Los estereotipos de belleza han marcado los estándares para diferenciar a una mujer atractiva de las que no lo son. La industria de la moda, la belleza y los medios masivos de comunicación han contribuido enormemente a crearlos, sin embargo, actualmente el discurso está cambiado y los estereotipos también. 

Durante décadas, muchos cuerpos y facciones fueron rechazadas; la raza, la talla, la diversidad, la edad, la identidad, eran factores señalados, generalmente, de forma negativa. Sin embargo, en los últimos diez años el estándar y aspiraciones de belleza se ha transformado más rápido que nunca. 

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La televisión y las redes sociales nos han enseñado que la imagen importa porque construyen realidades, sin embargo, múltiples marcas han apostado a construir un ideal de belleza no forzosamente resaltando aspectos físicos inalcanzables, sino mucho más reales y diversos. 

En los últimos años, el discurso se ha concentrado en la salud física y mental, el bienestar personal y las diferentes formas de expresar la individualidad, explicó Patricia Rodríguez, periodista de El País. “ Ahora la belleza es una expresión creativa”, escribió. 

No obstante, la llegada de los filtros en redes sociales no han contribuido tanto con esta búsqueda y nuevo ideal pues el 72 por ciento de las niñas con 13 años han modificado su apariencia en una fotografía con un filtro, según el estudio Proyecto de Autoestima de Dove. Esta herramienta ha funcionado como una máscara para homogeneizar de nuevo la belleza y distorsionar algún aspecto físico con el fin de verse “mejor”.   

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Históricamente los estándares de belleza habían estado relacionados con la fertilidad o características que indican la juventud del cuerpo como las caderas, los senos, los labios carnosos o el brillo en el cabello. 

Estos atributos se le adjudican únicamente a la mujer representando una dominación sobre su cuerpo y apariencia física que oprimía y excluía. Sin embargo, la llegada de estas nuevas propuestas de belleza, impulsadas por influencers, figuras públicas y grandes marcas como Unilever, enfocada no únicamente en lo físico, sino también en la individualidad, seguridad, vulnerabilidad, aceptación y diversidad abren una puerta para entender a la belleza desde nuevas perspectivas. 

Con información de El País

asl