LA CADERA DE EVA

El abuso que cometió el senador Félix Salgado Macedonio sigue impune

Salgado Macedonio, senador de Morena, abusó sexualmente de una mujer en, al menos, tres ocasiones y fue amenazada para que no hablara de lo sucedido

  • LUCIANA WAINER
  • 20/11/2020
  • 14:28 hrs
  • Escuchar
El abuso que cometió el senador Félix Salgado Macedonio sigue impune
El abuso que cometió el senador Félix Salgado Macedonio sigue impune

"Decidí hablar por justicia", dice JDG -cuyo nombre completo está resguardado por seguridad-. El miércoles 11 de noviembre se dio a conocer que Félix Salgado Macedonio, actual senador con licencia, cuenta con una denuncia por violación ratificada el 2 de enero de 2017 en la Unidad de Investigación Especializada en Delitos Sexuales y Violencia Familiar del Distrito Judicial de Tabares ubicada en Acapulco, Guerrero.

Hace pocos días comenzaron la reacciones: Mario Delgado dijo que se investigarán las denuncias pero aclaró que "en época electoral surge mucha información". Luis Walton Aburto, exalcalde de Acapulco, reconoció que había una denuncia, pero declaró que deseaba que Salgado Macedonio "salga bien librado". Ricardo Monreal, por su parte, no solo se solidarizó con Macedonio, sino que mostró una constancia que, supuestamente, demostraba que no había denuncias en contra del senador con licencia: el documento únicamente probaba que no había antecedentes penales, es decir, sentencias condenatorias en su contra.

En efecto, la carpeta de investigación número 12030270100002020117 -a la que La Cadera de Eva ha tenido acceso- no cuenta con una sentencia ya que, como declara JDG, "después del asesinato de la comandante (Monserrat Karime Rubio) la investigación se paró. Nunca más me hablaron, no hubo seguimiento y hasta el día de hoy no supe más". Lo cierto es que Salgado Macedonio ni siquiera se ha presentado a declarar por esta denuncia de violación.

Lee: Imaginemos que te llamas Araceli

"Es obligación de la fiscalía llevar a cabo la investigación"

Sin embargo, lo que las autoridades deberían haber hecho es algo muy distinto de lo que efectivamente ocurrió: "Es obligación de la fiscalía llevar a cabo la investigación. Especialmente después de una ratificación", explica Ana Katiria Suárez, abogada penalista y defensora de los derechos de las mujeres.

"Tienen que buscar testigos, ubicar el lugar de los hechos, generar oficios para que la víctima se presente ante peritos y dictaminar psicológicamente si la situación psicoemocional refleja un estrés post traumático derivado directamente de los hechos narrados junto al Ministerio Público. Cómo es un delito oculto, tenemos que ser muy cuidadosos de no minimizar el dicho de la víctima", asegura. Después de realizar la investigación, la fiscalía debería haber judicializado la carpeta de investigación y presentado ante un juez de control. Una vez llevada a cabo la audiencia frente al juez, el siguiente paso hubiera sido llamar al acusado para hacerle del conocimiento de la denuncia que obra en su contra. Sin embargo, nada de esto ocurrió. La fiscalía no realizó pruebas, ni peritajes, ni avanzó con el caso. "Claramente se archivó", asegura la abogada.

"Estábamos en una plaza recolectando alimentos para los animalitos"

JDG conoció a Salgado Macedonio en un centro comercial en diciembre de 2013. "Estábamos en una plaza recolectando alimentos para los animalitos. Él pasó -todo el mundo lo conoce- y nos dijo que nos iba a ayudar", recuerda. Después de haberla citado en las oficinas de La Jornada de Acapulco, donde Salgado Macedonio fungía como director, le ofreció trabajo y el 8 de enero de 2014 JDG empezó a trabajar para el periódico. "Al principio había algunas situaciones... miradas, abrazos, pero él se justificaba diciendo que yo era como una hija. Y si una mujer dice o hace algo siempre se lo toman a mal y dicen que estamos agrandando las cosas", dice JDG.

