LA CADERA DE EVA

Calcetines o ropa decolorada, los productos menstruales en la cárcel

El acceso a productos menstruales dentro de la cárcel no existe. Si las mujeres no cuentan con dinero para comprar una toalla, deben usar su ropa

  • DIANA JUÁREZ
  • 18/01/2021
  • 17:00 hrs
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Calcetines o ropa decolorada, los productos menstruales en la cárcel
Calcetines o ropa decolorada, los productos menstruales en la cárcel

“Dentro de las cárceles, las mujeres deben ponerse calcetines o playeras decoloradas para su menstruación”, dice Beatriz Maldonado, una mujer que estuvo en prisión por seis años y ahora es parte del colectivo Mujeres Unidas X la Libertad, creado por mujeres que cumplieron una sentencia.

El uso de toallas femeninas ecológicas o copas menstruales no son opción porque no hay agua. “Nos han querido donar toallas reciclables o las copas menstruales. A falta de agua no es muy factible, porque si no tienen agua para bañarse, menos tendrán para lavar su copa menstrual. La poca agua reciclada. El color es beige, café. Ni siquiera está limpia, eso agudiza más lo problemas de salud que ya tienen.

Mujeres olvidadas en la cárcel

Beatriz Maldonado relata que 60 % de las mujeres que han estado en prisión han sido olvidadas por sus familiares y por el Estado, el otro 40 % tiene familia. En México hay 11 mil 933 reclusas, lo que representa un 5.54 % de la población carcelaria.

“Yo corrí con suerte, mi mamá y mi hermana todo el tiempo estuvieron conmigo solventando mis gastos. Ahí es un abandono total, no hay nada. Yo trabajaba en la cocina, le daba alimento a mis compañeras, una empresa privada me pagaba. Me daban 200 pesos al mes. Daba desayuno, comida y cena. Es muy poco el trabajo. Además, mal pagado”, cuenta Beatriz.

La menstruación en la cárcel es un acto de dignidad y controlar los productos menstruales es una acto de poder, dice Alejandra Collado, especialista en estudios de género y tallerista de menstruación consiente dice en entrevista: “cuando quieres humillar a alguien, no brindarle una toalla o controlar el acceso, es una forma de violencia”.

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Además, Collado alerta que el periodo menstrual de las mujeres que están en la cárcel puede ser complejo. “Bajo las condiciones en las que están estas mujeres, pueden experimentar más enfermedades, de por sí como viven la alimentación, pueden tener flujos abundantes y dolorosos”.

“Si afuera los productos menstruales son caros, dentro lo son más. Si no tienes visita y no tienes cómo generar dinero lo que te queda es ir a trabajo social o a servicio médico a solicitar una toalla y qué creen, no hay, no existen. Entonces tienes que usar ropa decolorada o calcetines”, denuncia una de las exconvictas vía Twitter.

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Por una menstruación digna

“Porque estemos en prisión, no quiere decir que no tenemos derecho a una menstruación digna”, denuncia Beatriz, quien junto con la colectiva lanzarán a finales de abril una campaña para visibilizar la falta de acceso a productos menstruales dentro de la cárcel para vivir una menstruación digna.

“Dentro de la cárcel también uno menstrua. Queremos que el Estado se dé cuenta, estamos en defensa de los derechos humanos de ellas, porque aunque hayan cometido un error, hayan faltado a la ley, tienen derecho de tener una vida digna, sobre todo en la menstruación”, denuncia Maldonado.