Opinión

La extorsión: cáncer criminal

Las bandas delincuenciales imponen su ley frente a la incapacidad y complicidad de los cuerpos policíacos, depredando la actividad económica | Ricardo Mejía

  • 15/07/2018
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Extorsión

La extorsión, también conocida como “cobro de piso”, “derecho de piso”, “cobro de cuota”, es un cáncer criminal que siembra terror, pánico social y afecta severamente la economía. Miles de familias cierran sus negocios, abandonan sus lugares de origen o sufren agresiones físicas incluyendo el asesinato si no acceden a las pretensiones de los extorsionadores, también llamados “cobra cuotas” que actúan con total impunidad y cinismo.

Es un delito que cada día presenta mayor incidencia en el país y que se ha constituido en un azote en regiones y ciudades enteras de la República, donde las bandas delincuenciales imponen su ley frente a la incapacidad y complicidad de los cuerpos policíacos, depredando la actividad económica.

Cualquier actividad que genere movimiento económico puede ser presa de esta plaga delictiva, lo mismo un maestro que un comerciante, un empresario, un constructor, una abarrotero, el gran industrial o la señora que modestamente vende tamales han sido víctimas de la extorsión. Nadie se salva de estos extractores del trabajo ajeno.

Nadie se salva

Este delito, además, es de los que poquísimas veces se denuncian, no sólo por la gran desconfianza en las autoridades por su contubernio con los delincuentes o el temor a las represalias de los extorsionadores sino por el hecho de que este ilícito por increíble que parezca es un delito que no amerita prisión preventiva oficiosa, según nuestra Constitución y la ley procesal penal, lo que implica que más tarden en entrar a prisión los delincuentes que en salir del penal.

El delito de extorsión no es considerado un delito grave, es decir no amerita prisión preventiva oficiosa, según el artículo 19 constitucional y el artículo 167 del Código Nacional de Procedimientos Penales. Es indispensable adecuar la legislación para que se incluya en el catálogo de delitos que sí son considerados graves.

Recientemente el ganador de la elección presidencial, López Obrador, instruyó a sus legisladores que reformarán la ley para que los delitos de corrupción, fraude electoral y el robo de combustibles sean considerados graves, sin embargo, nada mencionaron de la extorsión.

Cáncer criminal

Este delito debe reclasificarse con urgencia como grave. Hay calles y avenidas de diferentes ciudades del país, como Acapulco, donde cada día es mayor el número de negocios cerrados, de oportunidades económicas canceladas, de empleos que se pierden como resultado de la extorsión.

Sin embargo, no obstante la insistencia de comerciantes y abogados en reclasificar este delito nada se ha hecho en el Poder Legislativo al respecto. No se han tomado en cuenta las iniciativas que algunos hemos presentado para modificar la legislación en la materia.

La violencia criminal se debe combatir con estrategia, inteligencia, firmeza e inclusión social, pero también con una legislación que frene que los delincuentes se salgan con la suya.

Recuperar el Estado de Derecho y la seguridad ciudadana es lo verdaderamente importante, se requiere construir un entorno donde la sociedad viva mejor y nadie arrebate a otro lo que con tanto trabajo construyó.

Caso Ayotzinapa

@RicardoMeb | @OpinionLSR | @lasillarota