LA CADERA DE EVA

La rebeldía de cortarse el cabello, mujeres cuentan su experiencia

“Ahora sé que al raparme y al deshacerme del solo ser con el cabello largo, ya puedo ser yo de muchas otras formas”: Ana Sánchez, mujer que rapó su cabello

  • ITZEL NICTÉ UC DOMÍNGUEZ
  • 12/11/2021
  • 18:04 hrs
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La rebeldía de cortarse el cabello, mujeres cuentan su experiencia
La rebeldía de cortarse el cabello, mujeres cuentan su experiencia.

Una búsqueda rápida en Google con las palabras “cabello largo” y “mujer” arroja resultados interesantes, dignos de analizar. Se pueden encontrar artículos como las “5 razones por las que debes dejarte el pelo largo”, donde una de las razones más importantes es la “seducción instantánea”. También, podemos encontrar otros textos con títulos más alarmantes como  “¿Cabello largo después de los 50? Los expertos dicen ‘sí’”, aludiendo a que las mujeres necesitan la aprobación de expertos (hombres) sobre el largo de su cabello y su apariencia.

No es un secreto que el largo del cabello también ha sido utilizado para diferenciar a los hombres de las mujeres, no por nada en los colegios se les pide a las niñas peinarse el pelo y a los niños contárselo. Además, el cabello largo de las mujeres ha sido históricamente asociado a la belleza, la sensualidad, y por lo tanto, a la feminidad. Para algunas mujeres cortarse el cabello también es una forma de rebelarse contra los estereotipos de belleza femeninos y una forma de rebelarse contra todas las voces que imponen su punto de vista sobre el cuerpo de las mujeres.

“Fue difícil por lo que hablaba la gente de mi”

Paola Gray decidió raparse la mitad del cabello porque sentía la necesidad de un cambio tras una ruptura amorosa. En el camino se encontró con comentarios que buscaban disuadirla de tal decisión, pero ella no se dejó llevar por lo que otros decían. 

Fotografía de Paola Garay.

“Fue difícil por lo que hablaba la gente de mi, decían que me veía más bonita con todo mi cabello, que estaba loca. Me había sentido liberada cuando lo hice y después me sentí hasta culpable” cuenta Paola en entrevista para La Cadera de Eva

Para Paola quitarse una parte del cabello provocó un cambio en la perspectiva sobre su cuerpo y principalmente le llevó a reflexionar sobre la importancia que le da a los comentarios externos, “me hizo darme cuenta que siempre pongo a todos y a sus comentarios sobre mi antes que los míos. Trabajo en eso, aún no lo logro, pero estoy en proceso”, dijo. 

“Pienso [sobre la relación entre el cabello largo y la feminidad] que como siempre, es sólo un estereotipo. Yo siento que somos preciosas por el hecho de ser mujeres, sea corto, largo, negro, rojo, lacio, chino etétera. El hecho de escoger un cabello corto no nos hace menos mujeres", agregó

 

El cabello largo y la feminidad 

El cabello ha sido un objeto de estudio interesantísimo para la antropología, de acuerdo con diversas investigaciones, las ideas predominantes sobre el cabello han cambiado a lo largo de la historia, y sobre todo, corresponden a contextos geográficos y sociales determinados. Así, por ejemplo, en algunos lugares del mundo el que una mujer deje ver su cabellera en público se considera un acto de deshonor e infidelidad que puede traer consigo un severo castigo. En otras partes del mundo y en otros momentos históricos el cabello largo en los varones habla sobre identidades de movimientos o agrupaciones, como es el movimiento hippie o la tendencia de algunos rockeros a dejar crecer su cabello

De acuerdo con el artículo Estereotipos de género que fomentan violencia simbólica: desnudez y cabellera, el cabello como parte integrante del cuerpo o fragmento del mismo cobra relevante importancia si se analiza como discurso social y cultural, ya que aporta significantes específicos de la identidad

“A diferencia de la 'gran cabellera' de Sansón como máxima representación del poder físico y sexual masculino, la melena de las mujeres ha sido estigmatizada perversamente. Es así como la cabellera está a rebosar de simbolizaciones, que en su mayoría imbuyen en el imaginario corporal masculino seducción, erotización, pecado, concupiscencia, entre muchas otras connotaciones que van marcando y fomentando los estereotipos de género. Asimismo, fragmentan el cuerpo femenino, lo cosifican y lo violentan”, señala el artículo.

Bajo sociedades patriarcales, el cabello largo está relacionado con belleza y sensualidad, características atribuidas a la feminidad. La importancia del cabello en el cuerpo de las mujeres es tal que raparlas publicamente fue un acto de humillación y castigo en muchos pasajes de la historia universal. Se estima, por ejemplo, que cerca de 20 mil mujeres consideradas colaboradoras de los alemanes fueron rapadas en Francia tras la Segunda Guerra Mundial

Mujer siendo rapada en Francia. Fotografía tomada de internet. 

Actualmente, para muchas mujeres raparse ya no es un signo de humillación, sino de rebeldía y liberación contra los estereotipos de belleza y las imposiciones patriarcales.

