Main logo
SALUD SEXUAL

¿Ser lesbiana disminuye el riesgo de tener Enfermedades de Transmisión Sexual?

Ser lesbiana no disminuye el riesgo de tener enfermedades de transmisión sexual, pero ¿cómo cuidadarse entre mujeres?

¿Las lesbianas menos riesgo a tener Enfermedades de Transmisión Sexual?.
Escrito en LA CADERA DE EVA el

Existen mitos y tabúes al rededor de la salud sexual de las mujeres, entre ellos que, las lesbianas y bisexuales tienes menos probabilidad de contagiarse de alguna Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS) o contraer algún tipo de padecimiento. 

Esto se refleja en que no las lesbianas y bisexuales son diagnósticadas a tiempo ni se les brinda atención integral para contrarrestar alguna Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS), de acuerdo con el Manual de Salud Sexual para Mujeres Lesbianas y Bisexuales

La invisibilización de las lesbianas y bisexuales en temas de salud en general, es resultado de una doble discriminación por ser mujeres y por su orientación sexual, lo que provoca un rezago en el ejercicio de su derechos a la salud. Sobre todo cuando se trata de salud sexual, ya que las revisiones son en función de su capacidad reproductiva, de acuerdo con la doctora Joy Rivera, especialista en sexología clínica y lesbofeminista.

¿Qué enfermedad se transmite por relaciones sexuales entre mujeres?

Las lesbianas tienen prácticas sexuales tan variadas como las personas heterosexuales y pueden tener comportamientos igual de arriesgados para la transmisión de ETS tanto con mujeres como con hombres. El riesgo de transmisión de una Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS) entre lesbianas o bisexuales, por tanto, es real.

Existen diversas ETS que van desde las que son transmitidas por las secreciones sexuales hasta por el sangrado (en caso de heridas o por la menstruación). Dos mujeres que no usan protección durante las relaciones sexuales pueden contagiarse una ETS (como la clamidia, el VPH o la sífilis) o el VIH

Por ello, es importante conocer el cuerpo de cada una, ser conscientes de los cambios que experimenta, qué es normal y qué no lo es (flujo de color blanquecino, flujos excesivos, sangrado entre menstruaciones o de color u olor no habituales, granos…).  Deben estar atentas a todos los cambios que se produzcan porque pueden ser indicadores de una Enfermedad de Transmisión Sexual. 

Prevención de enfermedades y  diagnósticos adecuados

Todas las pacientes que visitan los servicios de salud sexual, deben ser adecuadamente exploradas, por lo que, deben ser atendidas con la consciencia de las necesidades especiales de las lesbianas y bisexuales, según establecen investigaciones. 

En ese sentido, la doctora Rivera, comparte que aún existe un modelo médico patriarcal y heteronormado, “cuando una mujer se presenta en un consultorio y quien le va a dar la consulta sólo ve a un cuerpo sexual de mujer, pues la atención se centra sólo en los atributos reproductivos”. 

Uno de los hallazgos más importantes del Manual de Salud Sexual para Mujeres Lesbianas y Bisexuales, es sobre el diagnóstico padecimientos como el cáncer cervico-uterino, cáncer de mama y cáncer de ovario, ya que se identificó que es menor comparado con mujeres heterosexuales. 

Además al momento de la detección, la enfermedad se encuentra diseminada o en fases terminales, esto por el retraso en la búsqueda intencionada de la misma. Algunas lesbianas o bisexuales omiten hablar con profesionales de la salud sobre su orientación sexual, esto por el temor a sufrir discriminación o malos tratos que pudieran comprometer la calidad de la atención recibida respecto a su salud sexual

“Esto es porque cuando en un consultorio se asume que una mujer no tiene relaciones sexuales con un hombre, quienes las atienden piensan que no es necesario mandar a hacer una citología exfoliativa (antes conocido como papanicolau). Entonces el cáncer se detecta cuando está mucho más avanzado que en una mujer heterosexual”, explica la experta en sexología clínica. 

¿Cómo cuidarse en las relaciones sexuales entre mujeres?

En prácticas como el cunnilingus o anulingus, se recomienda evitar el contacto directo de la boca al ano de la pareja, por ello se debe utilizar una protección dental o un cuadrado de latex. 

Durante las penetraciones vaginales o anales, se sugiere utilizar un preservativo con lubricante con base de agua a lo largo de cada nueva penetración vaginal o anal con objetos sexuales o de la índole que fuera. Nunca se debe compartir el mismo objeto en una penetración vaginal si ha sido utilizado previamente en otra anal incluso a la misma persona, en todo caso, se debe cambiar el preservativo entre ambas penetraciones. 


Siempre que se tenga alguna duda se debe consultar con profesionales de la salud y realizar las pruebas para descartar un contagio:

  • Al menos 3 semanas después de la práctica de riesgo en caso de ETS 
  •  Al menos 3 meses después en el caso del VIH Tratamiento post-exposición 

Existe un tratamiento de urgencia que reduce la tasa de contagio del VIH denominado tratamiento postexposición. Éste se inicia 72h desde la práctica de riesgo.

Es importante mencionar la dificultad para acceder a dispositivos de protección especializados para el sexo entre lesbianas o bisexuales. En el sector salud los preservativos masculinos son gratuitos y en las farmacias fácilmente se encuentran de diversas texturas, con sabores y olores atractivos a precios accesibles. 

Por otro lado, las sábanas de látex sólo se encuentran en tiendas de juguetes sexuales y a elevados costos, es decir, reconocer que la salud sexual de las mujeres que tienen prácticas sexuales con otras mujeres no es considerado un tema de salud y por tanto, el acceso a ella está limitado.