Lee: Las arrestan por abortar, pero las registran con otros delitos

En la carpeta de investigación se describe a detalle lo que JDG declaró después: el 19 de mayo de 2016 Salgado Macedonio le pidió a JDG que fuera a buscar un donativo en su casa de Caleta, en Acapulco. Al llegar, fue recibida por una asistente que la dejó pasar y le ofreció un vaso con refresco. "A los dos minutos me empecé a marear y fue cuando apareció Félix Salgado Macedonio... todavía alcancé a escucharlo que me preguntaba si me sentía bien, que era un pequeño mareo que no me preocupara. Después no recuerdo nada más. Cuando me desperté estaba en la recámara en la parte superior de la casa, con un dolor fuerte de cabeza. De inmediato me di cuenta que mi vestimenta estaba mal acomodada", puede leerse en el expediente en el que, además, se adjuntan dieciocho fotos de las lesiones que presuntamente le provocó Salgado Macedonio, una conversación de Facebook y un certificado médico que diagnostica una enfermedad de transmisión sexual con fecha 18 de junio de 2016. 

La acusación

JDG acusa a Salgado Macedonio de haber abusado sexualmente de ella en, al menos, tres ocasiones y haber recibido amenazas para que no hablara de lo sucedido. El lunes 11 de diciembre de 2017, la coordinadora de la Policía Investigadora Ministerial adscrita al área de delitos sexuales -a través de la cual se le daba seguimiento a este caso-, Monserrat Karime Rubio, fue asesinada a balazos en las inmediaciones del Mercado Central de Acapulco. Su caso, al igual que otros millones en el país, no alcanzó la justicia: nadie sabe quién ni porqué la mataron. A partir de ese momento JDG refiere que la investigación se paró por completo. "Cuando ocurrió lo de la comandante, la persona que estaba a cargo de la investigación, el ingeniero (Salgado Macedonio) me marcó y me dijo que me diera cuenta de que él sí cumplía con las amenazas", dice.

Para ella, ese fue un momento decisivo: huyó de Acapulco y nunca más regresó. "Todo mi proyecto se vino abajo; mi matrimonio, mi familia. No se me hace justo que yo esté escondiéndome y él como si nada... todo el mundo lo sabe, pero nadie dice nada", asegura.

Lee: No más machos en la política: INE aprueba 3 de 3 contra la violencia

Un caso más en el olvido

En lo que va del año se han registrado 12 mil doscientas cuarenta y una denuncias de violación en la República Mexicana según las cifras de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana. Cuando una persona presenta una denuncia en México, tiene 80.6% de probabilidades de que esta carpeta de investigación no se resuelva (Censo Procuración 2019). Por eso, el caso de JDG es solo uno de los miles que se presentan todos los años, entre los cientos de delitos que se cometen en contra de las mujeres. La diferencia, en este caso, es que la presencia mediática del acusado -y la función pública que cumple-, ha potenciado los ataques en contra de la víctima y dejado a descubierto el mecanismo que opera históricamente en la sociedad: el pacto patriarcal a través del cual los hombres se encubren, se defienden, se solapan y esperan, con la complicidad que les otorga el saberse impunes, que el otro «salga bien librado».

El problema no es de un partido; la violencia contra las mujeres se ejerce -lamentablemente- desde todos los ámbitos de la sociedad sin distinguir profesiones, ideologías ni partidismos. Para la abogada Ana Katiria Suárez la situación es clara: "Una vez más se sigue ponderando una batalla política antes que la vida y la dignidad de una mujer". La exigencia que tanto hombres como mujeres deberíamos tener ante cada carpeta de investigación abierta es que todas, sin excepción, sean investigadas, se sancione a los responsables y se repare a las víctimas; nada más, ni nada menos.

*Para esta columna se buscó a Félix Salgado Macedonio para que diera su versión de los hechos; sin embargo, hasta el momento de la publicación, no ha respondido al pedido de entrevista.

*Luciana Weiner feminista de corazón, también es periodista del CIDE, colabora en ADN 40, escribe para La Razón y La Cadera de Eva.