¿Cuándo fueron sus últimas vacaciones sin hacer nada? ¿Recuerdan en qué momento han decidido descansar sin sentirse culpables por hacerlo? ¿Quiénes pueden tener vacaciones sin tener actividades pendientes? ¿Pensamos que es parte de nuestro cuidado estar sin hacer nada? ¿Por qué pensamos que no hacer nada está mal?

Hace unos años Teresa Torns señalaba que las mejores horas de nuestra vida cotidiana las dedicamos al trabajo, que debíamos encontrar el equilibrio entre la vida personal, la profesional y la de ocio, y esto no se puede conseguir individual, sino colectivamente. Recuperar el tiempo de vida implica tener espacios que lo faciliten y promover valores que lo cuiden.

Con las jornadas interminables de trabajo que tenemos en México es difícil disfrutar del tiempo que no se está trabajando, pero es complicado decirlo en medio de la realidad que estamos viviendo en la que hay falta de trabajo, precariedad laboral y pérdida de derechos. Difícilmente tenemos tiempo de vacaciones, de no hacer nada, de tiempo de ocio.

¿Qué es el tiempo de ocio?

El tiempo de ocio puede entenderse como ese tiempo de descansar de las actividades cotidianas; ese tiempo de estar en reposo total, que es parte del autocuidado y que es poco valorado en países como México, pues muy frecuentemente la persona que tiene este tiempo es considerada como perezosa, ya que no está produciendo.

En otros países, como en España, el tiempo de ocio es considerado como tiempo valioso, que se requiere tomar para seguir trabajando. Este tiempo se usa para dar una vuelta o un paseo, ver la televisión, escuchar música, leer un libro o navegar por Internet, estas son las principales actividades a las que dedican la mayor parte a este tiempo.

En nuestro país, cabe preguntarnos quiénes pueden tomar vacaciones o descansar, cuando los horarios de trabajo son interminables, cuando cada vez los días de vacaciones son menos porque no está garantizado el derecho al trabajo digno para todas las personas, por lo que, es importante empezar y seguir teniendo consciencia de que tenemos derecho a descansar.

Descansar de las labores productivas y de las reproductivas es parte de nuestro cuidado para tener calidad de vida ¿Cómo hacerlo? Si las mujeres “creemos” que estamos “descansando” cuando cuidamos a otra persona o estamos limpiando la casa y los hombres siguen siendo considerados los principales proveedores económicos, teniendo horas excesivas en sus trabajos, esto, no es tiempo de ocio, es tiempo de trabajo.

En este tenor es importante preguntarnos ¿Es perezosa una persona que está descansando? No, se está cuidando y con ello cuidando a las demás personas de su alrededor; necesitamos descanso de las diversas labores -remuneradas o no- se requiere que el Estado y las empresas consideren relevante el descanso de las personas, se requiere que en las familias se tenga tiempo para la convivencia sin preocupaciones de ninguna índole; se requiere que actuemos en comunidad para generar entornos de cuidados y se requiere la corresponsabilidad entre el Estado, las empresas, las familias y las comunidades para tener derecho al tiempo de ocio, al tiempo de descanso.

*Luz María Galindo Vilchis

@Luzapelusita

Actualmente, docente de la UNAM. Realizó su estancia postdoctoral en el CEDUA-COLMEX. Sus líneas de investigación son la perspectiva de género, políticas públicas, usos del tiempo, corresponsabilidad social, vida cotidiana y trabajo de cuidados, diversidad familiar y diversidad sexual, nuevas experiencias de ser hombres (masculinidades)