Al interior del hogar y, bajo el mismo techo, la familia Cabello pasó sus días mientras la pandemia de COVID-19 alcanzaba sus puntos más altos. El hogar era un espacio seguro, de reunión y de cuidados, siendo Gabriela, una de las hermanas económicamente activas, quien sostenía a su madre y a sus dos hijos, que en ese entonces tenían 7 y 16 años. 

Aquel 20 de mayo del 2020, Gabriela Cabello salió de ese espacio ubicado a la periferia de la Ciudad de México para trasladarse a la colonia Anzures y horas más tarde, una llamada al hogar de los Cabello anunciaría su feminicidio. Mirian, su hermana, arribaría al lugar y las autoridades sólo le decían que efectivamente, el cuerpo que se encontraba al interior de la camioneta de la Semefo era su hermana y que a partir de ahí, ellos se encargarían de todo. 

Esa noche, llovía torrencialmente en la Ciudad de México, las calles pandémicas se encontraban vacías, no habían taxis y los pocos que transitaban resultaban costosos, a Mirian Cabello la hicieron trasladarse a distintos puntos de la ciudad, desde Avenida Jardín hasta Plaza Antara. La vivencia, dolorosa por demás, quedó marcada por la desorientación, Cabello señala en entrevista para La Cadera de Eva que aquel día fue horrible y la pesadilla para encarar a un sistema inhumano recién iniciaba, no sólo por la búsqueda sedienta de justicia, sino por la vulnerabilidad de sus dos pequeños sobrinos

"¿Por qué no nos dieron un manual con los puntos y lugares a seguir?, sus hijos fue lo último que a ellos les importó", recuerda Mirian Cabello

Al llegar a la Fiscalía de Feminicidios, Cabello narró los acontecimientos, quién era su hermana, su trabajo y, por supuesto, advirtió sobre los dos menores que estaban a su cargo, pues ella era madre independiente. Fue ahí donde las autoridades indagaron en saber si los menores recibían dinero por parte del padre, querían involucrarlo en un intento forzoso que parecía, les eximiría de dar apoyo económico y acompañamiento. Esta experiencia, sería el inicio de una revictimización, de la rabia de la injusticia, de la impunidad y de un descobijo estatal que dejó en una desprotección inhumana a dos menores; los otros rostros del feminicidio que el sistema desconoce e invisibiliza

Una crónica de impunidad y violencia institucional 

Aureliano Delgado, el nombre del fiscal, aún resuena en la mente de Mirian Cabello, ¿cómo olvidaría a quien trató con ella de una manera tan indolente?, en remembranza, cuestiona la manera en que esta persona ocupe un cargo para tratar con las víctimas de feminicidio

"Sí, lo recuerdo. La persona más fría, grosera e inhumana para ocupar ese puesto. No nos decía nada ni nos preguntaba qué le había ocurrido a mi hermana o cómo ayudarnos (...) para los niños, esta clase de ausencias fueron las más grandes", indica Mirian Cabello

El último registro de menores en orfandad a causa del feminicidio se dio a conocer a través de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, aunque en el resultado aún queda un crisol de posibilidades, pues se indicó que en 2019 hubo un total de 3,300 infantes en orfandad a causa de la violencia feminicida

Este número no es una certeza, sino más bien, una posibilidad que se obtuvo multiplicando el número de mujeres víctimas de feminicidio por el número de hijos en promedio que tienen las mujeres en nuestro país (2), sin embargo, hay madres de hasta 5 o 6 infantes, por lo que el número podría apuntalar aún más arriba. Sin embargo, no existe un acervo informativo con datos precisos de este sector, ni una articulación entre las dependencias para dar un número más palpable. Estas infancias y adolescencias en orfandad no son contadas y visibilizadas, sino borradas.

El Centro de Apoyo Sociojurídico a Víctimas de Delito Violento (ADEVI) fue el siguiente punto de reunión para la familia Cabello. “¿Qué es lo que requieren?", le preguntó una persona del lugar a Mirian, quien sin pensar, habló de sus dos sobrinos y del desamparo en que había quedado su madre, una adulta mayor que de la noche a la mañana se había convertido en tutora legal de dos menores y perdido a su hija, quien era su cuidadora y sostén económico. 

"Ese día se nos fue completo ahí, nos dijeron que brindarían ayuda psicológica y que nos llamarían. La única resolución que nos dieron era que, como teníamos casa no podríamos recibir los recursos económicos, no éramos lo suficientemente vulnerables. Y sí, la ayuda psicológica que prometieron hace dos años llegó... hace -a penas- un mes", comenta Cabello en entrevista. 

Papeles, copias, transporte y pago de servicios representaron una acumulación de gastos. La cuenta iba haciéndose cada vez más extensa para la familia que transitaba a lo largo y ancho de la capital mexicana, oficina tras oficina para obtener una resolución sobre el feminicidio, poder acceder a un seguro y a una pensión. 

