LA CADERA DE EVA

Estigmas de madres “añosas”, mujeres más de 30 que tienen hijos

La medicina a estigmatizado la edad reproductiva, a las mujeres que deciden tener hijos después de los 35 son consideradas "añosas"

  • TANIA MELÉNDEZ
  • 15/10/2020
  • 22:59 hrs
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Estigmas de madres “añosas”, mujeres más de 30 que tienen hijos
Estigmas de madres “añosas”, mujeres más de 30 que tienen hijos (Foto: Pexels)

Desde la medicina se ha definido por ejemplo, una edad particular en la que se considera que las mujeres tienen las mejores condiciones fisiológicas para gestar a un ser humano y parir, generalmente esta edad fluctúa entre los veinte y los treinta años; después de los treinta y cinco años a las mujeres se les cataloga como ‘madres añosas´, es decir, que tienen una edad avanzada para un embarazo. Mientras que a los varones se les abre el margen de posibilidad para la paternidad a edades más avanzadas, por lo que prácticamente ellos pueden ser padres en cualquier momento de su vida.

Sin desdeñar a las ciencias médicas que definen estos estándares generales, es menester de las ciencias sociales cuestionar las implicaciones de esto en cuanto a derechos reproductivos se refiere. Los entornos sociales de trabajo precario, recesiones económicas mundiales como en las que nos encontramos hoy en día, manifestaciones de violencia diversas y diferentes problemas sociales llevan cada vez más a las mujeres a postergar la edad en la que deciden ser madres, esto lo podemos ver claramente en sociedades como la española, en la que las mujeres están pariendo estadísticamente cercanas a los cuarenta años. Por supuesto que las condiciones para esto son diversas, pero mucho tiene que ver con la necesidad de las mujeres a tener mejores condiciones de vida para decidir ser madres, y esto incluye una mayor profesionalización y una estabilidad laboral y económica que es posible en un mundo tan complejo solo después de años de trabajo, por lo que la maternidad es necesario postergarla.

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Derechos reproductivos

Los derechos reproductivos se consideran derechos inalienables de las personas, forman parte de los derechos humanos y por lo tanto es menester del Estado, los gobiernos, las políticas públicas el establecer los mecanismos adecuados para que se garanticen.

Los derechos reproductivos incorporan el conocimiento que las personas deben de tener para la  prevención de un embarazo no deseado, la posibilidad de tener acceso a métodos de anticoncepción, pero también incluye el que se pueda elegir libremente el ser madres o padres, decidir cuándo y cuántos hijas o hijos tener.

En una cultura patriarcal, en donde varones y mujeres tienen una serie de mandatos establecidos culturalmente, el ejercicio de la maternidad y la paternidad tienen diferentes valores asignados, roles y estereotipos propios que desde una agenda de derechos es necesario cuestionar y modificar. Aquellos que por ejemplo, han asignado a los padres-varones los roles básicamente de proveedores económicos de los hogares, por lo cual se encuentran poco apegados a las labores de crianza de los y las menores de edad.

Por el contrario, a las mujeres-madres, se les ha destinado el papel de cuidadoras principales, con lo que las tareas asignadas a la crianza recaen básicamente en ellas.  Hay una imposición, un esquema socialmente atribuido a la imagen de paternidad y maternidad “ideal”; sin embargo, como en otros rubros de la vida social donde se ponen en cuestionamiento los estereotipos de género y aquellos roles que es necesario seguir, las mujeres cargan un peso mayor en cuanto a desventajas.

En México, todavía hay muchos estigmas que romper, pues una mujer que decide ser madre a una edad considerada avanzada carga con señalamientos que limita la libertad del ejercicio de los derechos reproductivos y el ejercicio de la sexualidad.

Es necesario respetar el derecho a la maternidad a la edad y en las condiciones que las mujeres elijan sin coacción ni estigmas que limitan las libertades individuales; esto también incluye el romper las ideas socialmente determinadas para la labor reproductiva.

De la misma manera que desde una agenda de derechos se pugna por la interrupción legal del embarazo como parte de los derechos reproductivos, es menester del trabajo de las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales el respeto y la liberación de estigmas que existen al respecto de las decisiones que toman las personas en cuanto a su reproducción y el ejercicio de la maternidad y paternidad.

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Tania Lizbeth Meléndez Elizalde es socióloga, Maestra y Candidata a Doctora en Ciencias Políticas y Sociales por la UNAM. Docente en la carrera de Sociología en la FES Aragón UNAM. Líneas de investigación: Sociología de la Familia, Sociología de la Religión, Perspectiva de Género, Cambio social y cultura.                                                   

Twitter: @MelendezTania20