La historia como un cuento

Un método acostumbrado por los populismos de todos colores es construir una lectura polar de la realidad, en la que el proyecto propio es el bueno y el de los oponentes es el malo. Durante años el priismo acostumbró definirse como un gobierno revolucionario surgido de un movimiento social opuesto a la derecha reaccionaria.

Hoy ese maniqueísmo es recobrado íntegramente por la nueva administración y alimenta un recuento histórico reduccionista, de caricatura, que niega lo evidente para justificar su perspectiva retrógrada.

La época dorada

En su discurso inaugural, el nuevo Ejecutivo federal nos regala un cuento en el que una vez existió en el país un gobierno eficiente, a cargo de abogados, que propició un crecimiento sostenido. En una mezcla turbia no atina a definir un momento de conclusión de dicho período paradisíaco, por lo que pudiera extenderse hasta entrada la década de los ochenta.

Olvida referir las condiciones de posguerra y el vigoroso crecimiento mundial en que se insertaron aquellos gobiernos y cómo se fueron derrumbando los paradigmas que permitieron que prosperaran economías cerradas con elevada intervención estatal. Pero además omite recordar que es en esa época en la que se construyen muchos proyectos empresariales al calor del poder y muchas fortunas de políticos mexicanos que aprovechan la corrupción característica del régimen posrevolucionario.

Los tiempos oscuros

Pero luego de la etapa dorada viene la hecatombe de los regímenes neoliberales, continúa el cuento. Es en los cinco o seis sexenios más recientes donde el novel Presidente de la República atina a ver el surgimiento de la corrupción y la pérdida de las condiciones de crecimiento, según su lectura como consecuencia directa de la aplicación de las políticas de privatización que permitieron el contubernio del poder político y el económico.

Aunque cómo equipo de transición participó en pláticas para la renovación del acuerdo de libre comercio en América del Norte, olvida los logros alcanzados que sitúan al país como un gran exportador y que han permitido una modernización productiva en décadas recientes.

Pero sobre todo, obvia reconocer que es en las últimas décadas cuando la lucha de muchos mexicanos permitió la transformación del sistema político hacia una democracia efectiva en la que es posible la alternancia, en la que se crearon las condiciones que le permiten ahora detentar el poder que tiene. Pareciera que para él la democracia es algo que sólo fue obstaculizado por algunos malos en ocasiones precisas, pero que siempre ha estado y estará allí afuera, inamovible. Su cuento es el cuento que quiere contar para justificar lo que quiere justificar. Es su cuento, no el nuestro.

Lo que debe preocupar

@ricartur59 | @OpinionLSR | @lasillarota



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