargo, no puede comprometerse con un horario, cuando lleva a su hijo al hospital pierden hasta cuatro horas, dice.

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“Ya nos hemos recorrido todas las especialidades, el área de genética, psicología, neumología, todas las que están en el Hospital Infantil”.

“Tenemos prohibido abrazarnos”

Cada vez que Laura llega de trabajar, cuando logra encontrar alguna actividad para tener más ingresos, Lalo corre hacia ella con la intención de abrazarla. De inmediato ella lo aleja y le dice que no, “recuerda que por ahora no podemos abrazarnos”. Desde que empezó la pandemia, no ha tenido contacto físico con su hijo.

 

“No nos alcanza el dinero, si de por sí antes de la pandemia ya era duro, ahora más, es más horrible, estamos en una situación caótica donde no nos queda otra a mí y a mi esposo más que amarrarnos la tripa”.


En algunas ocasiones, Laura puede comer porque su hermana administra un comedor comunitario y de ahí pueden alimentarse.

Su hija recibe el apoyo del Gobierno de la Ciudad de México "Con mi beca para empezar" que es de 330 pesos al mes, pero durante la pandemia incrementaron la ayuda a 800 pesos. Durante ese periodo, Laura creyó que con el incremento iba a poder comprar más cosas, pero no fue así porque el precio de los productos también subieron.

Debido al cambio del semáforo epidemiológico al color naranja, el pago de la beca regresó a su monto original, lo que no bajó fue el precio de las cosas, ahora podrá comprar menos productos. "Con este dinero le compraba cereal, leche, yogurt a mis hijos, ahora no podrá ser así", dijo Laura.

Desde que inició la pandemia, Laura no ha llevado a sus citas a su hijo por miedo. “Con eso de que vas al hospital y ya no sales, ves esos chismes, mejor no lo llevo”, comparte para La Cadera de Eva.