METRÓPOLI

La delgada línea entre el sexting y el ciberacoso

En La Silla Rota te proporcionamos consejos para realizar un sexting responsable para evitar el ciberacoso o la pornovenganza

  • FRIDA MURIEL MENDOZA ARRUBARRENA
  • 30/05/2017
  • 00:00 hrs
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La delgada línea entre el sexting y el ciberacoso
El sexting es una actividad que no debe prohibirse puesto que a cada persona le pertenece la decisión de qué hacer con su cuerpo. (Especial)

Hoy en día, el internet forma parte de nuestra vida cotidiana, pues por medio de esta herramienta no sólo se han forjado relaciones sentimentales, laborales, sino que con el paso de los años distintas prácticas se han adaptado a los nuevos medios y con ello han surgido nuevas problemáticas como el “ciberacoso” o la “pornovenganza” a partir del “sexting”.

El sexting es una práctica común entre jóvenes y adultos que consiste principalmente en enviar,  por medio de teléfonos celulares, mensajes sexuales que contienen fotos o videos cuyo contenido usualmente es erótico o pornográfico.

Dicha práctica es libre, pero resulta peligrosa principalmente para menores. Actualmente, en algunas clínicas psicológicas enfocadas a adolescentes de la Ciudad de México se ha reportado un incremento en los casos relacionados a estas prácticas virtuales, debido a que más de la mitad de los pacientes acuden para recibir apoyo por ciberacoso o pornovenganza.

“Es un problema general (el ciberacoso) que afecta a la población de menores entre los 11 y 15 años; y específicamente en la difusión de fotografías íntimas, aproximadamente siete de cada 10 casos son niñas”, explica la psicóloga Guillermina Mejía a Chilango.

De acuerdo a un estudio realizado por el Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la Informacio´n, el DIF y la organizacio´n Pantallas Amigas, al menos el 10 por ciento de 10 mil menores encuestados ha enviando ima´genes de contenido sexual.

Ciberacoso y pornovenganza

Las causas en que un material por sexting queda en poder de personas malintencionadas pueden ser diversas, ya que en la mayoría de las ocasiones el destinatario original comparte el material a terceros o en caso de una ruptura sentimental difunde las fotos o videos; sin embargo en algunas ocasiones el destinatario original no es quien difunde el material pero el robo de celulares, hackeos o un descuido del celular pone en peligro las fotos o videos.

Ciberacoso: los principales motivos para chantajear a las víctimas, suele ser la obtención de dinero, el dominio de la voluntad de la víctima o la victimización sexual de la misma (muy común en los casos de internet grooming o de ciberviolencia de género).

Pornovenganza: por otra parte, tras rupturas amorosas, muchas ex parejas suelen subir fotografías o videos privados a internet, donde se atenta la integridad con el motivo principal de vengarse por una infidelidad o por resentimiento.

¿El sexting logrará erradicarse?

Pese a que distintas organizaciones han intentado inhibir esta práctica de intercambio sexual, el sexting es una actividad que no debe prohibirse puesto que a cada persona le pertenece la decisión de qué hacer con su cuerpo. 

La Policía Cibernética recomienda evitar fotografiarse o filmarse en situaciones que puedan incomodar posteriormente,  no aceptar una relación que obligue a compartir fotos sin su consentimiento y en el caso específico de los menores, que los padres hablen con sus hijos y los informen sobre una sexualidad responsable.

Otro factor a destacar es que la víctima no debe ser culpabilizada por lo que envía y que el material fotográfico o fílmico era consensuado y que la problemática real recae en quienes difunden materiales que no les pertenecen y no respetan la intimidad de la persona que aparece en las fotografías o videos.

Finalmente, en La Silla Rota te proporcionamos unos consejos para realizar un sexting responsable.

- Recordar el consentimiento y acordar proteger la privacidad de la otra persona. 

- Mantener el anonimato (no mostrar cara o señas particulares).

- Evita compartir los materiales en redes Wi-Fi abiertas o no seguras.

- Envía el material a través de plataformas encriptadas (como Telegraph o Whats App).

- Borra o encripta periódicamente las fotos o videos.


Con información de Chilango y Tercera Vía

fmma