“Ya puedo ser yo de muchas otras formas”

Ana Sánchez se rapó en el último año de su carrera universitaria, cuenta que decidió hacerlo porque llevaba mucho tiempo deseando experimentar la sensación de pasar la máquina por su cabeza y estar sin cabello. Fue en la noche de su cumpleaños cuando decidió, por fin, cortar la totalidad de su cabello.

“Tuve un día muy bonito y quería acabar ese día haciendo algo que siempre había querido hacer y que no había hecho por miedo, por falta de decisión [...] Decidí raparme como un regalo de cumpleaños, para cumplirme un deseo”, dijo Ana en entrevista para La Cadera de Eva.

“Me grabé y en el video se ve mi cara de emoción, sabía que ya no habría vuelta atrás”, contó Ana. Según su testimonio, algo que le sorprendió de inmediato fue conocer partes de su cabeza que nunca antes había visto. 

Aunque el proceso de cortar su cabello fue sencillo, tomar la decisión fue lo a Ana le costó más trabajo. Recurrió a la experiencias de otras mujeres, le preguntó a amigas que se habían rapado, incluso, vio videos de mujeres hablando sobre los pros y contras de raparse.

En el proceso de decidirse tuvo que hacerse pregunta cómo “¿por qué es tan difícil cortarse el cabello?” o “¿por qué tengo que buscar opciones de cortes para mi cara?”. Ana sabía que la dificultad de tomar la decisión de raparse provenía de una imposición de estándares de belleza asociados a lo femenino:

“Es un mandato de la feminidad tener el cabello bonito, estar siempre bien peinada y verte bien. El cabello como parte de la imagen femenina de belleza que el sistema patriarcal te exige para sentirte bien contigo misma, el cabello es una parte importante de eso, de esa imagen que tienes que cumplir”, afirma Ana.

Fotografía de Ana Sánchez.

Romper con el mandato impuesto al raparse fue una experiencia que marcó la vida de Ana. “Me encantó sentir todo lo que yo ya sabía cómo se sentía pero con la cabeza rapada, porque las sensaciones son muy diferentes directamente en la piel de la cabeza”, contó. Además asegura que raparse le permitió experimentar sensaciones placenteras nunca antes vividas, como el sol en la cabeza, el agua al bañarse y el viento. Al mismo tiempo, se enfrentó a los estándares de belleza impuestos en su propio cuerpo.

“Es cómo deshacerte de lo que crecías que hacía ver bonita a tu cara y aventarte a verte así, es cómo deshacerte de esa imposición”, dijo, “Es deshacerte de la imposición de la feminidad desde algo que es muy tuyo, desde algo que crece de ti”, agregó.

 

“Ahora para mí el cabello y la imagen ya no es algo inamovible sino algo que yo puedo apropiarme y no desde una imposición patriarcal”, enfatizó.

 

La experiencia de cortar su pelo llevó a Ana a reflexionar incluso sobre su experiencia como mujer, sobre lo que el sistema dice que es ser mujer:

“Para mi si es muy evidente que el cabello largo y cuidado es pensado como un elemento que te hace mujer y eso es muy violento y nos pone muchos límites al vivirnos como mujeres”, dijo. “Es muy poderoso porque yo ahora tengo eso, ahora sé que al raparme y al deshacerme del solo ser con el cabello largo, ya puedo ser yo de muchas otras formas”, agregó.

“De la feminidad en general, yo pienso que en el contexto del sistema patriarcal es una cárcel y nos limita mucho. Cuestionarse y aventarse a salirse de ella es muy difícil pero cuando lo haces, volteas y te das cuenta que sí eran rejas que no te dejaban expandirte. Además, esas rejas te mantenían en conceptos y formas de ser que al sistema patriarcal le conviene que se asocien con las mujeres [...] Al final la feminidad es parte del sistema que nos mantiene oprimidas y que verse fuera de ella o entenderla no como un mandato sino como una elección y posibilidad, pues es muy diferente y para mi raparme fue parte importante de darme cuenta de eso”, dijo Ana.

“Me costó adaptarme a los juicios”

Otra experiencia es la de Monserrat Martínez, quien asegura que tomó la decisión de cortarse el cabello por comodidad, lo que la llevó a rapar una parte de su cabeza. “Cuando tomé la decisión de raparme mucha gente me decía que no y hasta cierto punto creo que eso me provocó que quisiera hacerlo más”, dijo Monserrat en entrevista para La Cadera de Eva.

“El proceso fue difícil en principio porque me costó adaptarme a los juicios, o sea, las personas que decían que no lo hiciera. El día que me pase la máquina fue liberador y supe que estaba haciendo bien”, dijo.

Aunque cuenta que su perspectiva sobre su propio cuerpo sí cambio a raíz de cortarse el cabello, se trató de un proceso que se desarrolló poco a poco, ya que al principio se sintió insegura por tener toda su cara “descubierta”, es decir, sin el marco de su cabello. “Poco a poco también me hizo respetarme y amarme más”, cuenta Monserrat. 

“Note que con el pelo corto si te hacen muchos más comentarios y te señalan, incluso hacen comentarios sobre tu sexualidad sin saber, sólo por el corte o el largo del cabello. Creo que el mundo no está preparado para una mujer así, con el pelo corto, porque impone”, agregó.

Cada día más mujeres se animan a retar las imposiciones patriarcales que se encarnan en sus cuerpos, por ello, cada día más mujeres toman la decisión libre de raparse.