"Todo lo cobran, si las autoridades te acompañan al juzgado son 400 pesos, si quieres una asesoría son 70, te piden copias y te las cobran a 200 pesos. Íbamos de Naucalpan, Polanco, Izcalli (...) perdimos meses en ese proceso", narra Mirian Cabello

En un DIF fue cuando la familia pudo obtener, por primera vez, una respuesta. En remembranza, Cabello explica que los documentos originales, como actas de nacimiento de su familia y de su madre, se los pedían en reiteradas ocasiones, a pesar de que el fiscal Aureliano Delgado los tenía en su poder; y cuando autoridades del DIF le preguntaron por estos, el fiscal indicó que no contaba con ellos; "¿Cómo era posible?, yo se los acababa de entregar", comenta Mirian Cabello

Este punto se vuelve medular para reiterar la falta de articulación de las autoridades y el nulo trabajo conjunto para atender a la ciudadanía en inmediatez y cercanía. Al respecto, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos condena que no exista un registro nacional de niñas, niños y adolescentes en nuestro país. 

"Es un pendiente urgente por parte del estado mexicano generar un registro nacional de las infancias y adolescencias en orfandad a consecuencia del delito de feminicidio u homicidio doloso. Es  importante que en las leyes de víctimas regulen este deber de las autoridades, así como la reparación integral del daño de manera específica para las infancias y adolescencias víctimas de delitos de feminicidio", indica el Reporte de Monitoreo Legislativo para las Víctimas Indirectas de Feminicidio. El caso de las Niñas, Niños y Adolescentes

En un mapeo de información, se tiene registro de que en nuestro país, de las 32 entidades federativas, únicamente cuatro contemplan en sus artículos de manera explícita a los hijos en orfandad por feminicidio

  • Jalisco: La persona menor de edad en situación de orfandad con motivo de un Feminicidio u homicidio, recibirá ayuda psicológica especializada de emergencia en los términos de la presente Ley, con independencia de la protección asistencial que se requiera. (Artículo 4 y 8)
  • Oaxaca: Respecto a las víctimas indirectas que sean menores de edad y hayan quedado en orfandad como consecuencia de la comisión del delito de homicidio o feminicidio, se realizará un registro especial que formará parte del Registro Estatal de Víctimas. (Artículo 44)
  • Puebla: En el caso de hijos e hijas de mujeres víctimas de feminicidio u homicidio, deberán recibir servicios integrales de atención temprana y tendrán garantizados los servicios jurídicos, médicos y psicológicos especializados, así como de educación y alimentación (Artículo 62)
  • Veracruz: Los hijos e hijas menores de edad de las víctimas de feminicidio o mujeres en desaparición, tendrán prioridad en las medidas de reparación integral, esto incluye servicios educativos, médicos, psicológicos y residenciales (Artículo 64)

El DIF del Distrito Federal, como lo nombra Mirian Cabello, les brindó la oportunidad de conseguir un apoyo económico para ambos sobrinos y no porque existiera este apoyo estatal, sino porque en ese momento, nuestro país atravesaba por la pandemia y el Gobierno había creado el apoyo para menores en orfandad a causa del COVID-19. 

"Caso especial", fue lo que se colocó en los papeles de los dos menores, quienes comenzaron a recibir el apoyo económico hasta dos años después del asesinato de su madre. En ese momento, el hijo mayor ya estaba cerca de los 18 y solo pudo recibir  esta pensión por unos meses. 

Una resolución insultante y un Estado culpable

Después de todo el proceso desgastante, los hijos de Gabriela Cabello, su hermana y su madre tenían una resolución. Sin embargo, la pensión que tanto había peleado era de 927 pesos mensuales. El argumento que le dieron a Mirian Cabello fue que su hermana cotizaba con el sueldo más bajo.

“En ese momento me enojé, ¿cómo era posible?, ¿cómo a sabiendas que ella era madre soltera nunca pidieron un tutor en caso de que algo le pasara? […] A mi madre, que fue quien obtuvo la tutela de los dos menores, siendo ella adulta mayor, no se le otorgó ni un apoyo, ni una pensión.

Actualmente, el hijo menor continúa recibiendo una pensión mínima de  mil pesos, mientras que, el más grande, no cuenta con ningún apoyo para su educación universitaria. Mirian Cabello expresa que es como si se les hubieran cerrado las puertas a los dos hijos.

Su hermana no es la única mamá soltera en el país, no es la única mujer a la que han asesinado y el Estado se olvida de las madres, hermanas e hijos que deja el feminicidio; en cambio, agrega Mirian Cabello, privilegia al padre, pues si esta persona aparece y dice que quiere reconocer a sus hijos, el seguro lo apoyará y quedará asegurado de por vida, mientras que con su madre y sus hijos hicieron caso omiso.

“Siento mucha impotencia y mucha ira, porque  pienso en mi hija, ¿ y si vivo lo mismo que mi hermana?

El gobierno es el más cerrado, ausente, el más frío y el mas solapador de feminicidios.